¡Qué silencio hay entre los líderes de opinión occidentales en general, e izquierdistas en particular, respecto a los crímenes entre correligionarios musulmanes en Siria, aquellos alzaban sus voces entonando exclamaciones de alegría al ver las revueltas árabes confundiendo el deseo con la realidad e ignorando las sociedades y pueblos musulmanes y/o  árabes!

 

El jueves 25 de julio de 2013 el secretario general Ban Ki-moon elevó la cifra de muertos en la guerra religiosa de Siria a más de 100.000, frente a los casi 93.000 hace poco más de un mes.

 

La guerra en Siria lleva dos años y medio y es únicamente una guerra religiosa, el frente musulmán alauita-chiíta contra el frente sunnita. En Siria se enfrentan Turquía -que apoya a los “rebeldes” sunnitas- contra Irán –que apoya el régimen de Bashar Al-Assad –de la minoría alauita, rama del chiísmo-. Los alauitas son una minoría en Siria que reciben también el apoyo, pero muy tímidamente, de los cristianos.

Los cristianos saben que si caen en manos de la mayoría sunnita del país serán barridos como ha acontecido en todo el mundo árabe, mientras que si apoyan a la minoría alauita-chiíta de Bassad, este les necesita para hacer frente a la mayoría sunnita del país.

Los cristianos sirios saben que si los chiítas fuesen mayoría, serían triturados, pero dado que no lo son, se ayudan. Al Qaeda apoya a los sunnitas.

 

Mientras la guerra religiosa en Siria prosigue, como acontece en Irak a pesar del intervencionismo occidental.

 

Es una larga tradición musulmana asesinarse entre chiítas y sunnitas, que se remonta a los albores del Islam.  Los islamistas no pierden ninguna oportunidad para mostrar su amor al Yihad, a la guerra contra el infiel.

 

NOTAS

 

http://bigstory.ap.org/article/un-chief-says-over100000-people-killed-syria