La frase fue dicha a la salida de misa en un funeral. Dos conocidos hablaban entre sí, cuando uno de ellos suelta:

“Yo te digo una cosa, cuando me muera… ¡que no me entere! Que sea de repente y si puede ser mientras duermo, mejor...”

¿Qué les parece la frase? Es frecuente escucharla, ¿verdad?

Pues pocas frases reflejan una mentalidad tan ajena al Cristianismo como ésta.

Si uno cree en otra vida más allá de la muerte y cree firmemente que en ese momento de la muerte se “juega” estar eternamente con Dios (Cielo),  o estar eternamente sin Dios (Infierno), o evitar el bochornoso abuso de la Misericordia de Dios (que es el Purgatorio), no cabe que uno no quiera enterarse de nada en ese “paso”, sin advertirlo, sin ser consciente, sin tener la ocasión de prepararse ante tan trascendental momento (no se me ocurre uno mayor). Y comprenderán que jugándose uno eso, poco importa que se sufra o no se sufra…

Pues bien, volviendo al caso, lo curioso de la frase es que no estaba dicha por un incrédulo, o por un pagano, sino por un cristiano de-misa-todos-los-domingos-y-fiestas-de-guardar y que lo decía (aparentemente) sin encontrar la más mínima contradicción entre su “particular” deseo y su condición de cristiano.

¿Entonces?

Mi primera reacción fue preguntarme “¿qué idea tiene éste de Dios? y ¿qué idea tiene de sí mismo?... Luego pensé ¿y qué extraña idea tiene éste del Cristianismo, que es la guía que le orienta sobre lo Uno y lo otro?

Y es que su problema no fue soltar una frase anticristiana, sino profesar una parodia de Cristianismo.

Porthos