Les voy a presentar la última idea del lobby autodenominado laicista, aunque mejor deberíamos llamar anticlerical o clérigofóbico –el laicismo es un proceso culminado ya en las sociedades occidentales y del que este servidor de Vds. se siente muy orgulloso, que poco o nada tiene que ver con el acoso a la profesión de su fe por los cristianos- experimentado e implementado en este caso en un país mayoritariamente protestante, Suecia. Iniciativa a la que ya me referí en mi último aunque quiero desarrollar más extensamente aquí para Vds.
 
            Trátase de la genial idea emanada de la Agencia nacional sueca para la educación, la cual, según informa The Christian Institute, ha prohibido utilizar la palabra “Jesús” y otras similares en la escuela. La noticia llega a un grado de ridiculez inusitado, porque según la nota de la Agencia, se permiten los servicios en las capillas pero sin oraciones, bendiciones o declaraciones que tengan que ver con la fe cristiana. La cosa es tan increíble que hasta el ministro de educación Jan Björklund (al que imagino el superior jerárquico de la Agencia en cuestión) ha declarado que “los pastores deberían poder leer los evangelios, referirse a la biblia o explicar el porqué de la celebración de la Navidad” y ha amenazado con revisar la ley de educación “si este ridículo debate continúa año tras año”. Otro ministro del Gobierno Göran Hägglund, en el que aún parece existir un cierto sentido del ridículo ha señalado por su parte, que los alumnos suecos deberían tener otras preocupaciones diferentes que la de cantar o no cantar “Oh Santa Navidad una vez al año”.
 
            Sin embargo los responsables de la Agencia sueca en cuestión, Anna Ekström y Claes-Göran Aggebo, insisten en que “la ley estipula que las escuelas suecas son aconfesionales”, y que la escuela sea aconfesional no significa otra cosa sino “que no caben en ella elementos religiosos tales como oraciones, bendiciones o declaraciones de fe”.
 
            ¿Se imaginan Vds. el divertido espectáculo de una liturgia de la palabra en una de esas ceremonias laicas que la Agencia aún permite celebrar en las capillas de las escuelas suecas? Traten Vds. de imaginar cómo sería la lectura de, por ejemplo, este pasaje del principio del Evangelio de Mateo:


            “Entonces [píiiiii] fue llevado por el [píiiiii] al desierto para ser [píiiiii] por el [píiiiii]. Y después de hacer un [píiiiii] de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. Y acercándose el [píiiiii], le dijo: ‘Si tú eres el [píiiiii], di que estas piedras se [píiiiii] en panes’ Mas [píiiiii] respondió: ‘Está escrito: No sólo de pan vive el [píiiiii], sino de toda [píiiiii] que sale de [píiiiii].
            Entonces el [píiiiii] le lleva consigo a [píiiiii], le pone sobre el alero del [píiiiii] y le dice: «Si tú eres [píiiiii], tírate abajo, porque está escrito: ‘A sus [píiiiii] te encomendará, y en sus [píiiiii] te llevarán’. Mas [píiiiii] le dijo al [píiiiii]: ‘También está escrito: No tentarás a tu [píiiiii]’”.
 
            Divertido si, por el contrario, no fuera, en realidad, patético, simplemente patético. Pero ellos se creen geniales...
 
 
            ©L.A.
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