Una de las páginas más cuidadas en internet, dedicas al tema martirial, es la de los Mártires Claretianos de Barbastro (www.martiresdebarbastro.org). En una de las entradas firmadas por Jorge Manuel Ayala podemos leer:
La huella del martirio está presente en la Congregación de los Claretianos desde el inicio de su fundación (1849). San Antonio María Claret fue herido gravemente en la ciudad de Holguín (Cuba), mientras visitaba aquella zona como arzobispo de Santiago de Cuba (1856). Durante los sucesos revolucionarios de 1868, el Padre Francisco Crusats fue martirizado en el claustro de la propia casa que tenían los claretianos en la ciudad de La Selva del Camp (Tarragona).
La revolución mexicana de 1925 se caracterizó por su feroz anticlericalismo. Un joven sacerdote claretiano, recién llegado a tierras mexicanas desde España: el padre Andrés Solá Molist (Taradell, Barcelona, 1895), fue víctima mortal de los revolucionarios, junto con otro sacerdote y un seglar. Los tres son conocidos como los “Mártires de San Joaquín”, por el nombre del rancho en el que fueron fusilados, el 25 de abril de 1927. El Señor los glorificó concediéndoles el honor de los altares, el día 20 de noviembre de 2005, en una solemne beatificación celebra en el Estadio Jalisco de Guadalajara.
El martirio del Padre Andrés Solá enalteció a los jóvenes seminaristas claretianos de España, que comenzaban a vislumbrar una situación parecida a la de México. Diez años más tarde (julio de 1936), estalló la guerra fratricida entre españoles, en la cual la Iglesia católica fue objeto de feroz persecución por parte de uno de los bandos contendientes.
La geografía española quedó regada por la sangre de mártires Claretianos:
 - Aragón: 51.
 - Cataluña: 150.
 - Valencia: 5.
 - Madrid: 21.
 - Extremadura: 7.
 - Santander: 9.
 - Castilla - La Mancha: 24.
 - Andalucía: 6.
Un grupo considerable de estos mártires tiene introducida la causa de beatificación y de canonización. Por ejemplo, los llamados mártires de Tarragona.

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=18824&mes=11&ano=2011

Las religiosas claretianas, fundadas también por San Antonio María Claret, cuentan con una religiosa mártir: la madre Patrocinio Giner Gomis (Tortosa, 1874). Fue martirizada en Portichol de Valldigna (Valencia) el día 13 de noviembre de 1936, por su condición de religiosa. Junto a ella murieron también su hermana Carlota, religiosa Agustina ermitaña, y María del Olvido Noguera, ex alumna suya del colegio de Carcagente. Tanto la madre Patrocinio como su joven alumna fueron beatificadas por el papa Juan Pablo II el día 11 de marzo de 2001.
Barbastro no fue el único seminario-mártir de los claretianos. Hubo dos seminarios más: uno en Cervera (Lérida) y otro en Zafra (Badajoz). Del primero fueron martirizados 14 seminaristas claretianos en los alrededores de la ciudad de Lérida, tras haberles hecho pasar un inhumano calvario de sufrimientos físicos y morales. Del segundo, fueron martirizados otros 14 seminaristas claretianos en la estación de ferrocarril de Fernán Caballero (Ciudad Real). Venían huyendo desde su seminario de Zafra (Badajoz), y se dirigían hacia el norte de España, esperando encontrar un lugar más seguro para sus vidas. Al parar el tren en la estación de Fernán Caballero, fueron obligados a bajar, y, a la vista de los demás viajeros, fueron allí mismo fusilados. Los testimonios que se conservan de tan sangrientos hechos, nos hablan de la grandeza humana y espiritual de aquellos jóvenes claretianos, comparable a la de sus hermanos de Barbastro y de Lérida.
La sangre derramada por tantos claretianos, mártires de la fe cristiana, confiere a nuestra Congregación una fisonomía peculiar. La nuestra es una congregación misionera y mártir, porque está impregnada de recuerdos y de espíritu martirial. El último mártir inscrito en el martirologio claretiano es un sacerdote filipino: el padre Rhoel Gallardo, martirizado en la ciudad de Basilan (Islas Filipinas) el día 3 de mayo del año 2000.
 
Fotografía de mártires
La Congregación claretiana tenía en Cataluña su casa de formación en Cervera, noble villa catalana, famosa por su antigua Universidad. En el verano de 1936 su Comunidad la formaban 116 religiosos: 30 sacerdotes, 51 estudiantes profesos, y 35 hermanos coadjutores.
De ellos fueron martirizados 67, siendo la comunidad claretiana que vertió con mayor profusión su sangre por Cristo, en mayor medida la de sus jóvenes estudiantes. Catorce de ellos, con su maestro, la vertieron el 26 de julio, en el cementerio de Lérida.




Esta conocida fotografía de los seminaristas claretianos de Cervera fue tomada en el año 1936; la mayoría de ellos morirían mártires poco después de tomarse esta foto.