Desde que el 22 de mayo de 2008 María San Gil, referente de una buena parte de la sociedad española en el País Vasco y ejemplo de lo que representa la batalla de los principios en política, dimitiera como líder del PP vasco vive una nueva vida voluntariamente apartada de la política, a la que ha dedicado tantos años de su vida. Años intensos, años duros incluso. María no quiere hablar de política. Cree que en su actual situación no debe hacerlo. Pero es indudablemente una mujer de convicciones, una mujer comprometida con un ideal de ser humano, con un ideal de sociedad. De todo ello, y aceptando la condición de partida, sin entrar en política, vamos a hablar con ella.
 
            - María ¿echas de menos tu vida anterior?
 
            - Hace ya cuatro años que abandoné la política y puede que al principio la echara un poco de menos, pero ahora nada de nada.
  
 

           - ¿En qué es mejor tu vida actual que la vida que has vivido hasta ahora?
 
            - Sobre todo he ganado en calidad de vida, ahora tengo mucho más tiempo para mi familia, para mis amigos e incluso para mí misma. Mi vida es mucho más tranquila y sosegada.
 
            - En el libro que has publicado recientemente insistes mucho del apoyo que has recibido en todo momento de tu familia para poder desarrollar los intensos años que has desarrollado en la política. Hablemos pues de la familia ¿qué papel crees que debe desempeñar la familia en la sociedad?
 
            - Creo que la familia está hoy en día infravalorada, no es “políticamente correcto” hablar bien de ella cuando en realidad ocupa un papel fundamental en la sociedad. En nuestra sociedad, hoy impregnada de relativismo moral, resulta esencial poner en valor sin ambigüedades su importancia porque la familia es el núcleo de transmisión de valores, de principios, sustentados en el cariño, el respeto, la lealtad, el afecto… El hombre es un ser eminentemente familiar.
 
            - ¿Crees que en estos momentos en España la familia como institución pasa por un buen momento?
 
            - Paradójicamente, cuando es más necesaria y está siendo más útil que nunca por la situación de crisis económica que atravesamos, la familia como valor en sí misma no se valora. Creo que se puede hacer más de lo que se está haciendo desde las instituciones públicas.
 
            - El Tribunal Constitucional acaba de declarar que el matrimonio de dos personas del mismo sexo cabe en la Constitución. Independientemente de que quepa en la Constitución, lo que muchos constitucionalistas no dejan de cuestionarse a pesar del pronunciamiento del alto Tribunal, la unión de dos personas del mismo sexo ¿es o puede ser un matrimonio?
 
            - Entiendo que dos personas del mismo sexo si son pareja deben tener, por supuesto, los mismos derechos y las mismas obligaciones que cualquier pareja heterosexual, pero lo que no comparto es que la definición de ambas uniones se haga con el término matrimonio. Hasta el diccionario recoge como definición de matrimonio “unión entre un hombre y una mujer”. Y lo que tampoco consigo comprender es la voluntad de una parte de parejas homosexuales de denominarse matrimonio, sabiendo que ese término no es aplicable a su unión.
 
            - Hablemos si te parece de religión. ¿Cuál debe ser el papel de la religión en la vida del individuo?
 
            - Eso es algo muy privado y subjetivo. Para mí, como católica, es fundamental en mi vida.
 
            - ¿La religión es algo que se debe y se puede exteriorizar o es, por el contrario, algo íntimo que se debe vivir sin exteriorización de ningún tipo?
 
            - Yo desde luego no hago exaltación de mi fe, pero la vivo en familia y en comunidad.
 
            - ¿Crees que la sociedad actual es una sociedad laica o estás de acuerdo con los que se autodenominan laicistas en que queda mucho camino por recorrer para alcanzar la sociedad laica?
 
            - Cada vez somos una sociedad más laica, somos es una sociedad muy poco practicante y es difícil transmitir a las siguientes generaciones los valores de la fe.
 
            - ¿Se puede estar en política considerándose y conduciéndose como cristiano?
 
            - En política y en cualquier ámbito laboral puede uno conducirse como cristiano.
 
            - ¿Cómo ves a los jóvenes españoles?
 
            - Creo que tenemos una generación muy preparada en lo académico, pero muy débil en lo moral. Lo han tenido todo demasiado fácil y ahora no saben muy bien cómo enfrentarse a la crisis, ni a la económica ni a la de valores.
 
            - ¿Crees que la educación que reciben los niños y los jóvenes españoles raya a buen nivel?
 
            - Solo puedo hablar de cómo educamos mi marido y yo a nuestros hijos y, dejando aparte lo difícil que es educar, sí creo que intentamos que se formen como personas en el amplio sentido de la palabra.
  
 

           - ¿Debería un niño poder educarse en cualquier lugar de España en la lengua que sus padres eligieran?
 
            - Desde luego.
 
            - En términos anglo-sajones ¿pro-life o pro-choice?
 
            - Pro-life
 
            - ¿Cuáles deberían ser en tu opinión los pilares de una política de defensa de la natalidad en España?
 
            - Habría mucho que hacer pero el origen debería ser el derecho a la vida por encima de cualquier otra consideración.
 
            - ¿Qué es España para una vasca como tú?
 
            - Mi país, del que me siento muy orgullosa de formar parte.
 
            - María, en todos estos años, digamos los últimos treinta años ¿se han hecho cosas mal en España o todo lo que hemos hecho ha estado bien?
 
            - No, se han hecho cosas mal (otras muy bien) pero sería necesario, desde el sosiego y la tranquilidad, revisar determinadas fórmulas que no están dando el resultado que se esperaba.
 
            - Si pudieras cambiar o arreglar tres cosas en la sociedad española, ¿cuáles serían?
 
            - Quizá debería pensar en qué cosas cambiaría o arreglaría en mí antes de intentar cambiar a la sociedad española
 
            - Siempre has estado y te has manifestado muy cerca de las víctimas del terrorismo. Dedícale a ellas tus últimas palabras de esta entrevista.
 
            - Las víctimas del terrorismo siempre han sido un ejemplo de dignidad y no tengo más que palabras de agradecimiento y de cariño para ellas.
 
 
            ©L.A.
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