Un Cardenal y un Obispo españoles hablan el Sínodo sobre la juventud y la santidad de los sacerdotes. se trata del Cardenal de Madrid  D. Antonio Rouco Varela, y el Prelado del Opus Dei   D. Joaquín Echevarría.
Ofrecemos unos apuntes de sus respectivas intervenciones.

 El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela es también presidente de la Conferencia Episcopal Española. Durante su intervención en el sínodo propuso un examen de conciencia profundo para poder evangelizar de nuevo.


“El examen de conciencia tiene que ver con el peligro de la secularización interna de la Iglesia, tal y como lo dijo alguna vez Juan Pablo II y Benedicto XVI. ¿Nos hemos dejado penetrar por el espíritu del mundo? Ese examen de conciencia tenemos que hacerlo porque, si no, no vamos a estar libres y generosamente dispuestos, o vamos a ser mucho menos capaces de evangelizar al mundo de hoy”, dijo el cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid (España).

España es el único país sede de dos JMJ y en las dos ocasiones el encargado de organizarlas fue el  cardenal Rouco Varela que asegura que las Jornadas Mundiales de la Juventud son un ejemplo de nueva evangelización itinerante.

“España ciertamente ha sido el país de Europa que ha recibido el encargo de organizar una de las primeras Jornadas Mundiales de la Juventud, la cuarta, en Santiago de Compostela. Me tocó a mí asumir esa responsabilidad al ser obispo de Compostela en esos años”.

La última Jornada Mundial de la Juventud tuvo lugar en Madrid. Por eso el cardenal Rouco conoce el modo de llegar a  muchos miles de jóvenes.

“La Jornada de Madrid ha puesto de manifiesto que a los jóvenes hay que llevarles con esa propuesta clara y neta de Cristo y con la indicación para su vida de que tiene que buscarlo, dejarse encontrar por él, que dirían Juan Pablo II y Benedicto XVI”.

Atención a los jóvenes y profundo examen de conciencia son las propuestas del cardenal Rouco para llevar a cabo la nueva evangelización.

Fuente: mail.google.com/mail/u/0/

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Palabras de Mons. Javier Echevarría Rodríguez, Obispo titular de Cilibia, Prelado de la Prelatura Personal del Opus Dei, durante la Séptima Congregación General durante la continuación de las intervenciones de los Padres sinodales en el Aula, sobre el tema sinodal «La nueva evangelización para la transmisión de la fecristiana».

 

El pueblo de Dios desea que los obispos y los sacerdotes sean maestros de santidad, justamente porque la buscan cada día, atravesando la vida sacramental y su ministerio. Deben ser hombres que rezan con fe, que aman apasionadamente el Sacramento de la Eucaristía y el Sacramento de la Confesión y los viven con piedad sincera, para enriquecerse con las gracias y poder ser, de este modo, portadores de la Buena Nueva a los demás sacerdotes y a todos los fieles. El recurso a estos medios instituidos por Jesucristo para poder identificarse con Él hace que los fieles, al escuchar a los Pastores, escuchen al Señor, y al verlos rezar, se sientan a su vez llevados a rezar. Si ven que ellos recurren con frecuencia a la Confesión, irán a recibir el perdón sacramental.

Es útil también meditar sobre el ejemplo de muchos santos, como el Cura de Ars, San Pío de Pietrelcina o San Josemaría Escrivá, y el del más recientemente Beato Juan Pablo II. Como ha recordado Benedicto XVI, ellos han dejado un ejemplo vivo de amor al Sacramento de la Penitencia y pueden reforzar la conciencia del deber de ser Buenos Pastores, que saben dar la propia vida por sus ovejas. Si se exhorta también a los presbíteros a sentarse en el confesionario habitualmente, muchas almas irán a lavar sus culpas y, de ese ministerio, florecerán vocaciones para el seminario y la vida religiosa y vocaciones de buenos padres y madres de familia.

También es interesante cuidar las homilías desde el punto de vista doctrinario y con el don de lenguas. Para muchos fieles la Santa Misa dominical, con la correspondiente Homilía, es la única ocasión para escuchar el mensaje de Cristo. Con un compromiso siempre renovado, la predicación será mucho más eficaz, sobre todo si se dirige también a la propia alma de quien predica: si se vive lo que se dice y se predica lo que se vive.

Fuente: www.opusdei.org.mx/art.php