La Fundación San Marciano José de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara publicó el año pasado, con motivo de la JMJ Madrid 2011, un folleto titulado “Un joven santo”, para dar a conocer la vida martirial de uno de los santos mártires de Turón, hijo de la Diócesis. El texto es del sacerdote Raúl Corral Blázquez y las ilustraciones de Inmaculada Rodríguez Torné.
 
La República, 1931
Desde el primer ataque violento que sufrió la Iglesia Católica en 1931, se habían producido por parte del gobierno de Azaña diversas medidas laicistas y contrarias a los intereses de los religiosos. Se había eliminado la exención fiscal a la Iglesia, se ordenó la retirada de todos los crucifijos de las escuelas y también se prohibió a las órdenes religiosas dedicarse a la enseñanza. En 1932 se decretó la confiscación de todos los bienes de la Compañía de Jesús y su disolución. Se promulga una ley para la secularización de los cementerios, se disuelve el Tribunal de la Rota y se prohíben las procesiones religiosas. La tensión entre Iglesia y República durante el gobierno de Azaña era cada vez mayor. La población vivía este enfrentamiento también en la calle, y los ataques contra templos católicos se continuaban produciendo durante el transcurso de la Segunda República. En España, que aún era mayoritariamente católica a pesar de las palabras de Azaña, una parte de la población no comprendió la expulsión de los sacerdotes de las escuelas y que muchos pueblos quedaran sin maestros para la docencia.[2] Estas medidas y otras traerían un resultado inesperado para las fuerzas políticas de izquierda republicanas, en las siguientes elecciones generales.
Después de las elecciones generales de 1933, la derecha, junto con los partidos de centro, obtienen más de dos millones de votos de ventaja frente a la izquierda. Con estos resultados, se forma un gobierno de coalición entre el Partido Republicano Radical y la CEDA. Este gobierno no es admitido por las diferentes fuerzas de la izquierda, a pesar del triunfo electoral en las urnas. Para desalojar a este gobierno de centro derecha, la izquierda, encabezada principalmente por el PSOE y la UGT, prepara una huelga general con fines golpistas contra la República.
En octubre de 1934, durante aquella huelga general, se vivieron episodios violentos que estuvieron al borde de desencadenar en una Guerra Civil. Se proclamó el Estado Catalán y se creó un gobierno independiente de Cataluña presidido por Lluís Companys. En Asturias, unos treinta mil mineros organizados por el socialista Ramón González Peña y el sindicalista Belarmino Tomás, se alzaron en armas contra el gobierno de la República de España y proclamaron la República Socialista Asturiana. Estos acontecimientos y muchos otros obligaron a la aplicación del estado de guerra en diferentes ciudades y provincias de España. Principalmente los focos insurgentes se dieron en Barcelona y en Oviedo, pero los heridos y muertos se contaron también en otras zonas. Casi dos mil muertos entre civiles, insurrectos y fuerzas del orden abatidas en provincias como Madrid, Santander, León, Vizcaya, Zaragoza y así hasta contar 26 provincias. De las cuales, en donde mayor número de bajas se produjo, fue en las dos citadas anteriormente, Barcelona y Oviedo.
En el transcurso de estos hechos, la violencia anticatólica volvió a resurgir como en mayo de 1931, pero esta vez se cometieron múltiples asesinatos.

           La Cuadriella, barrio de Turón (Asturias)

La Salle en Turón
Pero volvamos adonde nos habíamos quedado. El Hermano Marciano José es destinado a Turón que era, desde finales del siglo XIX, un valle minero, en el cual abundaban los obreros de inmigración. Los habitantes se hallaban marcados por la dureza de las labores mineras, aunque predominaba la nobleza y la solidaridad. Allí se vivía el espíritu de san Juan Bautista de La Salle, el fundador de las escuelas populares. Existía desde 1919 la Escuela “Ntra. Sra. de Covadonga”, fundada y sostenida por la Empresa “Hulleras del Turón”. Allí acudían masivamente los hijos de los mineros y de los empleados de la Empresa. En el ambiente se respiraba satisfacción por la labor cultural realizada, y agradecimiento para con los Hermanos.
Cuando las circunstancias económicas y políticas ennegrecieron las ideas y las relaciones, los enemigos de la educación cristiana multiplicaron sus gestos de aversión y antipatía también en aquel rincón asturiano.
En abril de 1934 eran ocho los Hermanos que trabajaban en el centro. Seis de ellos llevaban un año de permanencia, pues habían llegado cuando la “Ley de Congregaciones y Asociaciones Religiosas” prohibió a los religiosos la docencia, y tuvieron que disimular su condición cambiando de lugar y de vestimenta todos, para poder continuar su tarea apostólica. Otro había llegado en abril. Y el último del grupo, el Hermano Marciano José, apenas si llevaba tres semanas en Turón, aceptando un traslado de última hora sin sospechar siquiera lo que para él iba a representar, por las tensiones y reticencias ambientales. Su labor era meritoria. Unos 350 alumnos, entre los 5 y los 14 años, se beneficiaban de la inmensa abnegación de tan excelentes educadores. En el Valle eran varios los millares de jóvenes que habían pasado por la Escuela. También en ella tenían su centro algunas asociaciones religiosas de alumnos y de ex-alumnos. Entre éstas estaba la juventud de Acción Católica. Todas ellas desarrollaban gran actividad apostólica.
El estallido revolucionario aconteció en la noche del 4 al 5 de Octubre. Iba a durar quince días y sembraría de sangre las calles, los corazones y los recuerdos. Al amanecer del día 5, sin tiempo para esconderse, comenzaron a ser detenidas, por orden del Comité local, las personas más señaladas en la sociedad: directivos de la Empresa, militantes políticos de derechas, miembros de algunas asociaciones católicas, los sacerdotes del pueblo, uno de ellos capellán de la Escuela.

 
         Manifestación en octubre de 1934 en Mieres

El 5 de octubre de 1934, en Rebollada durante las revueltas, muere asesinado a culatazos el párroco Luciano Fernández Martínez. En Valdecuna se asesina al párroco Manuel Muñiz Lobato y se quema la iglesia, el retablo, imágenes y archivos parroquiales. En Oviedo, los revolucionarios queman el convento de las benedictinas de San Pelayo. El mismo día, en Mieres, son asesinados y arrojados al río los novicios pasionistas Baudilio Alonso Tejedo (Salvador María de la Virgen) y Amadeo Andrés Celada (Alberto de la Inmaculada). En Sama de Langreo, el párroco Venancio Prada Morán, es asesinado de un tiro después de colocarle una bomba en la iglesia. En Moreda es asesinado su párroco ecónomo, Tomás Suero Covielles.
El 6 de octubre, en Mieres, se incendió la residencia de los Padres Pasionistas. El 7 de octubre los revolucionarios socialistas incendian el convento de Santo Domingo y el Palacio Arzobispal de Oviedo, quedando ambos destruidos.
Ese día, en la carretera se fusila a los seminaristas que habían conseguido huir del convento: César Gonzalo Zurro (21 años, 2º de Teología), Ángel Cuartas Cristóbal (Subdiácono, 24 años), Mariano Suárez Fernández (24 años, ordenado de menores), José María Fernández Martínez (19 años, 1º de Teología), Juan José Castaño Fernández (18 años, 3º de Teología) y Jesús Prieto López (22 años; 2º de Teología). En la localidad de San Esteban de Cruces es asesinado el ecónomo don Graciliano González Blanco. En Santullano son asesinados los jesuitas Emilio Álvarez y Martínez y Juan Bautista Arconada.
El 8 de octubre es asesinado el padre paúl Vicente Pastor Vicente en el matadero de San Lázaro. También es asesinado en Oviedo su vicario general Juan Puertes Ramón y Aurelio Gago, secretario del Obispado.