Como parte de su intervención en el Sínodo de los Obispos para la Nueva Evangelización, correspondiente al pasado martes 9 de octubre, el Arzobispo de San Antonio Texas (EUA), Mons. Gustavo García-Siller M.Sp.S., pidió a los presentes solicitar al Papa Benedicto XVI la consagración del mundo al Espíritu Santo, iniciativa de la que fue pionera en el año de 1922 una mística y madre de familia mexicana. Se trata de la Venerable Sierva de Dios Concepción Cabrera de Armida (18621937), cuya causa de beatificación se encuentra en un momento crucial, pues la Arquidiócesis de Monterrey (México), estudia un presunto milagro atribuido a su intercesión. Conchita, como se le llama familiarmente, es un caso que revalora el papel de las mujeres casadas en la vida de la Iglesia. Ha sido ampliamente estudiada por expertos en la materia, tales como Fr. Marie-Michel Philipon O.P. y Mons. Juan Esquerda Bifet.

Esto fue lo que dijo el Arzobispo ante la asamblea: 

“Para que este Año de la fe sea el nuevo Pentecostés que necesitamos, les propongo, hermanos Obispos, que este Sínodo pida humildemente al Santo Padre consagrar el mundo al Espíritu Santo”.

  ¡Qué mejor idea para iniciar el Año de la Fe que invocando la acción del Espíritu Santo, de quien decimos “Veni Creator Spiritus” (Ven Espíritu Creador)! El blog “Duc in altum!” se une a la intención de Mons. García-Siller. La Tercera Persona de la Santísima Trinidad, aquella que fue enviada por Jesús para que los discípulos salieran al encuentro de las diferentes culturas (Cf. Jn. 20, 22), es el punto de partida de la nueva evangelización.