El próximo 27 de septiembre, víspera de la fiesta litúrgica del Beato Francesc Castelló i Aleu, a las 7 de la tarde, tendrá lugar en el Instituto Químico de Sarriá (IQS) en Barcelona, ​​la inauguración de una estatua del joven mártir, antiguo alumno del centro, situada en la explanada de acceso al nuevo edificio IQS.
El IQS, regido por los Jesuitas, de reconocido prestigio en el ámbito de la formación profesional y universitaria, pretende, con este monumento, homenajear y recordar al hasta ahora único de sus alumnos que ha llegado ser beatificado por la Iglesia y que actualmente se encuentra en proceso de Canonización. Al mismo tiempo, quiere presentar al joven mártir como una propuesta permanente para los jóvenes estudiantes y un claro referente y ejemplo para seguir e imitar.
Francesc Castelló fue alumno de este centro del año 1930 a 1933. El Beato destacó por su profesión de químico, fruto de la formación recibida en el IQS, y ejerció como ingeniero químico desde 1935 hasta su muerte, el 28 de septiembre de 1936, en la Fábrica Cross de la ciudad de Lleida.

 
La escultura es obra de la barcelonesa Montserrat Garcia Rius, que recientemente trabajó para el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia de Barcelona con las esculturas de san Francisco de Asís y santa Clara.
En la página web dedicada al mártir podemos leer las declaraciones de Montserrat Garcia sobre el proceso de creación de la escultura:
“Después de leer la biografía de Beato Francesc Castelló, captar todos los sentimientos, y sentí gran emoción… todo ello, es necesario para poder empezar cualquier trabajo escultórico. Sin emoción no hay creación, es básico sentir para poder transmitir también emociones a los espectadores. Todo ello hará que la escultura en piedra o en este caso de bronce, tenga un alma y sea hecha y pensada con el corazón, entonces es cuando siento una paz interna, una ilusión, para poder desarrollar todo mi trabajo más creativo. De hecho para mí la escultura es una necesidad espiritual para vivir.
Lo primero de todo es hacer unos dibujos frontales y de perfil, y un boceto de un desnudo en barro de unos 80 cm., Después se hace un molde de silicona, para hacer una copia de escayola y así, poder guiarme con este modelo, y ampliar para compases a la medida que convenga, luego hay que calcular una gran armadura de hierro, que será la estructura para aguantar la estatua de dos metros y treinta cm. Entonces el siguiente paso es modelar la escultura sin vestir, desnuda, sólo haciendo y pensando en la anatomía, para luego vestirla. El material para la realización, será en barro refractario de primera calidad-unos 500 kilos de barro, respetando en todo momento, las proporciones, los cánones y sobre todo el equilibrio.
Después una vez terminada la escultura, se realizarán los moldes pertinentes de silicona que se llenarán de cera, esta cera se retoca y trabaja para sacar las imperfecciones, porque después donde está la cera perdida, en su lugar, se llenará en bronce líquido y quedará la figura fundida en bronce en positivo, positivo, que será la definitiva.
En cuanto a su vestimenta he tenido en cuenta, que se trate de un personaje del año 1936, por lo tanto los pantalones son anchos, porque son de la época y el cinturón alto, etc. Era un chico muy elegante, y también he querido reflejar, su elegancia y firmeza, pues, por ejemplo, marcando la raya del pantalón y muy bien peinado, con una raya muy marcada, bien plantado, y esbelto, medía 1,87 m. de altura, tal y como explican sus hermanas y siempre iba muy bien vestido.
Respecto al retrato, también me esforzado mucho, con la semejanza de su rostro, la fisonomía, es todo un reto para un retrato que sea el personaje, no sólo debe estar bien hecho, sino que si debe parecer-ha de ser él-aunque no he tenido toda la documentación necesaria, que me hubiera gustado, para hacerlo más real. En cuanto a la mirada, será desafiante, valiente, mirando directamente a los ojos de la persona que tiene delante, a punto de matarlo, su brazo derecho levantado, con la mano reafirmando su fe, todo ello hará que esta escultura hable, como he dicho antes, que tenga alma, -como es mi tónica en todas mis obras-, esta mano debe hablar, no es una mano débil sino fuerte, indicadora de su convencimiento.
Mi estilo lo desarrollo con los vaciados de la materia dentro de una abstracción, en esta escultura no existe la abstracción, es de las más figurativas que he hecho nunca. Me gusta la escultura de grandes formatos, ahora apenas he terminado en piedra las estatuas de san Bruno y san Bernardo de unos cuatro metros que pronto se ubicarán en el ábside del Templo de la Sagrada Familia. De hecho tengo una buena preparación física para poder hacer este trabajo, también para poder subir y bajar de los andamios, aunque sea fuerte, necesito ayuda para estos grandes formatos, por lo menos, mi fuerza mayor es mi firme vocación…
En cuanto al pedestal, su material será de acero cortén, con una inclinación de 45 grados, dando la sensación de que se separa del pedestal a un metro del suelo, como si estuviera subiendo hacia el Cielo”.
Para conocer más: