Me manda la noticia Esperanza Aragonés, de cuyo interesante blog he hablado ya a Vds. en alguna ocasión. Es algo antigua pues data del 9 de febrero de 2007, pero no me resisto a ponerla en su conocimiento.
 
            La publicó ABC, cuyo corresponsal Luis De Vega se personó en el lugar de los hechos para conocer de primera mano lo que en él acontecía.

            Se trataba de la “consulta” de Mekki Torabi, “un brujo venido a más”, según lo calificaba el ABC, que sienta sus reales en la ciudad marroquí de Shkirat, a pocos kilómetros de Casablanca, musulmán de religión, y por cuyas manos, dicho sea en el más físico de los sentidos pues imposición de manos y no otra cosa es lo que hace el señor, ha pasado, al parecer, lo más granado de la sociedad marroquí: hombres y mujeres (por cierto, separados en distintas filas), civiles y militares, plebeyos y patricios…
 
            El hombre cura enfermedades: la diabetes en tres sesiones, el sida en treinta. Pero el caso más singular es el de Rizlam, una joven que acude a verlo acompañada de su padre, el cual le cuenta al reportero:
 
            “Mi hija tiene un demonio cristiano [¡¿?!] dentro el cuerpo. No la deja rezar ni leer el Corán. Hablo con el demonio y le digo que no es un buen cristiano [¡¿pero hay demonios que sí lo son?!], pero no hay manera”.
 
            La existencia del diablo es algo que no admite duda alguna en el islam. Algún día traeremos el tema a estas páginas. En el Corán, ora bajo su condición genérica de demonio, ora bajo el nombre de Satán (Shaitan (شيطان)), es citado en varias decenas de ocasiones. Su presencia mundana no ofrece lugar a la duda.
 
            “¿No ves que hemos enviado a los demonios contra los infieles para que les instiguen al mal?” (C. 19, 83).
 
            “Si el demonio te incita al mal, busca refugio en Dios. El todo lo oye, todo lo sabe. Cuando los que temen a Dios sufren una aparición del demonio se dejan amonestar y ven claro. A sus hermanos, en cambio, persisten en mantenerles descarriados” (C. 7, 200-202).
 
            Sólo a modo de ejemplo, que hay muchas más.
 
            Ahora bien, que el diablo pueda ser directamente de religión cristiana… en fin, no lo había oído jamás. Reconozco desconocer la diferencia entre un demonio cristiano y otro musulmán, si demonio tal, el que profesa el islam me refiero, existe. Que el que profesa el cristianismo, a lo que se ve, sí. Lo dice el padre de Rizlam. Y a él, Mekki Torabi. ¿Se puede pedir más?
 
 
            ©L.A.
           
 
 
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