Retomando la famosa frase que San Felipe Neri, apóstol de Roma, le dijo al Papa Sixto V cuando le quiso nombrar cardenal, la distribuidora European Dreams Factory trae a los cines españoles este fin de semana una película que conmueve a todo el que la ve.

Prefiero el paraíso es una producción de la RAI que en su estreno en la televisión italiana el 20 de septiembre de 2010 fue vista por 6.345.000 telespectadores con un 23,88% del share, lo cual demuestra que el cine cristiano puede ser un fenómeno de masas.

Hace unos días pude asistir a su prestreno, para un público de gente de Iglesia y les aseguro que faltaron los kleenex  en la sala. La película nos hizo reír, nos hizo llorar y lo más importante nos hizo rezar, pues tiene ese sabor de las cosas de Dios que le deja a uno hinchado el corazón llenándole de ganas de comerse el mundo para Cristo.

Como hizo Dios con San Felipe Neri, quien con las licencias de la trama cinematográfica se nos presenta como un ermitaño que llega a Roma queriendo partir a las Indias de misiones -deseo que efectivamente tenía - para descubrir que sus indias estaban en Roma junto a los niños de la calle y los menesterosos.

Este peculiar santo, cuyo corazón inflamado se le salía literalmente por el pecho -  hasta el punto de que en su autopsia apareció alguna costilla rota- tenía la virtud de la alegría y la oración, siendo usado por Dios para convertir y sanar a muchos.

También, cómo no, tuvo su dosis de cruz, incomprensión y la persecución de los buenos, que no son sino aquellos hermanos de la Iglesia que siempre ayudan a que los santos sean santos, purificando su intención y acrisolando su alma en la humildad.

La película nos da pinceladas de todo esto para hacernos vibrar con un humilde Fillipo Neri que se instala en las catacumbas junto a los niños de la calle, con espléndidas tomas cerca del mausoleo de Cecilia Metella; que después se muda a la iglesia de San Girolamo della Carità para finalmente ganarse al mismísimo Papa ante la emperifollada y adusta curia cardenalicia.

¿Lo mejor de la película?

Que se puede llevar a toda la familia (los niños salen encantados de la película, en la proyección de ayer aplaudieron a rabiar), que también sirve para adultos, y que ojalá que algún despistado no creyente se meta a verla en la sala de cine pues tiene el potencial de conmover a propios y extraños.

Al menos eso es lo que pretende la distribuidora European Dreams Factory que se creó específicamente para traer Bella a España (la película de Eduardo Verasategui) y sigue en la brecha intentando traer un cine diferente en un panorama como el del cine español en el que tanto escasea lo edificante.

A tiempo y a destiempo esta distribuidora se la juega para traer cine cristiano, sabiendo que con él las más de las veces se pierde dinero, y  merece todo nuestro apoyo, pues son una gota de agua fresca en el desierto.

Qué mejor manera de apoyar la iniciativa que conseguir que muchos cristianos vayan al cine este fin de semana invitando a sus familiares y amigos alejados a pasar un rato emocionante y lleno de sentido de la mano de San Felipe Neri.

Desde luego yo pienso repetir, porque es una de esas películas que gustan tanto que se pueden ver dos veces y te vuelven a emocionar.

Y para Semana Santa, vida y pasión de Nuestro Señor Jesucristo y biografía de San Felipe Neri, a ver si se me pega un poco de su santa locura y su carismática forma de transparentar a Jesucristo…