Las opiniones se discuten, los hechos se contrastan.

Frente a las costosas políticas, no antisida, sino prosida, como se puede constatar por los resultados, de las concepciones liberalsocialistas qie se imponen a Africa a través de los organismos mundialistas, empleando el dinero de los contribuyentes europeos, hay una respuesta, que además exige pocos medios porque es moral.

Un amigo me envía los datos


Quizá alguno todavía recuerde el linchamiento mediático que le armaron al Papa Benedicto XVI a raíz de una declaración en 2009, en su vuelo rumbo a África. Por entonces respondió al periodista francés Philippe Visseyrias que el condón no era la solución respecto al SIDA.

Pronto se multiplicaron los ataques contra el Papa que apostaba por la educación en la continencia hasta el matrimonio y en la fidelidad una vez casados. Por el blog de Juanjo Romero, en De Lapsis doy con unos gráficos cuya fuente es, nada menos, ONU SIDA. Los gráficos vienen a corroborar lo que ya era sabido: en los países donde el catolicismo es predominante, el SIDA disminuye; donde no, crece.
 

 La relación es más que obvia: el trabajo educativo de los católicos que van a la raíz del problema es más eficaz.

Desde luego que esto se olvida convenientemente cuando se habla (o no) del trabajo de la Iglesia católica porque esa Iglesia (sus sacerdotes, religiosas, misioneros y laicos) no cobra por el servicio que ofrece mientras que las multinacionales que producen los condones perciben millones de dólares y euros por la fabricación de profilácticos que luego son comprados y distribuidos por países "bienhechores" (bienhechores de los dueños de las empresas, por supuesto).

Ya lo decía una mujer africana infectada de SIDA: "Si me hubieran educado no estaría enferma, ahora sus condones no me quitarán el SIDA".