Es maravilloso ver como la Iglesia va mejorando la comunicación, siendo capaz de comunicar nuestras expectativas, ansias y vocación, mediante un lenguaje cada vez más ajustado al entendimiento del ser humano contemporáneo. Un ejemplo claro es este vídeo de promoción de las vocaciones sacerdotales. Es sencillo, grandioso y profundo. A las personas acostumbradas a tiempo cinematográfico les resultará más llamativo que cualquier otro que utilice un tiempo más cotidiano. La música está muy bien elegida, así como las combinaciones de colores y las imágenes fijas que se proyectan. Las frases cortas, directas hasta ser hirientes (para la sensibilidad contemporánea). 

 

He leído diversas críticas que se centran en estas tres frases: " te prometo un trabajo fijo ", "te prometo que nunca te arrepentirás", "te prometo que sabrán que has hecho lo correcto"

 

Se critica estas afirmaciones porque "duelen" a la sociedad actual. Todas ellas parten del concepto de vocación, que se perdido o se considera un mito. Por eso estás críticas son más bien elogios que  entendemos cuando encontramos de donde parten. La vocación te lleva a trabajar sin atender a lo que ganes de sueldo, teniendo la certeza de que haces aquello para lo que has nacido y además estás completamente seguro. ¿No es maravilloso?

 

Ahora hay que buscar que este vídeo dé la vuelta al mundo y escueza unas cuantas conciencias. Que haya quien se queje y los desprecie. Que se mofen... eso implica que hemos dado en la diana. Es un video capaz de adentrarse en las consciencias y hacer reflexionar a jóvenes y no tan jóvenes que portan la vocación en su interior.

 

Ah, que no se me olvide. No olvidemos orar por las vocaciones en la cercana jornada para las vocaciones y durante todo el año. Un sacerdote en una bendición que Dios regala a su comunidad. Debemos ayudarles, apoyarlos, incluso sostenerlos si en un momento dado se tambalean. Son tan humanos como nosotros, pero su vocación les distingue.