El próximo domingo 4 de Marzo se celebra en las Diócesis de España el día de Hispanoamérica. El Cardenal Marc Oullet, Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina ha redactado un documento llamado: «Comprometidos con América en la Nueva Evangelización» en los que enlaza la Hispanidad con la urgencia de la Nueva Evangelización.

 

Citando la referencia que existe en el portal news.va, Mons Oullet nos habla de la independencia de los países americanos, de la que indica que: «de ningún modo fue ruptura con toda la riqueza que España aportó, como lengua, cultura y religión». En tal sentido, los destinos de las dos áreas geográficas «están indisolublemente unidos» y, por tanto «se sigue necesitando fortalecer la cooperación espiritual, personal y económica entre las Iglesias de Latinoamérica y España» Para ello se precisan vínculos sociales de solidaridad, intercambios culturales, comunión y colaboración, es decir, «todo aquello que sirva para propagar y apoyar la transmisión de la fe, como reto principal de la nueva evangelización». 

Europa vive un momento de crisis moral, económica, de sentido y proyección muy importante. Se evidencia que hemos perdido la referencia de quienes somos y los objetivos que durante siglos han marcado cada uno de los pasos que hemos dado. La crisis en España también es una crisis de identidad como nación y como parte de la cristiandad. Esta crisis de identidad y de cristiandad no es sólo europea: 

«Hoy día, la Iglesia en España y la Iglesia en América asume, de algún modo, similares desafíos.[…] La secularización avanza por doquier. No faltan hostilidades contra la presencia de la Iglesia y su mensaje. La corriente hedonista y relativista de la sociedad del consumo y del espectáculo tiende a desplazar y desarraigar la cultura cristiana de los pueblos. La traditio de la fe se ha vuelto ardua tarea. Ya no basta con apelar a las raíces cristianas y declamar retóricamente sobre su magnífica tradición. Se necesita actualizar, reformular y revitalizar la tradición católica, arraigándola más profundamente en el corazón de las personas, en la vida de las familias y en la cultura de los pueblos, para que resplandezca como belleza de la verdad, promesa de felicidad y novedad de vida más humana para todos. ¡Se necesita, sí, una nueva evangelización! ¡Se necesita tanto en Europa como en América! Bajo esa luz, se propone con acierto el lema del próximo “Día de Hispanoamérica”» 

«El mundo de hoy necesita personas –decía Benedicto XVI el 15 de octubre de 2011– que anuncien y testimonien que es Cristo quien nos enseña el arte de vivir, el camino de la verdadera felicidad, porque Él mismo es el camino de la vida; personas que tengan ante todo ellas mismas la mirada fija en Jesús, el Hijo de Dios [...]; personas que hablen a Dios para poder hablar de Dios». Se necesitan personas que muestren a Dios presente en la propia vida, en todas las dimensiones de su existencia y convivencia, e inviten a compartir una vida nueva, verdadera, más humana, que remite al acontecimiento que la hace posible y que continuamente la regenera. » 

Ciertamente hacen falta personas capaces de testimoniar que la Fe es algo vivo que nos da sentido y nos permite andar el camino de la vida. Por muy complicado que sea lo que nos depare la vida, la Fe permite seguir adelante. 

La Fe parece haber perdido su poder de “contagio”. La sociedad ha sabido vacunarse contra el cristianismo de forma muy eficaz. Lo ha reducido a una experiencia interior que se postula como alejada de la realidad y las necesidades del ser humano. El problema es que el cristianismo no es un virus dañino, sino un elemento regenerador de la sociedad. Sin el cristianismo la sociedad se derrumba. Es evidente que sin cristianismo, Europa y América son barcos a la deriva en la historia. 

Mons Oullet nos propone una serie de acciones: 

• Abrir el corazón a las familias y comunidades de latinoamericanos inmigrantes asentadas en España, especialmente en estos tiempos de crisis.

 

• Agradecer el precioso servicio que están prestando en universidades y centros superiores de Teología que, en España, acogen a sacerdotes provenientes de América Latina para la ampliación de sus estudios.

 

• Reconocer y acoger a los sacerdotes provenientes de países latinoamericanos que, con el consentimiento de sus respectivos obispos, prestan sus servicios pastorales en diócesis españolas. También América Latina está llamada a “dar de su pobreza” y asumir la solicitud por la Iglesia universal, que le corresponde, no solo por deuda de gratitud, sino también por contar hoy con más del 40% de los católicos.

 

• Renovar la memoria agradecida del maravilloso espectáculo de santidad y comunión eclesial vivido durante la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. 

Cada vez son más los sacerdotes hispanos que realizan su labor pastoral en España. Cada vez les necesitamos más, ya que nosotros hemos perdido el norte y las vocaciones escasean. Hemos de ser agradecidos y valorar que de lo que se sembró hace 5 siglos en América, estamos ahora  empezando necesitar sus frutos maduros. 

Este Domingo pensemos en Hispanoamérica. Sintamos todo lo que nos une, incluyendo el desafío de la Fe.