Nicholas Charles Edward Jonathan Windsor, Lord Nicholas Windsor, nació en 1970, el pequeño de tres hijos, dos varones y una mujer.
 
            Es su padre el Príncipe Eduardo, Duque de Kent. Que a su vez es hijo del Príncipe Jorge, Duque de Kent, que por su parte, es el quinto hijo del rey Jorge V, y hermano, además, de otros dos reyes, Eduardo VIII y Jorge VI, padre a su vez de Isabel II, la actual reina de Inglaterra. Todo lo cual quiere decir que por parte de padre, Lord Nicholas es sobrino segundo de la Reina de Inglaterra.
 
            Es su madre Katharine Lucy Mary Worsley, Duquesa de Kent por su matrimonio con el Príncipe Eduardo, hija de Sir William Arthington Worsley y descendiente de Oliver Cromwell. Y sobre todo, primera mujer de la familia real inglesa convertida al catolicismo desde el Act of Settlement de 1701, algo que, de hecho, no le hizo a su marido perder sus derechos sucesorios, ya que si bien el Act of Settlement establece que el sucesor a la corona que se case con una católica no podrá acceder al trono, nada dice del que se case con una anglicana que una vez casada se convierta al catolicismo.
 
            Pero volvamos a Lord Nicholas, verdadero objeto de este artículo, porque en 2001, a la edad de treinta y un años, Nicholas decidió seguir el mismo camino iniciado por su madre y convertirse, él también, al catolicismo, pasando a ser el primer miembro de sangre de la familia real inglesa desde el Act of Settlement de 1701 en hacerlo, cosa que a él sí, por el contrario que a su madre, le costará la pérdida de sus derechos al trono de Inglaterra (del que era el número 29 en la línea sucesoria). Cuando en 2006 casa con Paola Doimi de Lupis Frankopan en el Vaticano, Nicholas batirá un nuevo record, al convertirse en el primer miembro de la familia real británica desde el Act of Settlement en casarse por el rito católico, y probablemente el primero en toda la historia en hacerlo en el Vaticano.
 
            Lord Nicholas es un católico comprometido, capaz de denunciar que la Iglesia Católica es víctima de un prejuicio en Gran Bretaña, y de señalar al diario The Guardian como uno de los principales agentes del mismo.
 
            Mucho de ese prejuicio, no duda en asegurar, proviene de la oposición de la Iglesia Católica hacia el aborto. “No podemos considerarnos una sociedad compasiva y basada en la asistencia social cuando aceptamos lo que es una verdadera tiranía, la potestad de abortar, dándolo por una cuestión debatida y evitando cuestionárnosla”.
 
            No es su primer posicionamiento sobre el tema. En octubre de 2011 ya había declarado “El aborto no es un derecho humano”. Y antes, en diciembre de 2010, llegó a declarar que el aborto era para Europa una amenaza mucho peor que el mismísimo Al Qaeda. En esa misma ocasión describió el aborto como “el principal déficit moral de nuestra sociedad contemporánea” y reclamó un nuevo abolicionismo que permita “la desaparición del aborto como en su día la de la esclavitud”.
 
 
            ©L.A.
           
 
 
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