Tal sería el caso si el republicano Mitt Romney ganara las elecciones primarias de su partido, el Partido Republicano, -cosa para la que partía como favorito aunque actualmente su situación se halle algo más en entredicho-, y después, en el enfrentamiento definitivo por la presidencia, ganara las próximas elecciones presidenciales a celebrar en los Estados Unidos. 
            Y es que Mitt Romney es un devoto seguidor de la Iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días, en otras palabras, un mormón más. La profesión mormona de Romney es generalmente silenciada por el candidato republicano que, eso sí, se suele presentar a sí mismo como “hombre de fe”, pero no como específicamente mormón. Y eso aun a pesar de que la suya es una de las grandes familias del mormonismo: ya era mormón su bisabuelo, Miles P. Romney, y siguieron siéndolo su abuelo Gaskell Romney, y su padre, George Romney, por cierto, gobernador de Michigan entre 1963 y 1969, y candidato, como Mitt, en unas primarias republicanas, las de 1968, que finalmente ganaría Richard Nixon.
 
            Mitt Romney, no es, además, cualquier mormón, sino que en su condición de tal se ha presentado siempre como persona bien comprometida. Ha servido en la comunidad mormona de Belmont, Massachussetts, de 1981 a 1986, y luego, de 1986 a 1994, ha sido presidente del Boston Stake, es decir de la parroquia mormona de Boston, con una docena de comunidades y más de cuatro mil fieles.
 
            En una entrevista para el Atlantic Monthly, Sridhar Pappu preguntó a Romney: “¿Cuánto es Vd. de mormón?”. Esta fue la respuesta del hoy candidato a ser el candidato republicano a la Casa Blanca:
 
            “Los principios y valores que me enseñaron como fe, son valores que aspiro a vivir y son tan americanos como la patria o el pastel de manzana. Mi fe cree en la familia, cree en Jesucristo. Cree en el servicio a los vecinos de uno y a la propia comunidad. Cree en el servicio militar. Cree en el patriotismo; de hecho cree que esta nación tuvo una fundación inspirada(1). Es de alguna manera una fe esencialmente americana, y esos valores son valores en los que aspiro a vivir. No soy perfecto, pero soy alguien que aspira a ser una buena persona según se define en el concepto bíblico judeo-cristiano que nuestra sociedad reconoce”.
 
            Pero su condición mormona podría traer a Romney problemas en un país en el que un 40% de los cristianos se consideran abiertamente practicantes, un tercio de la población considera que el mormonismo no es una confesión cristiana, y menos de un 2% son mormones. Razón que es aquella por la que muchos creen que Mitt no acostumbra a referirse a su condición mormona, y que podría incluso estar en la base de la aversión que ha exhibido a presentar su declaración de la renta, en la que, cuando finalmente lo ha hecho hoy mismo, hemos sabido que dedica 7 millones de dólares a la caridad, la mayoría de esos fondos a través precisamente de su comunidad religiosa.
 
            Ni que decir tiene que si Mitt Romney, -que ya se presentó a las primarias republicanas en 2008 donde perdió ante McCain-, fuera elegido presidente de los Estados Unidos en las elecciones del próximo 6 de noviembre, sería el primer mormón en ocupar la más alta magistratura de la gran potencia mundial.
No así, en cambio, el primero en presentarse a unas elecciones, pues el propio fundador de los mormones, Joseph Smith ya lo hizo en 1844, poco antes de que las turbas lo lincharan y asesinaran cuando se hallaba detenido en la prisión de Cartaghe (Illinois).
 
 
            ©L.A.
           
 
 
                (1 Igualito igualito que uno que yo me sé, para quien su nación, por el contrario, era algo “discutible y discutido”. ¡Dios mío, por lo que hemos tenido que pasar en este país de nuestros dolores para ser progresistas!
 
 
 
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