Con frecuencia oímos decir, tanto a nivel de conversaciones como de manifestaciones públicas, sobre todo, en boca de políticos y de gente con cierto relieve social, la frase: yo soy católico.

No sé cómo entenderán ciertas personas lo que es ser católico; quizá lo dicen porque han sido bautizados, y es cierto que lo son; pero muchos lo dicen como afirmando que su manera de proceder es compatible con ser católico. Lo que pasa es que cuando uno se toma en serio su pertenencia a una religión concreta, ha de tener unas actitudes coherentes con loa principios de esa religión. Y es donde fallan algunos que se dicen católicos.

Es cierto que todos tenemos limitaciones y fallos, pero el hecho de algunos políticos o gente famosa que quieren con esa frase justificar sus actitudes totalmente opuestas a las actitudes cristianas; pero intentar compaginar el hecho de ser católicos con el hecho de actuar totalmente al margen y en contra de la doctrina católica, no es de recibo. En esa línea, también cualquiera de nosotros podríamos decir que somos musulmanes, o budistas, o de cualquier otra religión.

Dialogando con un político amigo que decía ser católico, pero cuya vida no era coherente con la fe y las enseñanzas de la Iglesia, le decía:

-- Vamos a ver, tú dices que eres católico y yo digo que también lo soy. Nos hemos conocido de pequeños y seguimos guardando la amistad en nuestra edad adulta; pero me da la impresión de que, a pesar de ser los dos católicos, pienso que nuestro catolicismo es bastante diferente.

Es cierto que tú has sido bautizado; yo también. Tú has recibido la primera comunión; yo también. Tú ahora no vas a misa; yo sí. Tú no comulgas; yo sí. Tú te crees bueno; yo no. Me da la impresión de que dices que eres católico para alardear de que las cosas que haces, sobre todo en las decisiones políticas, son correctas; yo no alardeo de nada mas que de la gracia que Dios me ha dado y me está dando y me seguirá dando.

-- Pero es que vosotros no progresáis en la fe, me respondía. Siempre decís y hacéis lo mismo, sin avanzar en sintonía con el mundo. Y os estáis quedando anticuados, solos en nuestra sociedad que ni os comprende ni os hace caso. Es que no avanzáis nada y estáis anclados en el pasado.

-- Yo no sé si avanzamos o no, pero lo que pretendemos es ser fieles a la doctrina de Jesús e imitar sus actitudes en sintonía con lo enseñado y proclamado por la Iglesia. Tú procura mantenerte fiel a los principios y a las enseñanzas de la Iglesia si quieres ser, de verdad, católico.

Los católicos somos conscientes de que no podemos estar en sintonía con los criterios del mundo, porque son contrarios a los del Evangelio. Ya lo dijo Jesús: "Su fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo" (Jn. 15, 19).

Tampoco se trata de compararnos viendo quiénes son mejores o peores, porque buenos y malos los hay en cualquier estamento; se trata de aceptar explícitamente la doctrina y la moral de la Iglesia. Hay muchos, incluso clérigos, que se dicen católicos y no lo son aunque se crean los reformadores de la Iglesia. Y no lo son por mucho que alardeen de serlo, porque no aceptan enseñanzas magisteriales de la Iglesia tanto en fe como en moral. Se tienen por más católicos que el mismo Papa, ¡y pobre Papa si no acepta lo que ellos dicen! Lo tachan de anticuado, conservador, inmovilista, ultraderechista… y otros epítetos parecidos.

-- Bueno, yo no digo tanto pero, sin exagerar, creo que la Iglesia debiera avanzar un poco en cuestiones como aborto, matrimonio homosexual, sacerdocio de las mujeres, divorcio… y otras cuestiones en las que el mundo avanza y ella se queda anticuada. No digo que cambie radicalmente, pero que vaya dando pasos, suavizando algunas exigencias muy duras para nuestro mundo moderno. ¿No crees que la Iglesia va perdiendo el hilo de la historia, y que el mundo cada vez le hace menos caso?

-- Mira, la Iglesia no baila al son que le toca el mundo. Los principios morales son muy exigentes y los cristianos debemos cumplirlos. No olvides que ha habido muchos mártires y los sigue habiendo.

Lo difícil para ti y para mí es cumplir con lo que Dios quiere. ¿Recuerdas aquello que dijo Jesús: "Por sus frutos los reconoceréis. No todo el que me diga: "Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial"? (Mt. 7, 20-21).

Y recuerda también lo que dice San Pablo: “Esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación (1 Tes. 4,3). El cristiano si quiere cumplir con la voluntad de Dios, ha de buscar santificarse. Y no puede ser el mundo el maestro de nuestra santificación.

José Gea