Pues bien, he ahí una de esas cosas (no son tantas) que no están expresamente reguladas en la vida de la Iglesia, y en la que las posibilidades y tradiciones son muy variadas.
 
            Para los más restrictivos, la ornamentación navideña podría corresponderse con lo que se da en llamar los Doce Días, a saber, los que van desde que el 25 de diciembre se celebra la Navidad, hasta que el 6 de enero se celebra, con la Epifanía del Señor, la Visita de los Magos de Oriente. Dicha tradición es muy patente en el ámbito británico, donde la discusión versa sobre si los Doce Días terminan el propio 6 de enero, o en la víspera del mismo, es decir, el 5.
            
            Dentro de esa misma tradición, es muy remarcable la del Perú, donde la retirada del nacimiento es todo un evento relacionado con una de las festividades más populares del país, la llamada Bajada de Reyes, que se celebra, como su nombre indica, el 6 de enero, día de los Reyes Magos.
 
            Una segunda tradición alarga la vida de nacimientos y árboles de navidad un poquito más, haciéndola coincidir con lo que en la liturgia se llama el “tiempo de navidad”, el cual se estira hasta el día del Bautismo del Señor, celebrado el primer domingo después de la Epifanía, este año el 8 de enero. Es la tradición que prevalece en los hogares españoles y también la del Vaticano, que acostumbra a retirar la famosa ornamentación navideña de la Plaza de San Pedro en día tal. Y todo ello en el bien entendido de que dicha festividad no era, como ocurre actualmente y tuvimos ocasión de conocer ayer, móvil, sino fija, y se celebraba el 13 de enero, último día de lo que se da en llamar la Octava de la Epifanía, iniciada el 6 de enero y terminada el 13.
 
            En la tradición más extensiva, se mantiene la ornamentación navideña hasta el día 2 de febrero, fecha en que se celebra la Candelaria o fiesta de la Purificación de la Virgen, más conocida como Presentación del Señor o Presentación del Niño en el Templo, que corona las festividades directamente relacionadas con el nacimiento de Jesús y su primera infancia.

            Tal tradición se halla muy consolidada en Francia, donde los más puristas incluso ponen el belén el primer domingo de adviento, no incorporando el Niño sobre la cuna vacía hasta el 25 de diciembre. Y es también costumbre consolidada en muchos países hispanoamericanos. En Méjico concretamente, se halla estrechamente vinculada a las populares “posadas”, iniciadas en la ciudad de San Agustín Acolman por los frailes agustinos: un novenario (nueve misas) que comienza el 16 de diciembre, fecha en la que es tradición poner el belén, y finaliza el 24 de diciembre, aunque como se ha dicho, la ornamentación navideña no se retira hasta mucho después, en la Candelaria.

 
            ©L.A.
           
 
 
 
 
Otros artículos del autor relacionados con el tema
 
 
Del árbol de Navidad que se inaugura hoy en la Plaza de San Pedro: breve reseña histórica
Del árbol de navidad, mucho menos pagano de lo que acostumbramos a creer
De nuestro españolísimo belén: breve reseña histórica