Ante el nuevo estallido de persecución religiosa durante el verano de 1936 las Carmelitas de la Caridad de Santa Joaquina Vedruna de la Casa de Misericordia de Valencia permanecieron escondidas en un piso de la calle Cambios de Valencia; de allí pasaron a la checa de la calle Grabador Esteve, y luego a la cárcel de mujeres de Alacuás, desde donde salieron para recibir el martirio en el Picadero de Paterna. El conductor del coche que las llevó a Paterna, cuenta que la Beata Niceta Plaja pidió ser la última en morir y, cuando le llegó el momento, se arrodilló y dijo “-Señor, me las entregaste y te las he entregado... cuando quieras”.


 
Beata Niceta Plaja Jofra
            Nació en Torrent (Girona) el 31 de Octubre de 1863. Ingresó en el noviciado de Vic (Barcelona) cuando iba a cumplir los 17 años. Hizo su primera profesión en 1883, año en que fue destinada a Palaflugell y después a Llagostera hasta que en 1886 va a la Casa de Misericordia de Valencia donde pasó el resto de su vida. De carácter fuerte y maternal, veraz y valiente, recta, justa y fiel.
En el año 1936 tuvo que abandonar la casa para refugiarse, con el resto de hermanas en la calle Cambios de Valencia. Tuvo muchos cargos de especial responsabilidad entre ellos el de superiora de la comunidad en el momento en que les tocó dejar la casa. Obligó a las hermanas de Levante y Cataluña a que se marcharan con sus familias. Sin embargo, ella renunció a irse con los suyos para quedarse con las hermanas del País Vasco y de Castilla que no podían salir de Valencia.
 
Beata Daría Campillo Paniagua
Nació en Vitoria (Álava) en 1873. Conoció a las Carmelitas de la Caridad a través del colegio del Carmen de la plaza de San Francisco el Grande, de Madrid. Ingresó en el noviciado de Vic (Barcelona) el 23 de Diciembre de 1895, a los 22 años. Después de la primera profesión quedó destinada en el colegio de Vic, de allí a Castellón y por último a la Casa Misericordia de Valencia donde se cuidó de la enfermería de las niñas y de las clases de labor. Vivió los tiempos difíciles con gran entereza de ánimo y un talante animoso.
 
Beata Antonia Gosens Sáez de Ibarra
Nació en Vitoria (Alava) el 17 de Enero de 1870. Ingresó en el noviciado de Vitoria el 14 de Julio de 1887 a los diecisiete años de edad. Fue destinada a Valencia, después a Castellón y, por último, a la Casa de Misericordia de Valencia donde prestó diversos servicios allí en cualquier lugar que hicera falta. De naturaleza delicada y amable. Se cuidaba con gran esmero y fervor de espíritu de la sacristía del centro.
Su familia pidió a la provincial que la destinasen a Vitoria, cosa a la que accedió la Madre pero la Superiora le insinuó que ella no se marcharía y ya no hubo duda, Antonia optó por quedarse y seguir la suerte de las hermanas. Tenía 66 años y algunos achaques cuando pasó a la calle Cambios, donde vivieron cuatro meses de privaciones que ella supo aceptar y vivir con su habitual alegría y confianza en Dios. Fervorosa de espíritu, muy alegre y simpática, pacificadora y entrañable para toda la comunidad.
 
Beata Paula Isla Alonso
Nació en Villalaín (Burgos) el 28 de Junio de 1863, en un hogar donde se vivía profundamente la fe. Ingresó en el noviciado de Vitoria el 12 de Noviembre de 1887, a los 24 años de edad.
Pasó por varios destinos: la Beneficencia de Alcoy, Cascante, Sabadell, Cardona, Villafraca, Alcoy, Valls, Espluga, Benicásim y, por último, la Casa de Misericordia. En todos ellos se dedicó a dar clases, excepto en la casa de Misericordia donde se encargaba, con un grupo de mujeres, de coser y remendar la ropa de los chicos. Era la hermana mayor del grupo de mártires: tenía setenta y tres años.



 
Beata María Consuelo Cuñado González
Nació en Bilbao el 2 de Enero de 1884. Toda su vida deseó ser misionera y morir mártir. Ingresó en el noviciado de Vitoria el 28 de julio de 1901. Después de la primera profesión, fue directamente destinada a Valencia, a la Casa de Misericordia. Dedicó su vida a la enseñanza de las niñas. En un primer momento le resultó duro este destino pero, superada toda repugnancia, se entregó totalmente a la labor que se le había confiado y fue una verdadera madre para aquellas niñas que carecían de ella. Tuvo ocasión de salir y refugiarse en la zona nacional pero percatándose de que las Carmelitas sentían su marcha, interrumpió las gestiones y se quedó con ellas para seguir su misma suerte. Inteligente, muy creativa, con un carácter franco, campechano y alegre; fue una pedagoga nata.
 
Beata Erundina Colino Vega
Nació en Lagarejos (Zamora) el 23 de julio de 1883. Entró en el noviciado de Vitoria el 19 de febrero de 1915, con un permiso especial de la Superiora General ya que era un poco mayor: 32 años. Su primer  y único destino fue la Casa de Misericordia de Valencia, donde se distinguió por su entrega y su espíritu de pobreza. Era de gran cultura y extraordinario talento, que puso al servicio de las personas que le fueron encargadas. Tenía una salud delicada dio muestras de una paciencia admirable en los momentos de dolor y sufrimiento. A la hermana Erundina se le tramitaba la salida al extranjero pero, como intuía el sentir de la superiora, pidió que se suspendiesen los trámites y se quedó con sus compañeras. Al final de sus días recurría constantemente a la Virgen Santísima con esta advocación “Ruega por nosotras ahora... y en la hora de nuestra muerte”.
 
Beata Feliciana de Uribe y Orbe
Nació en Múgica (Vizcaya) el 8 de marzo de 1893. Entró en el noviciado de Vitoria el 22 de Enero de 1913, a los veinte años. Desde su primera profesión fue destinada a la Casa de Misericordia de Valencia para cuidar de la enfermería de los niños, pasando después a encargarse de la enfermería de los hombres. Aquí permaneció desde los 22 años hasta el martirio.
La clave de su vida era la caridad y la oración. En el trato con los hombres encontraba siempre la palabra justa y oportuna. Cuidaba a los enfermos con entrega y delicadeza adivinando aquello que cada uno pudiera necesitar. Supo hacerse respetar y querer de todos y a todos llevaba por los caminos que ella quería: orden, limpieza, y religiosidad.
 
Beata Cándida Cayuso González
Nació en Ubiarco (Santander) el 5 de Enero de 1901. Fue alumna del colegio de las Carmelitas de Madernia. Ingresó en el noviciado de Vitoria el 15 de Febrero de 1921. En septiembre de 1923 hizo su primera profesión y fue destinada a la casa de Misericordia. Dentro de la casa pasó por las distintas oficios y ocupaciones.
Tras estallar la persecución, el 27 de julio de 1936, ella y la hermana Erundina Colino fueron las primeras que tuvieron que salir del centro y se refugiaron por su cuenta, después ya se unieron a las otras hermanas y todas corrieron la misma suerte. Una prima suya, destinada en Oliva, pudo marchar a su tierra y pasó a recogerla pero al darse cuenta de que sentían su marcha, decidió quedarse con todas. “Di a tu padre y a mis hermanos que no padezcan por mí, que muero muy conformada, muy contenta y que doy con gusto mi vida por Jesús” (palabras de despedida a su prima).


 
Beata Clara Ezcurra Urrutia
Clara nació en Uribarri de Mondragón (Guipuzcoa) el 17 de agosto de 1896. Ingresó en el noviciado de Vitoria el 14 de marzo de 1920 a los 24 años. Cuando profesó fue destinada a la Casa de Misericordia donde le fue confiada la ropería y el dormitorio de las niñas. Enfermó de gravedad y el médico le ordenó reposo absoluto, lo que aceptó con espíritu de sacrificio. Tanto en la salud como en la enfermedad dio muestras de un verdadero espíritu de alegría, dulzura y bondad. Su lema era “Trabajar hasta enfermar”: es decir, la salud era para gastarla en el servicio de Dios y de los hermanos, en la misión del Instituto.
 
Beata Concepción Odriozola Zabalia
Nació en Azpeitia (Guipuzcoa) el 8 de Febrero de 1882. Ingresó en el noviciado de Vitoria el 8 de Febrero de 1904. Pasó por dos destinos: primero la Beneficencia de Alcoy y segundo la Casa de Misericordia de Valencia. En este último destino trabajó en el planchador, enfermería, sacristía e iglesia. Nunca demostró aturdimiento o nerviosismo. Dotada de una profunda vida interior, se puede decir de ella que siempre actuaba por motivos sobrenaturales.
 
Beata Justa Maiza Goicoechea
Nació en Ataun (Guipúzcoa) el 13 de Julio de 1897. Ingresó en el noviciado de Vitoria el 15 de mayo de 1920. Tenía 23 años. Hizo sus votos temporales el 28 de Diciembre de 1922. Su único destino fue la Casa de Misericordia de Valencia donde se ocupaba de la enfermería y el planchador; y cuando tenía sus tareas terminadas pasaba a otras dependencias para ayudar a las Hermanas. Podemos destacar de ella el silencio, el trabajo callado, el servicio oculto y una alegría serena y constante.
 
Beata Concepción Rodríguez Fernández
Nació en Santa Eulalia (León) el 13 de Diciembre de 1895; fue alumna del colegio de las Carmelitas de León. Fiel a su vocación religiosa entró en el noviciado de Vitoria el 6 de Mayo de 1916, a la edad de 22 años. Su primer destino fue el colegio de Denia (Alicante) y, al poco tiempo, pasó a la Casa de Misericordia de Valencia, donde permaneció el resto de su vida. Fue esencialmente una hermana de fe y obediencia, gracias a ello supo sobreponerse y aceptar gozosa este destino martirial. Sabía descubrir en todo la mano de Dios que conducía su vida y con fe aceptaba los gozos y las sombras de cada día.