El de los malos tratos es, indiscutiblemente, un grave problema que se lleva por delante cada año la vida de más de sesenta mujeres y de un número indeterminado de hombres. Número éste último que no podemos conocer, dado que, al no incluirse en la legislación española dentro del tipo de los malos tratos los que las mujeres infligen a los hombres, ni se le da el mismo tratamiento legal ni existen estadísticas que nos permitan conocer el alcance del problema.
 
            A falta de datos proporcionados por nuestro propio Gobierno, más interesado en ganarse la complicidad del feminismo internacional que en combatir un drama que, por cierto, no ha hecho sino crecer y crecer desde que el pesoísmo se ha puesto a hacer como que lo combatía, -y ahí están si no las propias estadísticas del Gobierno para demostrarlo-, tenemos en España, después de todo, la suerte de conocer los datos de un país geográfica, antropológica y culturalmente hablando muy cercano al nuestro, Francia, donde el tipo no es discriminatorio, y tanto acoge los malos tratos de hombres hacia mujeres como los de mujeres hacia hombres. Pues bien, en el país al que me refiero tan parecido al nuestro, el 14% del total de delitos de malos tratos lo comete la mujer contra el hombre. En otras palabras, uno de cada siete maltratadores es una mujer.
 
            Ante esta problemática, me he preguntado cual sería el enfoque de cada uno de los partidos en su programa de cara a estas elecciones, encontrándome con estos curiosísimos resultados.
 
            Empezaré por el programa de Izquierda Unida:
 
            “Modificación de la Ley Integral que reconozca la violencia de género en todas sus manifestaciones y la defina como un atentado contra los derechos humanos de las mujeres, encuadrado en un marco de las relaciones de dominación”.
 
            Donde por un momento, me hice ilusiones de que el tratamiento de la “violencia de género en todas sus manifestaciones” se refiriera también a la ejercida por las mujeres. Ilusión que me duró poco, al leer inmediatamente después, que lo que se pretende es que el delito en cuestión se defina como “un atentado contra los derechos humanos de la mujeres”, categoría de derechos humanos, por cierto, de la que hasta la fecha no había oído hablar jamás. No, si al final va a resultar, como me llevo barruntando hace tiempo ya, que los hombres somos menos humanos que las mujeres.
 
            Esperen que aún no han leído todo:
 
            “Aprobación de una Ley Integral contra la LGTBIfobia que penalice las discriminaciones por orientación sexual o identidad de género. Esta ley recogerá un apartado específico sobre violencia doméstica en las parejas del mismo sexo, con un programa contra la violencia intragénero que contemple ámbitos educativos y preventivos”.
 
            Donde lo más divertido me parece el “apartado específico sobre violencia doméstica en las parejas del mismo sexo” que, una vez regulado, va a producir la paradójica situación de que para que un hombre pueda engrosar la categoría de los maltratados, habrá de ser homosexual. La discriminación del hombre frente a la mujer convertida ahora también en discriminación del heterosexual frente al homosexual. Varón y heterosexual ¿cabe mayor bazofia? Sin comentarios. Por cierto, sólo una cosita más, señores del iuísmo, ¿cómo debemos pronunciar el palabrito ese “LGTBIfobia”? Complicadito ¿no?
 
            En el programa pesoíta me encuentro las siguientes píldoras:
 
            “Se sigue produciendo un continuo goteo de mujeres asesinadas por sus parejas”.
 
            ¡Mentira! ¡De “goteo” nada! ¡Problema grave y muy grave! ¡Tan grave que es más grave cada año, y no hago sino manejar las cifras que Vds. mismos publican! ¡Reconozcan de una vez que en esto, como en casi todo lo que han tocado Vds., no han dado una a derechas (ni a izquierdas)!
 
            “A estos servicios tendrán acceso, junto a las víctimas de violencia de género dentro de la pareja, las víctimas de la violencia sexual que hasta ahora no han sido objeto suficiente atención específica”.
 
            ¿Se refiere a los hombres quizás? Permítanme que lo dude. Con toda probabilidad, más bien a las parejas homosexuales.
 
            Atención al disparate que, dentro del mismo capítulo aunque referido a un apartado específico de la que llaman "violencia de género", la trata (aunque en su momento ya se hizo un intento de aplicarlo a todo tipo de malos tratos), pone fin al estado de derecho:
 
            “En relación a los procesos judiciales, proponemos que la carga de la prueba en ningún caso recaiga en las víctimas de trata”.
 
            La presunción de inocencia convertida en presunción de culpabilidad. Dos mil años de evolución del derecho tirados a la basura para congraciarse con el feminismo internacional. Y digo yo: ya puestos, ¿por qué no lo aplicamos a todos los delitos, también, por ejemplo, al cobro de coimas en gasolineras?
 
            Y ahora el programa del PP… Un poquito lo de siempre... puede que sí, puede que no... a lo mejor sí, a lo mejor no…
 
            “Lucharemos de forma efectiva contra la violencia de género, mejorando la normativa existente, adaptándola a la situación actual y reforzando los mecanismos de protección. Incluiremos a los menores en el ámbito de protección de la ley”.
 
            Algo es algo. Por lo menos, nada de distinguir a hombres y mujeres porque sean gays o no lo sean… queda claro que se va a incluir a los menores, los grandes marginados de la ley, en el ámbito de la protección legal, pero… ¿“mejorar la normativa existente” significa ampliar la protección a hombres “heterosexuales” y no sólo homosexuales como en el caso del pesoísmo?
 
            Y por último… ¡¡¡la sorpresa!!! ¡¡¡la gran sorpresa!!! Un partido que se atreve a decir que el rey está desnudo y a llamar a las cosas por su nombre. No sé en quien habrán pensado Vds., pero en este caso se trata de… ¡¡¡UPyD!!! ¡¡¡ni más ni menos que UPyD!!! Escuchen, escuchen:
 
            “Nueva Ley contra la Violencia de Género o Intrafamiliar, Doméstica o Sexista, en sustitución de la actual Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que atenta contra el principio de igualdad al basarse en la asimetría penal y la desigualdad de trato en el ámbito judicial, dando lugar a una aplicación desmedida e injusta para miles de hombres. Una ley que, además de hacer frente la violencia de género, proteja a todos los miembros del entorno familiar”.
 
            ¿De verdad era tan difícil decir algo tan sencillo y tan obvio? ¿Es que para hacer política en España es necesario estar todo el día diciendo memeces y utilizando palabros extraños que no entiende ni Blas?
 
            Por cierto, particularmente interesantes las alternativas que dan al tema por lo que a su denominación se refiere: violencia “intrafamiliar” o “doméstica”. Impecable. Y es que sólo si enfocamos bien el problema, para lo cual es imprescindible llamarlo por su nombre, acertaremos con la solución. Un diez pues, esta vez, para UPyD (no es, por cierto, el único tema en el que se les entiende muy, pero que muy bien).
 
 
            ©L.A.
           
 
 
 
 
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