Hay que concretar un poco más. Intento decir las cosas de manera que las puedan entender los hombres y mujeres sencillos, como he dicho varias veces, que lo puedan entender el Sr. Francisco y la Sra. María, gente sencilla de pueblo...

Seguro que a muchos no les gusta lo que voy a decir, pero estoy en mi derecho y es mi deber decirlo. Soy consciente de que algunos me dirán que un Obispo no debe meterse en política. Y es verdad siempre que se trate de política partidista; pero no me meto en política partidista sino en moral política; y desde esta moral, digo que un católico no debe votar a un partido que promueva la supresión de vidas humanas inocentes y que destruya la dignidad del matrimonio. Y ése sí es campo de mi competencia.

No votar a esos partidos equivale a decirles que no estamos conformes con que se supriman impunemente vidas humanas, ni con que se rompa la dignidad de la familia equiparando el matrimonio con las uniones homosexuales que nada tienen que ver con él. Aparte de esto, estamos afirmando que tampoco estamos de acuerdo con que se fomente el pansexualismo a todos los niveles, ni con que se desprecien los valores morales en los centros de enseñanza y en la vida pública, ni con que se esté manipulando la información.

¿DESACONSEJAR VOTAR A UN PARTIDO?

Supongo que con lo que llevo escrito ya comprenderán que no pienso votar ni al partido socialista ni a partidos con programas semejantes en estos temas.

Sé que no es lo mismo aconsejar que los católicos excluyan su opción por esta clase de partidos que aconsejarles que voten a un determinado partido. Esto ya estaría fuera de mis competencias como Obispo. Hay que sopesar los programas de unos y de otros para ver cuál es el que preferimos.

No hay razón ninguna para que un católico vote a un partido prescindiendo de los valores y contravalores morales que promueve.

¿A QUIÉN VOTAR?

La pregunta que seguramente hay en la mente del lector es: ¿a quién hay que votar? Aquí sí me excedería en mis competencias señalando un partido concreto...

Sin embargo pregunto: ¿Cómo es posible que un cristiano vote en favor del aborto cuando la Iglesia penaliza con la excomunión a todos los que lo realizan y el Concilio lo califica como "crimen abominable"? ¿Es que cuando están en juego valores como éste, ¿puede un cristiano prescindir de la enseñanza de la Iglesia? Y si somos conscientes de que, como algún obispo ha dicho, hay un embotamiento de la conciencia moral, ¿cómo un cristiano puede cerrar los ojos y no querer ver que las iniciativas legales que ha tenido nuestro Gobierno están agravando la situación de amoralidad y de inmoralidad en nuestro pueblo? ¿Es que el Gobierno puede creerse propietario de unos derechos como la vida, que son patrimonio de los ciudadanos y de la humanidad?

Porque no sé si el Gobierno, bien sea porque les queden residuos marxistas, bien sea por altanería, piensan todavía que el poder que han conseguido por las elecciones les permite creerse dueños de vidas y haciendas.

¿Estamos convencidos de que la situación no va a cambiar mientras sigan en el poder? A juzgar por las declaraciones que se están haciendo durante la precampaña parece que piensan agravar esta situación moral. Si estamos convencidos de esto, ¿cree alguien que va a cambiar la situación mientras sigan en el poder?

Naturalmente que somos libres a la hora de elegir, pero también debemos ser responsables en cuanto a ser coherentes con la fe.

José Gea