Cada uno llegó por un camino
Eran las dos de la tarde del 20 de octubre de 1936, nos encontramos en la localidad toledana de Sonseca. Una banda de forajidos y criminales apresa a alguno jóvenes, adultos e incluso a algún anciano. El dolor punzaba las entrañas de las mujeres (madres, esposas, hermanas…); como dolorosas afligidas, corrían a torrentes las lágrimas por sus mejillas. El golpear de las sienes las anonadaba. Un escalofrío de temor y de miedo tenía repercusión general en el pueblo. Puertas y ventanas cerradas; silencio sepulcral en las calles y casas. Y a esa hora, el Siervo de Dios Juan García-Pulgar daba ejemplo de serenidad, rezando en compañía de su hermana, el Santo Rosario. En medio del corral y sentados en una vetusta carreta, lanzaba al aire esta plegaria: “-Santa María, Madre de Dios, ruego por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”.



           Fue en la tarde de ese día cuando vilmente engañados por los milicianos, el Siervo de Dios Francisco Sánchez (26 años) y su padre, con las herramientas al hombro, fueron a arreglar un camión. Más su destino fue la cárcel. Con el rosario en la mano y con impulsos amorosos y de redención, a todos confortará, a todos alegrará, para las horas decisivas del martirio; gracias a él ni uno solo decayó. No solo, sino en compañía de otros miembros de la Acción Católica, sufrieron las horas más graves.



El Siervo de Dios Luis Caberta (18 años), fue detenido y conducido a la “checa” bolchevique de este pueblo. Allí encerrado, con más de treinta paisanos, familiares algunos de ellos, aconsejaba con alegría de Santo que se reconciliasen, porque habían de morir. Que antes de vivir en un régimen de opropio y vergüenza, preferiría desaparecer de esta vida y escalar las alturas del cielo.




Cuando declinaba la tarde, el Siervo de Dios Juan García-Pulgar (19 años), junto con su padre, fue conducido al cautiverio. Pocas horas estarían en medio del murmullo doloroso, agobiante y triste de sus compañeros de prisión. Él, junto al resto de miembros de la Acción Católica marcó un ambiente de espiritualidad y contento.

           Las primeras notas escritas sobre lo acontecido, apuntalan: “Todos llegaron a confesar que era España quien lo exigía y era Dios el que pedía que su sangre fuera derramada para limpiar y redimir el mundo”.
Los jóvenes mártires se reencuentran. El número se completó con la llegada de los Siervos de Dios Eugenio Perezagua (25 años) y Emiliano Rojas (21 años). Juntos testimoniaban en aquellos instantes supremos su fe en Cristo, según aseguran presénciales testigos. En medio de aquella algazara de santos, según afirma otro testigo Emiliano, dijo estas sencillas palabras: “-¡No nos importa morir!; ¡sabemos que subimos al cielo!”.



           
Finalmente sería la media noche, cuando en rugientes camiones como protestando del crimen horrendo que se iba a acometer, los conducen al campo bendito de Orgaz (Toledo). A su paso por la ermita, el mismo clamor se levantó de todos los pechos, con un adiós de despedida a la Virgen de los Remedios. Luego, balas asesinas, hicieron rodar por tierra a los jóvenes de la Acción Católica. El fin criminal estaba consumado. Su venganza fiera, biliosa y sanguinaria, había hecho entrada en corazones puros y nobles. Alguien dejó escrito: “Murieron para ellos, para los forajidos; pero no murieron, ni morirán nunca para nosotros que hemos de hacer fecunda una sangre en nuestra, porque eran hermanos, y una vida que es ejemplo de una generación fuerte vigorosa y cristiana”.
Desvalijados, en la sandalia del Siervo de Dios Juan García-Pulgar encuentran un rosario y una medalla de nuestra Virgen Dolorosa.
La postulación conserva un cartel de las fiestas de la Virgen del Remedio, patrona de Sonseca, del año 1939. Durante los días 13 a 22 de mayo (hace mes y medio que ha terminado la guerra) tendrán lugar los diferentes actos religiosos. El 22 de mayo a las nueve y media de la mañana se celebrará un solemne funeral por todos los asesinados desde el 4 de agosto de 1936 al 16 de marzo de 1937.
Aparecen numerados, según los días en que fueron asesinados, el primer lugar lo ocupa el Siervo de Dios Casimiro Rivera Eusebio, cura ecónomo de Sonseca que fue asesinado el 4 de agosto de 1936. El 20 de octubre de ese año, el día más funesto, aparecen 31 nombres, pero que siguen la correlación de otros 27 que ya han sido asesinados durante los meses de agosto y septiembre. En los enlaces encontraréis los datos de su biografía.
 
nº 36 Juan García-Pulgar y García-Ochoa…Estudiante (Acción Católica)

nº 39 Emiliano Rojas Avilés………………………. Pintor (Acción Católica)

nº 46 Eugenio Perezagua Caberta……………... Carretero (Acción Católica)

nº 48 Francisco Sánchez (hijo)……………..….. Mecánico (Acción Católica)

nº 57 Luis Pérez Caberta…………………………..
Estudiante (Acción Católica)

 

75 años después, se bendijo el retablo restaurado

            Esta foto fue descubierta por el actual párroco de Sonseca (Toledo) don José Talavera, pertenece a la visita que los miembros de la Junta de Defensa del Tesoro Artístico realizan en el año 1938 para valorar los “desperfectos” en el retablo de Castañeda. No olvidemos que Sonseca estuvo casi toda la guerra en zona republicana. En realidad solo podían valorar el destrozo generalizado del templo. Se encuentran delante del altar donde estaba el Tabernáculo, completamente destruido. Sobre éste se encontraba el conjunto escultórico central del retablo que representaba el martirio de San Juan Evangelista. Esta escena escultórica de tres piezas constaba de San Juan en la caldera con dos verdugos, uno a cada lado, avivando las llamas, que también fue destrozado. El pasado 9 de octubre, con la bendición del retablo se concluyó la restauración iniciada en el año 1999.
El tiempo (se nos dice desde la web parroquial ) no pasa en balde y una obra artística de éstas características no pasa impasible más de cuatro siglos; pero sin duda la herida de muerte la sufrió durante la Guerra Civil española. Se dijo, al acabar la guerra, que llegaron incluso a atar cuerdas y cadenas al retablo desde los camiones y tanques, que tenían dentro del templo parroquial (que utilizaban como garaje), con el fin de tirar de él y arrancándolo hacerlo caer al suelo, para luego ser quemado. Pero alguien les dijo y razonó, que si conseguían su propósito, al caer el retablo al suelo, el golpe podía hacer que se hundiera el techo de la iglesia. Ante tal miedo cedieron y quitaron las cadenas enganchadas, pero uno de ellos se volvió y dijo: "A aquel no le libra nadie", y echándose el fusil a la cara, disparó contra la imagen del arcángel San Miguel, quitándole la mayor parte de la cabeza. De hecho, antes de la restauración, no era difícil encontrar orificios de bala en toda la estructura del retablo”.
Todo lo que sobresalía fue salvajemente arrancado con hachas y mazas.
Finalmente, el pasado domingo 9 de octubre, el Sr. Arzobispo-Primado de Toledo, Monseñor Braulio Rodríguez Plaza bendijo el retablo y el tabernáculo de la iglesia parroquial de Sonseca, destruido en gran parte durante la persecución religiosa de la guerra civil, y que ahora ha restaurado gracias al esfuerzo de los feligreses de la parroquia.


Os invito a entrar en estos enlaces.




Ermita de la Virgen de los Remedios

En el relato del martirio, se podía leer "a su paso por la ermita, el mismo clamor se levantó de todos los pechos, con un adiós de despedida a la Virgen de los Remedios". También la ermita fue profanada, este es el último enlace


http://www.persecucionreligiosa.es/camarin_sonseca/index.html

Toledo_Sonseca

http://www.authorstream.com/player.swf?p=486495_634183940755107500&pt=2
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