Beata Apolonia del Santísimo Sacramento
 
Hoy se ha cometido, si cabe expresarse así, uno de los crímenes más espeluznantes de la persecución religiosa. Se trata del martirio de Apolonia Lizárraga Ochoa de Zabalegui, la Beata Apolonia del Santísimo Sacramento, a la sazón Superiora General de las Carmelitas de la Caridad de Santa Joaquina Vedruna.
 
La Madre Apolonia nació en Lezáun (Yerri-Navarra) el 18 de abril de 1867. Fue bautizada el día 20 en la parroquia de San Pedro Apóstol y recibió la Confirmación el 30 de mayo de 1868 en la parroquia de San Milán en Iturgo (Navarra). Ingresó en el Noviciado de las Hermanas Carmelitas de la Caridad en Vitoria el 16 de julio de 1886 y emitió los primeros votos el 17 de julio de 1888. Empezó su apostolado en Trujillo (Cáceres) y fue después a Villafranca de los Barros (Badajoz). Fue Superiora en Sevilla (1907) y en el Colegio de Vic (1909). La eligieron Superiora General en 1925. En función de este cargo realizó numerosas actividades, viajes y fundaciones.
 
La persecución religiosa la sorprendió en la Casa Generalicia de Vic, donde estaba preocupada de encontrar refugio para sus religiosas, en particular para las jóvenes novicias y las Hermanas enfermas. Fue la última en abandonar la casa y se escondió en diversas casas de amigos.
 
Fue apresada por los milicianos republicanos en septiembre de 1936 y encarcelada en la terrible checa de San Elías (Barcelona). Su horrosa muerte se conoce por boca de testigos. La Madre Apolonia fue aserrada viva y después de descuartizada sus restos fueron echados a los cerdos de la checa. Era probablemente el día 8 de septiembre de 1936. Tenía 69 años.
 
“Actualmente se han encontrado testigos que nos refieren que estando ellos presos en la cárcel de San Elías en el año 1936, era de dominio público que el jefe de la checa, un tal «Jorobado», cebaba en total unos trescientos cerdos con carne humana. Que muchos presos eran echados a dichas piaras y que la General de las Carmelitas de la Caridad, Madre Apolonia Lizárraga, fue una de dichas víctimas que aserraron, descuartizaron (en cuatro partes) y luego en trozos más pequeños fue devorada por dichos animales que en la citada checa engordaban en número de 42”. (Antonio Montero: Historia de la persecución religiosa en España, 1936193. Madrid, BAC, 1961, p. 161).

Fue beatificada el 28 de octubre de 2007. 
 
 
Beata Elvira Torrentallé Paraire y otras 23 Carmelitas de la Caridad.
 
En 2001 fueron beatificadas 24 Carmelitas de la Caridad (fundadas por Santa Joaquina Vedruna). El primer grupo lo componen diez religiosas, de la comunidad de Cullera (Valencia) que sufrieron el martirio el 19 de agosto de 1936 en la playa de El Saler (Valencia). La superiora Beata Elvira alienta a sus hijas: “Hermanas nos llevan al Saler, cinco minutos y en el cielo”. Y pidió ser la última en la ejecución, para poder animar a las demás. Muy lejos de lamentarse en medio de los sufrimientos, sentían mucha pena por los asilados que habían quedado huérfanos. Ellas, mujeres consagradas, llamadas a ser signo de la ternura de Dios, no podían olvidarlos. En el lugar de la ejecución la superiora entona “Cantemos al Amor de los amores”, y es seguida por todas en el momento del martirio.



 
 
 
 
Del resto, Dios mediante, ya hablaremos ya que fueron martirizadas: dos, el 23 de septiembre de 1936 en Benicalap (Valencia) y doce, el 24 de noviembre de 1936 en el picadero de Paterna (Valencia).