UNA IMAGEN VALE MAS QUE MIL PALABRAS
Esta es impresionante. El dolor de una madre por su hijo muerto, y la acogia de la Madre, la Virgen María, que trata, en silencio, compartir el sufrimiento de la que se acoge a Ella en su regazo. La muerte de los niños, accidentalmente o inducida, es un verdadero drama. Y esto, por desgracia, hoy es frecuente. Y María, nuestra Madre, mira con angustiosa serenidad hacia Dios implorando clemencia. Es la Virgen de la Consolación pintada por William-Adolphe Bouguereau (1825–1905). Una obra maestra. Todo un mensaje evangélico para aquellos que la contemplen con el corazón traspasado por el dolor de la muerte de los inocentes.