La comunicación es maravillosa. Permite que las personas podamos compartir lo que somos más allá de las apariencias. Nos permite llegar, más allá del tiempo y del espacio, hasta todo aquel que nos necesite. 

La semana pasada el Santo Padre charló durante un rato con los cosmonautas de las Estación Espacial Internacional. Durante lo 20 minutos que duró al conexión, se entremezclaron reflexiones, risas y toda la humanidad que llevamos dentro de nosotros. Da igual que estemos a miles de kilómetros, los medios de comunicación actuales permiten vernos y escucharnos como si estuviéramos a unos pocos metros. 

¿Qué sería del cristianismo sin esta maravillosa capacidad de entrelazarnos y compartirnos? Los Apóstoles escriben cartas a las comunidades y no paran de ir de unas a otras. ¿Para qué? 

Por último, estando a la mesa los once discípulos, se les apareció y les echó en cara su incredulidad y su dureza de corazón, por no haber creído a quienes le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación.(Mc 16,1415) 

¿Puede haber cristianismo sin comunicación? ¿Puede haber comunidad cristiana sin comunicación? ¿Qué sería de la Iglesia sin comunicación? 

En el mensaje del Santo Padre para la asamblea plenaria del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, el Santo Padre nos propone: 

"promover una comunicación verdaderamente humana", que analice el nuevo fenómeno comunicativo "más allá de todo entusiasmo o escepticismo fácil". La contribución de los creyentes debe ayudar "al propio mundo de los medios de comunicación, abriendo horizontes de sentido y de valor que la cultura digital no es capaz por sí sola de entrever y de representar". 

El Santo padre habla con la estación espacial y en la amena conversación no dejan de aparecer la trascendencia, la humanidad y el mensaje cristiano. ¿Comunicamos nosotros la Buena Noticia de igual forma? ¿Nos comunicamos entre nosotros con caridad y cercanía? ¿Dejamos que el silencia sea la norma de nuestra cercanía? 

Parece que el cristianismo es complicado comunicar en la era de las comunicaciones. ¿Por qué? Porque tememos comunicar a quien tenemos delante lo que somos realmente. Somos personas, seres humanos. 

Decía Mons. Claudio Maria Celli en su mensaje en a la reunión de bloggers en el Caticano:: "En los blog hay personas y la Iglesia está interesada en encontrarse con las personas". 

Ciertamente en los blogs hay personas. Más de las que a veces creemos. Estimado lector, usted es una de ellas. Que el Señor le bendiga.