La semana pasada he tenido la oportunidad de convivir con un grupo numeroso de sacerdotes que, dejando unos días aparcadas nuestras tareas ordinarias, nos hemos dedicado a lo fundamental, a la oración. Había entre nosotros dos sacerdotes que trabajan en la Secretaría de Estado del Vaticano, un chino, y un sacerdote español que ejerce su ministerio en Rusia.

                Me interesó particularmente conocer los pormenores de una misión tan peculiar. Es realmente una paradoja que, habiendo en otros tiempos exportado Rusia a España destacados personajes para sembrar el materialismo ateo, ahora vayan sacerdotes españoles a Rusia a sembrar el Evangelio.

                Se llama Juan Manuel Sánchez García.  Natural de Albacete, con solo 33 años de edad. Se ordenó sacerdote en la Diócesis de Toledo. Y con el charlamos un rato.

-¿Cuánto tiempo llevas en Rusia?

- Tan solo seis meses, llegué a Rusia el pasado 28 de Agosto.

-¿No es una locura intentar evangelizar Rusia?

- Puede parecer una locura, pero no lo es. Allí donde hay personas debe estar la Iglesia. Es un reto el llevar el anuncio del Evangelio al país más grande del mundo, y con una historia de 80 años de ateísmo militante y perseguidor de la fe.

                Esa es realmente nuestra impresión. Pero para eso está la virtud de la audacia.

-¿Cuántos sacerdotes católicos hay en Rusia?

-En la Rusia europea hay unos 110 sacerdotes católicos, de los cuales, que yo sepa, somos solo nueve sacerdotes españoles. Estoy hablando de la Diócesis de La Madre de Dios de Moscú, en la cual ejerzo el ministerio, y es de grande como más de media Europa.

                Son dimensiones difíciles de imaginar desde nuestra “pequeña” España.

-Pero, ¿Cuántos católicos hay en Rusia?

-Actualmente en Rusia hay solo un 1% de católicos, lo que equivale a dos millones. El resto de cristianos son ortodoxos.

-Siendo tan pocos católicos, ¿cómo os ven a vosotros el resto de los ciudadanos? ¿Vais camuflados por la calle?

-Muchas veces no distinguen, pues no saben si eres católico u ortodoxo, pero el ruso es muy respetuoso con los sacerdotes. Nosotros siempre vamos vestidos de sacerdote, incluso con sotana, y habitualmente la gente te mira con cariño, otros con sorpresa o indiferencia, pero siempre con mucho respeto.

                ¡Qué envidia! Ya nos gustaría en España que hubiera un trato semejante. Aquí la sotana impone y puede ser objeto de mofa. Paradojas de la vida.

-¿Tenéis que atender a otras comunidades fuera de la parroquia de residencia?

-Somos tres sacerdotes españoles los que vivimos en Pushkin, un barrio-ciudad de San Petersburgo. En esta barrio está la Parroquia de San Juan Bautista con un templo que fue devuelto por el estado hace unos años, anteriormente fue sala de conciertos y polideportivo. Ahora ha vuelto a ser lo que era, templo católico. Precisamente en este año estamos celebrando el doscientos aniversario de la parroquia. Tenemos que atender otra Parroquia “vecina” a 2.000 kilómetros de distancia. Lógicamente, allí no podemos ir todos los días.

-Realmente sería impensable, a no ser que tuvieran un avión disponible. ¿Y qué tal se te da el ruso? ¿Lo entiendes? ¿Te entienden?

-Con el idioma ruso ya me voy entendiendo, lo hablo bien para entendernos. Las personas de la parroquia dicen que se me entiende muy bien, no se si será un cumplido.  Tengo que decir que es uno de los idiomas más difíciles del mundo. Antes de marcharme allí estudié un tiempo ruso, y lo voy perfeccionando poco a poco. Creo que acabaré hablando con más normalidad.

-La iglesia católica es respetada por parte del gobierno? ¿Y por parte de los ortodoxos?

-En general si somos respetados y nosotros realizamos nuestro trabajo con normalidad, y sin grandes complicaciones.

                Pienso que la respuesta es sincera, aunque me da la impresión que los ortodoxos deben mirarlos todavía de reojo.

-¿Ves cercano un viaje del Papa a Rusia? ¿Cómo se vive allí el ecumenismo?

-No sabría decir nada sobre un futuro viaje del Papa. El ecumenismo lo vivimos con esperanza. Queremos que se cumplan las palabras del Señor: “Que todos sean uno”.

                Esa es la esperanzan, desde luego. Pero me da la impresión que hay que tener mucha paciencia.

-Una curiosidad, al margen de cuestiones teológicas, ¿cómo llevas el frío ruso?

-Pensaba al marcharme que lo iba a llevar peor. Hay que ir muy bien abrigado, con ropa adecuada. Es duro para un español  estar gran parte del año a mucho bajo cero. Uno se hace a la idea de la situación y aprende a vivir. De lo contrario sería insoportable.

-Es paradójico que un pueblo que exportó ateísmo importe ahora la fe cristiana, ¿no?

-Puede parecer paradójico, pero como he dicho al principio, allí donde hay personas debe estar la Iglesia Católica. Se trata de llevar el hombre a Dios. Les mostramos un mensaje lleno de alegría y esperanza. Y esto llena el corazón de cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad. El pueblo tiene hambre de Dios.

-¿Algo más?

-Me gustaría invitar a todos a rezar por el catolicismo ruso, por la Iglesia Católica que peregrina en Rusia. La Virgen de Fátima nos lo pidió. Debemos descubrir la importancia de nuestra presencia en Rusia. Haría una llamada a la generosidad con una Iglesia realmente pobre. En estos lugares trabajamos gracias a los donativos de muchas personas.

                Hay una Asociación de Amigos de Rusia “San Nicolás”, con una página Web:

www.amigosderusiasannicolas.blogspot.com

                Ahí pueden entrar en contacto con nosotros. Nos alegrará mucho recibir noticias y palabras de aliento de España. En Facebook: “Icon of Fátima”/ Email: svyatoynikolay@gmail.com

Y si algún alma generosa nos quiere ayudar económicamente facilito el nº de Cuenta:

Santander Central Hispano: 0049-4625-71-2316315171 a nombre la  misión española en Rusia.

                Pues agradecemos a Juan Manuel estas esperanzadoras noticias sobre su misión en Rusia. Estoy seguro que todos rezaremos un poco más por ello a partir de ahora. Y es posible que le lleguen algunas ayudas generosas. La misión encomendada por el Señor merece la pena.

Juan García Inza