Sucedió en la Corte Penal Internacional de Justicia, de acuerdo a las informaciones de The Irish Times (cf. Charges initiated against Pope for crimes against humanity, 23.02.2011): los alemanes Christian Sailer y Gert-Joachim Hetzel presentaron una demanda contra Benedicto XVI ante el fiscal de La Haya, Luis Moreno Ocampo, este mes de febrero de 2011.
 
¿Los motivos? Se podría pensar que otra vez el tema de los abusos por parte de algunos miembros del clero pero, esta vez al menos, no es la principal acusación. ¿Cuáles entonces? Según Sailer y Hetzel: 1) conservación de un régimen totalitario que pone en riesgo la salud de los católicos al «imponer penas» espirituales en razón de sus pecados, 2) dar el bautismo a los niños pequeños (sin pedirles permiso, dicen) y además quedándoles para siempre (el bautismo), y 3) no permitir el uso del condón. Ya al final hacen alguna referencia a que «hay sospechas» de encubrimientos en el tema de los abusos.
 
Esta historia real oscila entre los anecdótico y lo risible: en lo primero porque ha pasado a la prensa como una nota de esas que se ponen cuando no hay mucho de qué informar; y en lo segundo, porque hay que tener demasiada imaginación para aventurarse a catalogar como crímenes contra la humanidad las tres acusaciones iniciales, si se conoce el Magisterio de la Iglesia. Tan sencillo que hubiera sido entrar al website de la Corte Internacional de Justicia () para conocer algunos textos elementales. Pero, una vez más, lo de menos fue la imputación cuanto el ganarse los cinco minutos de «fama» a costas del buen nombre de un tercero.
 
Por lo menos en esta ocasión lo caricaturesco de las inculpaciones son más para reír que para confundir o causar preocupación.

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