...reconociéndola como parte de su política de cuidados preventivos para la salud.

            La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, -no confundir con el Parlamento europeo, aunque el prestigio de las recomendaciones de la Asamblea no es menor que las de su homólogo en el seno de la UE- ha aprobado el pasado 28 de enero, su Recomendación 1959, titulada Políticas de cuidados preventivos de salud en los estados-miembro del Consejo de Europa, en la que recoge hasta veinticinco directivas para proteger la salud de los europeos, las cuales invita a adoptar a todos los gobiernos del continente. Pues bien, la quinta de ellas reza como sigue:
 
            “Promover una educación sexual integral de la salud, incluída la abstinencia, para prevenir la propagación de enfermedades de transmisión sexual” (apartado 9.5).

            Mientras en España la edad en la que nuestros jóvenes se inician en el sexo no hace más que descender y descender, -según la Encuesta nacional de salud sexual realizada por el CIS en noviembre de 2008, uno de cada tres jóvenes españoles se inicia antes de los 16 años, uno de cada ocho antes de los 14, y uno de cada veinticinco varones ¡antes de los 12!- y algunos creen que ese es el camino de la modernidad y parecen felicitarse por ello poniendo todos los medios para que siga siendo así, en Europa, esa Europa que tan a menudo nos coge a contramano, las indicaciones empiezan a circular en sentido contrario.
 
            Unese la Recomendación del Consejo a las realizadas por otras autoridades mundiales en idéntica dirección o similar. Así por ejemplo el Estrategia nacional de lucha contra el SIDA, aprobada por la Administración Obama en los Estados Unidos, en la que se realiza la siguiente declaración:
 
            “Los siguientes son instrumentos biomédicos y conductuales científicamente probados que reducen la probabilidad de transmisión del SIDA
            - Abstinencia de sexo y de drogas: Abstenerse de actividad sexual y uso de sustancias reduce el riesgo de infección por SIDA. En casos en que esto no sea posible, limitar el número de parejas y tomar otras medidas puede reducir el riesgo de adquirir el SIDA”.
 
            Excluir la abstinencia como muchos han intentado y siguen intentando, y mofarse de ella cuando de implementar una política de sexualidad responsable se trata, es una temeridad, y cada vez son más las instituciones mundiales que aceptan que eso es así. Antes, ya lo había hecho la Iglesia.
 
 
 
 
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