20 de noviembre: Los santos cristeros
Como afirmábamos en la primera parte “los cristeros fueron vencidos por la traición y el engaño pero no sin antes enriquecer a México con innumerables mártires, algunos de ellos canonizados o beatificados por Juan Pablo II y Benedicto XVI”.
Como afirma José Luis Orella “la persecución sufrida por los católicos mexicanos puso a prueba la madurez de sus creencias y la consolidación de las asociaciones de seglares surgidas en el espíritu de la Rerun Novarum de León XIII. El catolicismo social que impregno Europa y preparó la base nutricia de una sociedad católica viva que dará sus frutos en el Concilio Vaticano II, tuvo su prueba martirial en México”.
Respecto al clero se barajan cifras de 46 sacerdotes diocesanos ejecutados en el tiempo de la guerra. Muchos de estos curas pertenecían a la archidiócesis de Guadalajara (Jalisco, Zacatecas, Guanajuato) o a la diócesis de Colima, pues sus prelados, Mons. Orozco y Jiménez y Mons. Velasco, permanecieron en sus puestos, con buena parte de su clero.
El 22 de noviembre de 1992, el Venerable Juan Pablo II beatificó a veintidós de estos sacerdotes diocesanos, destacando que "su entrega al Señor y a la Iglesia era tan firme que, aun teniendo la posibilidad de ausentarse de sus comunidades durante el conflicto armado, decidieron, a ejemplo del Buen Pastor, permanecer entre los suyos para no privarlos de la Eucaristía, de la palabra de Dios y del cuidado pastoral… Lejos de todos ellos encender o avivar sentimientos que enfrentaran a hermanos contra hermanos. Al contrario, en la medida de sus posibilidades procuraron ser agentes de perdón y reconciliación».
La Conferencia del Episcopado Mexicano, en el libro ¡Viva Cristo Rey! (México 1992), nos da breves reseñas biográficas de los primeros 25 mártires que han sido beatificados. Aquí nos limitaremos a recordar sus santos nombres, con las fechas de su martirio.
·         En 1927: Mateo Correa Magallanes (06.02); Jenaro Sánchez (18.02); Julio Álvarez Mendoza (30.03); David Uribe Velasco (12.04); Sabas Reyes Salazar (13.04); Cristóbal Magallanes, con su coadjutor Agustín Sánchez Caloca (25.05); José Isabel Flores (21.o6); José María Robles (26.06); Miguel de la Mora (07.08); Margarito Flores García (12.11); Pedro Esqueda Ramírez (22.11).
·         En 1928: Jesús Méndez Montoya (05.02); Toribio Romo González (25.02); Justino Orona Madrigal (01.07); Atilano Cruz Alvarado (01.07); Tranquilino Ubiarco (05.10).
·         En 1937: Pedro de Jesús Maldonado (11.02), en una persecución desatada en Chihuahua, en tiempo del presidente Lázaro Cárdenas, otro general (1934-40).
“La solemnidad de hoy [Cristo Rey], destacaba Juan Pablo II en la ceremonia de beatificación, instituida por el papa Pío XI precisamente cuando más arreciaba la persecución religiosa de México, penetró muy hondo en aquellas comunidades eclesiales y dio una fuerza particular a estos mártires, de manera que al morir muchos gritaban: ¡Viva Cristo Rey!”
Los 25 mártires cristeros fueron canonizados el 21 de mayo del año 2000. A todos ellos ha de añadirse el nombre del padre jesuita Miguel Agustín Pro Juárez, beatificado por el papa Juan Pablo II el 25 de setiembre de 1988.
En el pontificado de Benedicto XVI, el 20 de noviembre de 2005, y en el Estadio Jalisco de la ciudad de Guadalajara (México), fue beatificado Anacleto González Flores junto con otros compañeros mártires: Miguel Gómez Loza, Ezequiel Huerta Gutiérrez, Salvador Huerta Gutiérrez, Luis Magaña Servín, Luis Padilla Gómez, Ramón Vargas González, Jorge Vargas González, José Sánchez del Rio, Leonardo Pérez Larios.
 
Beato José Sánchez del Río, ¡mártir de 14 años!
Sin duda de este grupo el caso más significativo es del Beato José Sánchez del Río que nació el 28 de marzo de 1913 en Sahuayo, Michoacán (Méjico), en el seno de una familia cristiana. Al hacer su Primera Comunión decidió aumentar su amistad con Jesús. Cuando tenía 13 años estalló la guerra de los cristeros: el alzamiento de los campesinos y jóvenes cristianos que lucharon por defender a Cristo y a la Iglesia, frente al gobierno que prohibía el culto público.
José pidió permiso a sus padres para alistarse junto con su hermano Miguel, y fue admitido en el regimiento del general Mendoza. En Cotija, al negarse a combatir contra los cristeros, le encerraron en la cárcel y después le trasladaron a la iglesia de Sahuayo. El 10 de febrero de 1928 lo llevaron al cuartel, le desollaron los pies con un cuchillo y le hicieron caminar hasta el cementerio, golpeándole para que renegara de su fe. Pero no lo consiguieron.
Al llegar al cementerio, comenzaron a apuñalarlo. Él gritaba: “¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!”, hasta que el capitán le disparó un tiro a la cabeza y cayó a la fosa. Su madre le acompañó hasta el último momento, rezando el rosario por su alma.
Todo México cada 20 de noviembre celebra la festividad de los Mártires Cristeros.
 
Cristiada, la película
Finalmente, esperaremos a que llegue el próximo año en el que el actor mexicano Eduardo Verástegui, firme defensor de los no nacidos, protagoniza una nueva película titulada Cristiada, en el que interpreta al Beato Anacleto González Flores, un laico mártir de la persecución religiosa en México. Dirigida por Dean Wright (productor de efectos especiales de películas como El Señor los Anillos, Las Crónicas de Narnia y Titanic) la cinta se filmó en Durango, San Luis Potosí y Ciudad de México, y cuenta en su elenco con Andy García, Eva Longoria y Peter O’Toole.



“Es un filme, afirma Verástegui- con un gran mensaje de fe, amor, esperanza, lealtad y valentía sobre la persecución religiosa que hubo en México cuando el presidente Plutarco Elías Calles le declara la guerra a la Iglesia y más de 200 mil personas murieron. Yo interpreto a un abogado laico católico, el beato Anacleto González Flores, a quien le llamaban el ‘Ghandi mexicano’ porque fue un héroe pacifista que lo único que pretendía era defender su fe católica sin violencia y a través de varias estrategias pacifistas hizo resistencia al gobierno para defender la libertad de religión", explicó.
"Me invitaron a darl e vida a ‘Anacleto’, y la verdad es que el personaje me está dando la vida a mí, pues fue un gran héroe y un mártir mexicano que murió por defender su fe. Fue golpeado, martirizado y fusilado por defender sus creencias. Lo más bonito es que muere perdonando a sus verdugos", agregó.
Espero que sea un éxito cinematográfico… y espiritual. Por la propia película (así la verá mucha gente y se enteraran de lo que paso en México) y sobre todo para que nos reafirmemos más en nuestra fe con el testimonio de los mártires.