Lejos de la patria querida como todavía estoy, me entero de que el tema del día son los pitos que con ocasión del Desfile de las Fuerzas Armadas y durante el toque de silencio recibió el Presidente de Gobierno en un acto que viene convirtiéndose ya en prácticamente rutinario. He tenido ocasión de comprobar también que existe división de opiniones por lo que se refiere a la oportunidad de los pitos. Obviamente, a los pocos zapateristas que aún existen en el país cualquier razón les vale para criticar su oportunidad, por lo que donde se produce la división es en el bando cada vez más numeroso de los que están (estamos, ni que decir tiene) porque Zapatero se vaya a su casa cuanto antes, mejor hoy que mañana, mejor ayer que hoy, hace varios años en realidad... nunca debió llegar, para ser estrictamente sinceros.
 
            Pues bien, yo estoy a favor. A favor de los que pitaron quiero decir. Reconozco que la ocasión es de todas las imaginables la menos propicia y aquélla en la que los argumentos de los partidarios de dejar pasar la ocasión sin abuchear a Zapatero estaban y están más asistidos por la razón. ¡¡¡Pero es que es la única ocasión de hacerlo!!! El Sr. Zapatero se prodiga poco, tan poco, que ni a los mitines de Rodiezmo va ya, que ya es poco ir. Y la ocasión de abuchearle se reduce a cero... o a una, ésta.
 
            Abuchear a ZP no es sólo relajante, es necesario. El Sr. Zapatero se ha pegado al sillón con una ventosa y no se le levanta ni con fórceps. Y el Sr. Zapatero tiene que saber que desde el famoso buenismo que le hizo célebre, ha hecho mucho daño. Ha de percibir en sus carnes que no es querido, que no es ni deseado ni deseable. Y si sólo se deja ver con ocasión de la fiesta nacional en un evento por el que su escasa simpatía es de todos conocida, y en el que él mismo estrenó los numerosos actos que le han convertido en el apestado de la escena internacional con aquélla sentada de retrete que dedicó a la bandera del principal aliado de España y de Europa, los Estados Unidos de Norteamérica... pues que le vamos a hacer... en el toque de silencio tendrá que ser. Durante el paso de los aviones reactores huelga decir que no, a los acordes de la cada vez más alta música militar (curioso que sea ZP el que más alta los tan detestada por él acordes militares), tampoco... pues en el toque de silencio...
 
            El Sr. Zapatero lleva seis años gobernando. Dedicó los primeros cuatro a dividir a los españoles, ardua labor que llevó a efecto con cartesiano método y bismarckiana eficacia. Dedica ahora los dos últimos a empobrecerlos, lo que hace con una eficiencia que en modo alguno desmerece a la anterior. ZP tiene lo que se ha buscado, los pitos de sus compatriotas, para con quienes se ha comportado como lo más parecido que uno conoce a la cizaña. Pena que tenga que ser en el toque de silencio... ¿pero nos va a dar ZP ocasión de hacerlo en otro momento? Nuestros caídos, por muchos de los cuales, por cierto, demuestra ZP el menor respeto, -que hasta entre los muertos distingue nuestro presidente entre buenos y malos-, sabrán comprender la urgencia del momento. De ello estoy convencido. Vendrán tiempos, espero, para estar callados en el toque de silencio.
 
 
 
 
 
Del abstencionismo como modo de protestar contra el sistema
De ZP en el Vaticano o de un elefante en una cacharrería
Del 88 % de militares que quiere rendir honores al Santísimo
De uno que no se levantó al paso de una bandera y ahora se arrodilla ante ella