Islamikazes (1ª parte)

El artículo consta de dos partes.

por Eduard Yitzhak Cal., 01 de Abril de 2008 GEES

En torno al concepto de kamikaze

 

Shahid es el mártir suicida, el islamikaze, que asesina a otras personas a las que considera infieles e indignas de seguir viviendo en un acto suicida terrorista.

 

La palabra Kamikaze es japonesa y proviene de kami (dios) y kaze (viento) soliéndose traducir como ´viento divino´ o ´aliento de los dioses´. Kamikaze hace referencia a un tifón que salvó al Japón de una invasión mongol en el siglo XIII arrasando su flota.

 

En Occidente el concepto “kamikaze” fue conocido por las acciones de los pilotos suicidas nipones a los que el Estado Mayor nipón recurrió, mayormente en los 1944-1945, los dos últimos años de la Segunda Guerra Mundial, para revertir la situación de debilidad frente a los Aliados en el Pacífico.

 

Rikihei Inoguchi, capitán de navío japonés explicó que:

 

“Para nosotros los japoneses, ya estaba completamente claro que nuestro país tendría que afrontar una gravísima crisis, a menos que de una manera u otra lográramos hacer intervenir elementos que fueran capaces, por sí solos, de cambiar radicalmente la situación. Así, pues, era muy natural que, en semejantes circunstancias, los combatientes nipones estuvieran dispuestos a sacrificar sus vidas por el Emperador y la Patria”.

 

Después del fallecimiento del Emperador Taisho los militares nipones convirtieron el País del Sol Naciente en un estado fascista y tuvieron la absoluta autoridad bajo el reinado del Emperador Showa (Hiroito), reverenciado como un dios encarnado.

 

El Estado Mayor nipón tomó la decisión de realizar ataques suicidas kamikazes en 1944 contra los EEUU, repetición del perpetrado anteriormente el 7 de diciembre del 1941 en Pearl Harbour, en su ataque sorpresivo contra la marina estadounidense.

 

En las escuelas públicas niponas los estudiantes fueron adoctrinados a morir por el Emperador. A finales de 1944 se inculcó el eslogan “Jusshi Reisho” (Sacrificar la Vida) en las escuelas.

 

Los ataques suicidas voluntarios mostraron a las autoridades japonesas que los kamikazes preferían morir a ser vencidos y fue entonces que los oficiales del Estado Mayor nipón empezaron a creer que aunque el poderío de las islas del Emperador estaban muy por debajo del de los americanos, en el número de aeronaves, buques, pilotos experimentados y soldados y que la cantidad de recursos naturales (petróleo, minerales, agricultura, ganadería) era inferior a la de los EEUU, ellos tenían la ventaja en el número de jóvenes que preferían morir antes que ser vencidos.

 

El Estado Mayor nipón pensaba que el número creciente de kamikazes entre sus estudiantes y jóvenes frente a los deseos de vivir de las tropas americanas desmoralizaría a los soldados americanos y obligaría a la rendición o  retirada americana de la guerra.

 

Mako Sasaki en su ensayo “Who become kamikaze pilots, and how did they feel towards their suicide missions” (“¿Quiénes se convirtieron en pilotos kamikazes, y cómo se sintieron en relación con sus misiones suicidas?”) comenta que el almirante Takijiro Onishi fue el primer oficial nipón que recibió permiso del ministerio de la Marina para en emplear kamikazes como elementos de combate.

 

 Onishi nunca creyó que los ataques suicidas organizados fueran una táctica eficiente, sino que los kamikazes serían una poderosa táctica de batalla y que sería la mejor y más hermosa forma de morir para un piloto.

 

Takijiro Onishi dijo que: “si los jóvenes pilotos están en tierra, serán bombardeados, y si están en el aire, serán derribados. Esto es triste…muy triste… Lo que el Tokko es, es dejar que los jóvenes mueran hermosamente. Darles una muerte hermosa, eso se llama conmiseración”. Escribió un poema dedicado a  los kamikazes:

 

“Hoy en flor, luego deshojadas; la vida es como una delicada flor. ¿Cómo puede uno esperar que su fragancia dure para siempre?

 

La mayoría de los mejores pilotos y de la marina se perdieron en anteriores batallas. El tiempo para entrenar a nuevos pilotos era muy reducido y la preparación para ser kamikaze exigía muy poco entrenamiento y tiempo.

 

El Estado Mayor nipón decidió que los ataques kamikazes debían ser hechos bajo la sola decisión de los propios pilotos.

 

Era una acción que estaba muy por encima de una orden militar. El kamikaze sabía que su misión era suicida, y consistía en destruir al enemigo sin la esperanza de salvar la propia.

 

El kamikaze tenía que pilotar su avión y embestirse contra los buques estadounidenses. Los kamikazes eran bombas humanas que tenían el “honor” de morir por el Emperador y Japón.

 

Antes de partir a su último destino, el piloto kamikaze era agasajado con comida y una ceremonia muy simbólica y emotiva. El piloto además se enfundaba con un cinto blanco a la cabeza y portaba si su rango lo disponía, de una Katana.

 

De acuerdo a las investigaciones de Mako Sasaki, el más joven de los pilotos kamikaze del Ejército imperial japonés tuvo 17 años y el mayor 35. La gran mayoría de ellos tenían entre 17 y 25 años de edad. A medida que la batalla de Okinawa (abril a junio de 1945) empeoraba para los japoneses la edad de los pilotos kamikazes disminuía.

 

La mayoría de los cuatro mil kamikazes, entre los del Ejército y la Marina,  eran estudiantes universitarios de carreras de ciencias y de ingeniería, y mayormente eran los hijos menores, que no tenían que preocuparse por la subsistencia familiar. Muchos de estos cuatro mil kamikazes procedían de prestigiosas universidades, como las de Tokio, Kyoto, Keio y Waseda. Estos estudiantes superiores tenían tendencia a tener ideas más liberales, al no haber sido educados en escuelas militares, y también estaban más al corriente de las noticias internacionales.

 

Todos los japoneses sabían que su aviación había atacado sorpresivamente a la flota estadounidense del Pacifico en Pearl Harbour, y que consecuentemente desencadenó la participación de los EEUU en la 2º Guerra Mundial.

 

Los valores del kamikaze se basaban en el Bushido, que significa literalmente “El Camino del Guerrero”, y era un modo de vida y un código para el Samurai, equivalente a los caballeros de la Europa del Medioevo. Estaba influido por el Zen y el Confucionismo.

 

El Bushido tenía como valores supremos la lealtad, el auto-sacrificio, la justicia señorial, el sentido de la vergüenza, los modales refinados, la pureza, la modestia, la frugalidad, el espíritu marcial, el honor y el afecto.

 

El Código de Honor y los valores morales del Bushido consideraban el suicidio como un símbolo de belleza que sobrepasaba el límite de lo humano. La solución a la perdida de honor era el suicidio. Esto se daba en el kamikaze y en el Seppuku –suicidio por causa de honor- mediante el Harakiri.

 

El ataque kamikaze tenía, ante todo, un significado religioso-espiritual, y cualquier joven inteligente y con formación académica estaba capacitado para llevar a cabo su misión de manera adecuada, después de haber recibido un entrenamiento.

Los factores que favorecieron que los jóvenes pilotos se ofrecieran voluntarios para esas misiones suicidas kamikazes era:

 

1.      el patriotismo extremo.

2.       la reverencia religiosa y consideración de que el Emperador del Japón era un dios encarnado, (existía la creencia de que si se moría por el Emperador se era merecedor de la felicidad y vida eterna. 

3.      el adoctrinamiento constante, el Curso de Lectura Moral Espiritual que recibían los pilotos kamikazes mencionaba las grandes figuras militares que murieron por la patria.

4.      la elevada presión que la sociedad nipona aplica sobre los jóvenes y su consiguiente consideración de responsabilidad moral en ellos.

5.      el enorme prestigio social que adquirían los mismos y sus familias.

6.       por el gran honor que les era dispensado durante su época de cadetes kamikazes.

7.      la creencia de que sólo gracias a ellos su patria se salvaría.

8.      el Código de Honor. Si Japón perdía la guerra –lo que parecía muy probable-, el deshonor de la derrota sólo sería superable mediante el suicido, morir por morir era mejor hacerlo como kamikaze, pues esto contribuiría a poder revertir la derrota.

 

Muchos pilotos kamikazes mencionaron en sus testamentos que hubieran querido que sus hermanos hubiesen seguido sus pasos y que se hubieran involucrado en los ataques kamikazes.

 

El cabo Araki escribió su testamento dirigido a sus padres y a su hermano poco antes de morir como kamikaze en la que menciona que no tiene sentimientos nostálgicos. Le pide a su hermano que piense  en la misión como piadosa, a la que califica como misión honorable y que espera verle después de la misión suicida en la Cripta Yasukuni.

 

No todos los pilotos candidatos a kamikaze pudieron serlo. Hubo muchísimos voluntarios para ser pilotos suicidas, tantos que los oficiales militares los tuvieron que seleccionar y permitieron a los mejores estudiantes que fueran los primeros kamikazes.

 

Debido al aura y prestigio de los kamikazes en el Japón, los jóvenes de 18 y 19 años estaban ansiosos por morir por el Emperador y Japón.

 

El adoctrinamiento encontró tierra abonada en el pensamiento y moral nipón, en el que el sentido del honor y la absoluta obediencia formaban parte del concepto del deber Giri -la Recta Razón-.

 

El Giri o deber era uno los pilares del pensamiento japonés, herencia de las ideas morales predominantes en el Japón y que se encuentran en el código de conducta de los guerreros samurai, el Bushido.

 

El lavado de cerebro que emplearon los militares japoneses fue tan efectivo que cambió la prioridad de “primero la vida y después la patria” por “primero la patria y después la vida”.

 

Del kamikaze al Islamikaze

 

El islamikaze, shahid, es el suicida asesino que se autoinmola en el Yihad (Guerra Santa) en nombre de Alá y del Corán, masacrando a infieles (judíos, cristianos, musulmanes no fieles a Alá, y otras religiones)  en su acto final, y que gracias a su auto inmolación se le abren las puertas del paraíso de Alá. Pudiendo disponer a su voluntad de 72 vírgenes de ojos negros.

 

El Islamikaze se cree él que es el viento de Alá que golpeará al infiel (no-musulmán).

 

El islamikaze cree recibir las órdenes del mismo Alá. Él mismo lee en el Corán, en la Sura 2:215-216:

 

“Se os ha prescrito que combatáis, aunque os disguste. Puede que os disguste algo que os conviene y améis algo que no os conviene. Alá sabe, mientras que vosotros no sabéis.

 

y en la sura 4:37:

 

“…(Alá) hemos preparado para los infieles un castigo humillante“.

 

y en la sura 2:191:

 

“Matadles donde deis con ellos, y expulsadles de donde os hayan expulsado. Tentar es más grave que matar. No combatáis contra ellos junto a la Mezquita Sagrada, a no ser que os ataquen allí. Así que, si combaten contra vosotros, matadles: ésa es la retribución de los infieles“.

y en la sura 2:193:

 

Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda culto a Alá Si cesan, no haya más hostilidades que contra los impíos“.

 

y en la sura 3:139-143

 

“¡No os desaniméis ni estéis tristes, ya que seréis vosotros quienes ganen! Si es que sois creyentes…

Si sufrís una herida, otros han sufrido una herida semejante. Nosotros hacemos alternar esos  días entre los hombres para que reconozca Alá a quienes crean y tome testigos de entre vosotros –Alá no ama a los impíos-, para que pruebe Alá a los creyentes y extermine a los infieles.

O ¿creéis que vais a entrar en el Jardín sin que Alá haya sabido quiénes de vosotros han combatido y quienes han tenido paciencia?

Sí, deseabais la muerte antes de encontrarla. Ya la habéis visto, pues, con vuestros propios ojos“.

 

Cuando el islamikaze no actúa en las tierras del infiel, en las tierras de la guerra, (Dar al-Harb),  no es por miedo, o por que haya cambiado su criterio, sino por estrategia.

 

La estrategia de las células durmientes de islamikazes se basa  en la sura del Corán 3:178:

 

“Que no piensen los infieles  que el que les concedamos una prórroga supone un bien para ellos. El concedérsela es para que aumente su pecado. Tendrán un castigo humillante“.

 

El islamikaze piensa que aunque los infieles no lo creen él resucitará después de su acto suicida-terrorista, como dice el Corán en la sura 2:243-244:

 

“¿No has visto a quienes, por millares, dejaron sus hogares por miedo a la muerte? Alá les había dicho: «¡Morid!» Luego les resucitó. Sí, Alá dispensa Su favor a los hombres, pero la mayoría de los hombres no agradecen. ¡Combatid por Alá y sabed que Alá todo lo oye, todo lo sabe!“.

 

El Islam divide la geografía mundial en Dar al-Islam –tierras del Islam- y Dar al-Harb –tierras de la guerra-. Los yihadistas guerrean y están en permanente guerra contra el infiel, judío y cristiano, mayormente.

 

El Yihad predica la guerra permanente contra el infiel y el islamikaze cree que Dar al-Islam está en peligro y amenazado por  el infiel  (el judío, el cristiano, el musulmán de otra tendencia o confesión, el budista, el hindú, politeísta.) que está intentando destruir el Islam.

 

El islamikaze cree que el no-musulmán está en guerra contra el Islam. En el Corán en la sura 9:36 dice:

 

“¡Y combatid todos contra los asociadores (los cristianos son  llamados así porque asocian Jesús con Dios) como ellos también combaten todos contra vosotros!“.

 

Los yihadistas piensan que si las fronteras de Dar al-Islam no avanzan, retrocederán, por lo que ponen el mayor de los énfasis en el terrorismo islamikaze, con argumentos parecidos a los del Estado Mayor japonés en 1944-1945.

 

Desde la perspectiva islamista, el infiel occidente es el enemigo de Alá.

 

El yihadista es un ferviente creyente del Islam y cree que Alá quiere que los musulmanes combatan a los infieles para extender el Islam en todo el orbe.

 

En la  sura  9:12:

 

“…combatid contra los jefes de la incredulidad…”

 

y en la sura 9:14:

 

“¡Combatid contra ellos! Alá les castigará a manos  vuestras y les llenará  de vergüenza, mientras que a vosotros os auxiliará contra ellos…”

 

y en la sura 9: 28-31:

 

“¡Creyentes! Los asociadores (los cristianos) son mera impureza. ¡Que no se acerquen, pues, a la Mezquita Sagrada después de este su año! …¡ Combatid  contra quienes, habiendo recibido la Escritura, no creen  en Alá ni en el último Día, ni prohíben lo que Alá  y Su Enviado (Muhammad) han prohibido, ni practican la religión verdadera, hasta que, humillados, paguen el tributo directamente!

 

Los judíos dicen: “«Uzayr es el hijo de Alá”.Y los cristianos dicen: “El Ungido es el hijo de Alá”. Eso es lo que dicen de palabra. Remedan lo que ya antes habían dicho los infieles. ¡Que Alá les maldiga! ¡Cómo pueden ser tan desviados!

 

Han tomado a sus doctores y a sus monjes, así como al Ungido, hijo de María, como señores, en lugar de tomar a Alá cuando las órdenes que habían recibido no eran sino de servir a un Dios Uno. …”

 

El yihadista y el islamikaze piensan que la guerra santa, el Yihad, es un deber moral musulmán, ya que el mismo Corán en la sura  9:38-39 dice:

 

“¡Creyentes! ¿Qué os pasa? ¿Por qué, cuando se os dice “¡Id a la guerra por la causa de Alá!” permanecéis clavados en tierra? ¿Preferís la vida de acá a la otra? Y ¿qué es el breve disfrute de la vida de acá comparado con la otra, sino bien poco...? Si no vais a la guerra, infligirá un doloroso castigo. Hará que otro pueblo os sustituya, sin que podáis causarle ningún daño“.

 

y en la sura 9:41:

 

“¡Id a la guerra, tanto si os es fácil  como si os es difícil!  ¡Luchad por Alá con vuestra hacienda y vuestras personas! Es mejor para vosotros. Si supierais…”.

 

El islamikaze y el yihadista creen que Alá les recompensará por su participación en el Yihad, y por morir en él. Tienen la seguridad del Corán que en la sura 9:89-90 dice:

 

“Pero el Enviado (Muhammad) y los que con él creen combaten con su hacienda y sus personas. Suyas serán las cosas buenas. Ésos son los que prosperarán. Alá les ha preparado jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente ¡Ese es el éxito grandioso!“

 

y en la sura 9:123:

 

“¡Creyentes! ¡Combatid contra los infieles que tengáis cerca! ¡Que os encuentren duros!...”.

El islamikaze cree que el Islam vencerá ya que Alá lo manifiesta en el Corán, sura  4:142:

 

“… Alá no permitirá que los infieles prevalezcan sobre los creyentes“.

 

Y además Alá no ama a los infieles (judíos, cristianos y los no-musulmanes), como se lee en el Corán en la sura 3:32:

 

 “Alá no ama a los infieles“

 

y en la sura 3:85:

 

“Si alguien desea una religión diferente del Islam, no se le aceptará y en la otra vida será de los que pierdan“.

 

El islamikaze cree que con su acción él/ella irá directamente al paraíso al contrario de las victimas de su acción suicida-terrorista, que serán exterminados, como dice la sura 3:131:

 

“¡Y temed el fuego preparado para los infieles!“

 

y en la sura 3:141-143:

 

“para que pruebe Alá a los creyentes y extermine a los infieles. O creéis que vais a entrar en el Jardín sin que Alá haya sabido quiénes de vosotros han combatido y quienes han tenido paciencia? Si deseabais la muerte antes de encontrarla. Ya la habéis visto, pues, con vuestros propios ojos“.

 

y en la sura 4:18:

 

“…Ni tampoco quienes mueran siendo infieles. A éstos les hemos preparado un castigo doloroso“.

 

y en la sura 4:141:

 

“Alá no permitirá que los infieles prevalezcan sobre los creyentes“.

 

y en la sura 13:34-35:

 

“…Al contrario, a los infieles les es engalanada su intriga y son apartados del Camino. Y aquél a quien Alá extravía no podrá encontrar quien le dirija

 

y en la sura 16:38-39:

 

“Han jurado solemnemente por Alá: «¡Alá no resucitará a quien haya muerto!» ¡Claro que sí! Es una promesa que Le obliga, verdad. Pero la mayoría de los hombres no saben. Para mostrarles aquello en que discrepaban y para que sepan los infieles que han mentido”.

 

Las acciones del islamikaze intentan cumplir la petición de Alá de extirpar al infiel, como lo dice la sura 8:7

 

“…cuando lo que Alá quería era hacer triunfar la Verdad con Sus palabras y extirpar a los infieles”.

 

El islamikaze es un instrumento divino, es la mano de Alá que golpea al infiel. Cuando el islamikaze masacra y asesina a sus  víctimas, no es el mismo islamikaze quien masacra y asesina,  es el mismo Alá quien masacra y asesina, tal como se lee en el Corán en la sura 8:15-18:

 

“¡Creyentes! Cuando os encontréis con los infieles marchando, ¡no les volváis la espalda! Quien ese día les vuelva la espalda -a menos que sea que se destaque para acudir a otro combate o para incorporarse a otra tropa –incurrirá en la ira de Alá tendrá la gehena (el infierno) por morada. ¡Qué mal  fin...!

 

No erais vosotros quienes les mataban, era Alá quien les mataba. Cuando tirabas (la flecha, hoy,  los explosivos), no eras tú quien tiraba, era Alá Quien tiraba, para hacer experimentar a los creyentes un favor venido de Él. Alá todo lo oye, todo lo sabe.

 

¡Ahí tenéis! Y que Alá hará fracasar la artimaña de los infieles“.

 

El islamikaze antes de cometer el atentado puede llegar a dudar de su cometido, pero el Corán le alienta en su acción yihadista, ya que recuerda la sura 8:28 que dice:

 

“Sabed que vuestra hacienda y vuestros hijos constituyen una tentación, pero también que Alá tiene junto a Sí una magnífica recompensa“.

 

El islamikaze cree que los infieles judíos, cristianos, musulmanes desviados y no-musulmanes pueden abandonar su erróneo camino y seguir los pasos del Islam, como lee en la sura del Corán 8:36-38:

 

“Los infieles gastan su hacienda en desviar a otros del camino de Alá. La gastarán y, después, se lamentarán. Luego, serán vencidos. Y los infieles serán congregados hacia la gehena para que Alá distinga al malo del bueno, coloque a los malos unos encima de otros, los amontone a todos y los eche a la gehena. Ésos serán los que pierdan.

 

Di a los infieles que, si cesan, se les perdonará lo pasado; pero que, si reinciden, seguirán la suerte de los antiguos “.

 

Pero los infieles son tercos y no quieren dejar su maldad y por eso es un deber moral destruirlos, como se lee en el Corán en la sura 8:39:

 

“Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda todo el culto a Alá. Si cesan, Alá ve bien lo que hacen“.

 

El objetivo del islamikaze es amedrentar al infiel, cumpliendo las órdenes de Alá, en la sura 8:59-60 se dice:

 

“ ¡Que no crean los infieles que van a escapar! ¡No podrán!

 

¡Preparad contra ellos toda la fuerza, toda la caballería que podáis para amedrentar al enemigo de Alá y vuestro y a otros fuera de ellos, que no conocéis pero que Alá conoce! Cualquier cosa que gastéis por la causa de Alá os será devuelta, sin que seáis tratados injustamente“.

 

y en la Sura 9:68:

 

“Alá ha amenazado a los hipócritas, a las hipócritas y a los infieles con el fuego de la gehena, en el que estarán eternamente. Les bastará. ¡Qué Alá les maldiga! Tendrán un castigo permanente“.

 

El islamikaze piensa que su capacidad destructiva es enorme como lee en la sura 8:65 del Corán:

 

“¡Profeta! ¡Anima a los creyentes al combate! Si hay entre vosotros veinte hombres tenaces, vencerán a doscientos. Y si cien, vencerán a mil infieles, pues éstos son gente que no comprende“.

 

En el caso, poco frecuente, de que un familiar le pida al islamikaze que no sea shahid, él y ella saben como responderle con el Corán, en la sura 9:81-82:

 

“Los dejados atrás se alegraron de poder quedarse en casa en contra del Enviado (Muhammad) de Alá. Les repugnaba luchar por Alá con su hacienda y sus personas y decían: “No vayáis a la guerra con este calor». Di: «El fuego de la gehena (el infierno) es aún más caliente”. Si entendieran... ¡Que rían, pues, un poco! Ya llorarán, y mucho, como retribución de lo que han cometido“.

 

y también en la sura 17:10

 

“…y que a los que no creen en la otra vida les hemos preparado un castigo doloroso“.

 

Qué entienden por la guerra infiel contra el Islam

 

La guerra que el mundo infiel aflige al Islam, desde la visión islamista, consiste en:

 

1. La ocupación y profanación de Al-Andalus por los cruzados españoles y portugueses, la ocupación de la parte occidental de la Gran Siria (Israel) por los sionistas, la ocupación de Sicilia por los cruzados italianos, la ocupación de Bulgaria, de Grecia  y los Balcanes por los cruzados. Los cruzados rusos ocupan tierras del Islam.

 

Los cruzados serbios y croatas han asesinado recientemente a musulmanes de Bosnia.

 

Israel es la cuña del mundo infiel en Dar al-Islam, como España y Portugal lo fueron antaño y lo continúan siendo. Los cruzados españoles ocupan y profanan la tierra musulmana no sólo de parte del Al-Andalus, sino también Ceuta y Melilla.

 

2. El rechazo de los gobiernos occidentales a que la Shari´a sea la ley de los musulmanes que viven en ellos, como el Reino Unido, Holanda, Francia.

 

3. La falta de respeto de los cruzados a las santas tradiciones del Islam, como la publicación reiterada de caricaturas de Muhammad.

 

4. Los cruzados franceses y de otros países de Europa prohíben en la escuela llevar cubierta la cabeza con el velo, son las leyes de cruzados contra el santo Corán.

 

5. La crítica de algunos intelectuales infieles hacen contra el santo Corán y la Sunna.

 

6. La blasfemia que continuamente muchos occidentales profieren al ridiculizar las santas leyes  del Corán.

 

Los cruzados permiten y fomentan la homosexualidad, las mujeres medio desnudas, la pornografía, la promiscuidad y el adulterio. Los sionistas y cruzados quieren corromper a la juventud musulmana con la pornografía.

 

No hay que tener piedad con los cristianos, el mismo Alá lo dice en el Corán, sura 9:3-5:

 

“…¡Anuncia a los infieles un castigo doloroso! Se exceptúan los asociadores (cristianos dhimmis) con quienes habéis concertado una alianza y no os han fallado en nada ni han ayudado a nadie contra vosotros. Respetad vuestra alianza con ellos durante el plazo convenido. Alá ama a quienes Le temen. Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociadores (cristianos) dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, hacen la azalá y dan el azaque, entonces ¡dejadles en paz! Alá es indulgente, misericordioso“.

 

7. La impía creencia  de muchos cruzados (agnósticos, ateos) de que todas las religiones son inventadas y creadas por los hombres es una afrenta a Alá, ellos irán al infierno.

 

Ya lo dice el Corán en la sura 14:28-29:

 

 “¿No has visto a quienes cambian la gracia de Alá por la incredulidad y alojan a su pueblo en la morada de perdición? En la gehena, en la que arderán. ¡Qué mala morada...!“

 

Sólo y únicamente sólo el Islam es la verdadera religión, el resto es falso. Los judíos tergiversaron las leyes divinas y los cristianos también lo hicieron. Las otras religiones no tienen derecho ni a la existencia, ni a la tolerancia del Islam. Sólo los dhimmis judíos y cristianos, previo pago de la jizya, pueden ser tolerados. La simple equiparación del Islam a cualquier otra ideología es anatema, odiosa y maldecida por Alá.

 

El Corán en la sura 11:18-19 dice: “¿Hay alguien más impío que quien inventa una mentira contra Alá? Esos tales serán conducidos ante su Señor y los testigos dirán: «Éstos son los que mintieron contra su Señor». ¡Sí! ¡Que la maldición de Alá caiga sobre los impíos, que desvían a otros del camino de Alá, deseando que sea tortuoso, y no creen en la otra vida!“.

 

Al igualar todas las religiones, estos cruzados blasfeman contra Alá, contra el Islam y contra su profeta Muhammad.

 

8. Los sionistas-cruzados intentan exportar la democracia, la absurda igualdad de género y otros valores ajenos al Islam en las tierras del Islam (Dar al-Islam), a través del apoyo a regimenes árabes que no aplican la Shari´a en su totalidad y por las invasiones militares en Irak por parte del Gran Satán, los EEUU, y en Afganistán por parte de la OTAN (entre ellos España), y en el Líbano (entre ellos España, por mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidades para la implementación de la Resolución 1701).

 

El Corán enseña que las mujeres son nuestra propiedad, tal como se lee en la sura 2:223: “Vuestras mujeres son campo labrado para vosotros. ¡Venid, pues, a vuestro campo como queráis, haciendo preceder algo para vosotros mismos!…”

 

9. El Corán y la Shari´a procede de Alá y la d