La que todo el mundo considera ministra en ciernes -y nada tiene de particular que así sea mientras siga siendo Zapatero el que nombra los ministros-, la Sra. Leire Pajín, con motivo del artículo publicado por el Frankfurter Allgemeine sobre las aficiones burguesas de las ministras De La Vogue, ha declarado que es mucho lo que todavía hay que hacer para combatir el machismo.

            Se refiere la Sra. Pajín en esta ocasión, y sin que sirva de precedente, al de los alemanes y no al del facherío patrio al uso. Un machismo que la Sra. Pajín parece descubrir en el germano país desde que gobierna la Gran Fracasada de Europa, sí, sí, la misma que ha dado luz verde al plan de rescate económico de España, país que se halla financieramente en bancarrota. Porque cuando era el munificiente y mirífico Sr. Schroeder el que lo hacía, todo lo que nos venía con el bendito sello germano, yo no sé si se acuerdan Vds., era beatífico... tan beatífico que bastaba con besar la mano incorrupta del Sr. Schroeder, y la no menos venerable de su socio el Sr. Chirac, para que se produjera el efecto mirífico del regreso de España a Europa, de donde, a lo que parece, había sido expulsada cuando el Sr. Aznar consiguiera para ella la mejor representación institucional nunca alcanzada, y el montante de fondos estructurales más importantes de toda la historia de la Unión (por cierto Sr. Zapatero, ¿nos explicará algún día, aunque sea en sus memorias, qué fue de esos fondos?)
 
            Pues bien, volviendo al tema que nos ocupa –disculpen Vds. la disgresión, no sé en qué estaría pensando- y sin que sirva de precedente también por mi parte, quiero manifestar mi total acuerdo con la ministra en ciernes sobre el trabajo inmenso que hay que realizar aún para erradicar del mundo esa lacra intolerable que se llama machismo, tan injusto socialmente hablando, como nefasto desde el punto de vista económico. Lo que pasa es que la ministra en ciernes yerra el tiro: deje la Sra. Pajín de buscar machistas denodadamente en los periódicos alemanes que critican el aburguesamiento de los miembros del Gobierno español en general y de sus componentes femeninos en particular, y búsquelos en donde todavía existen vetas verdaderamente inagotables. De una de ellas voy a hablarle, Sra. Pajín, una que en su calidad de Secretaria de Estado de Cooperación en el Ministerio de Asuntos Exteriores que fue Vd., debería conocer bien, aunque nunca le haya oído mencionarla. Trátase de la que se encuentra en uno de esos paraísos de la Alianza de Civilizaciones que en el mundo aún existen: Afganistán. Sí, ese país maravilloso donde nada ocurre, y donde unos millares de militares españoles reparten gominolas y cariño en una entrañable operación de hermanamiento de los pueblos.
 
            Pues bien, Sra. Pajín, informa El Mundo del pasado día 10 de septiembre, que en dos escuelas de niñas de la mismísima capital afgana –de que niños y niñas estén separados en la escuela ni hablamos-, se han registrado intoxicaciones masivas de las alumnas, las cuales serían resultado de la inhalación de gas, un gas deliberadamente propagado por terroristas talibán contrarios a que las niñas reciban educación. Una noticia atroz que, por poco que haya trascendido en España, lo único que tiene de novedosa, fíjese Vd., es que se haya producido en la capital de la nación, ya que en otros puntos de la geografía afgana, según informa El País, dicho tipo de atentado está a la orden del día.
 
            Y bien Sra. Pajín, después de lo dicho, ¿le sigue pareciendo a Vd. que donde hay machismo es en Alemania?
 
 
 
 
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