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Álex Navajas alerta sobre el impacto negativo de las homilías rutinarias, ñoñas, vacías, sin vida

ReL

21 agosto 2017

Álex Navajas alerta sobre el impacto negativo de las homilías rutinarias, ñoñas, vacías, sin vida
Obviedades, generalidades y frases huecas y sin vida son el cáncer de muchas homilías, denuncia Álex Navajas.
"En ocasiones, pienso que no hay derecho a hacerle perder 15 minutos a los 200 fieles que asisten a la misa diciendo obviedades, ideas vagas y ambiguas, repetitivas y sin vida", afirma el periodista Álex Navajas, colaborador habitual en diversos medios de prensa, radio y televisión, ex director gerente de Radio María y actual director de la hospedería del Valle de los Caídos.

Las consecuencias de esa mala preparación y de ese alejamiento de la "vida real de los feligreses" es que "uno va a misa, se aburre; le hablan de las cosas de Dios, se sigue aburriendo, y deja de practicar la religión por simple y llano aburrimiento". De ahí el título del artículo que recientemente publicó en Actuall: "Con homilías así, normal que haya ateos".


Muchos sacerdotes hablan para "auditorios que consideran convencidos". Sin embargo, a las parroquias acuden muchas personas necesitadas de orientación y ayuda y esperan recibirlas de la predicación. Las palabras ñoñas y las frases hechas no sirven para eso, recuerda Navajas.

Aunque consciente de que la homilía "no es la parte más importante de la eucaristía", Navajas recuerda que tiene un enorme "poder transformador de los corazones y las conciencias". En ese sentido pide a los predicadores católicos que tomen ejemplo de esos predicadores protestantes evangélicos que "hablan con pasión, con autoridad, con sencillez pero con profundidad, con veracidad, con conocimiento, con experiencia, con astucia, enraizados en el Evangelio".

Reproducimos a continuación el artículo íntegro (las negritas son de ReL):

Con homilías así, normal que haya ateos
Creo que fue San Juan Bosco quien dijo que la mejor arma que empleaba el diablo para alejar a los jóvenes de Dios era el aburrimiento. Así de simple. Uno va a misa, se aburre; le hablan de las cosas de Dios, se sigue aburriendo, y deja de practicar la religión por simple y llano aburrimiento.

Les tengo que confesar –es una apreciación personal y, por tanto, absolutamente subjetiva– que el 90% de las homilías que escucho son completamente prescindibles y aburridas. No son más que una repetición de palabras angostas y barrocas mezcladas con cierta ñoñería sensibloide e ideas generales y ambiguas que apenas nadie entiende. Ni siquiera el cura que las pronuncia.

Hay excepciones, más de uno me dirá, y es, evidentemente, cierto. Como en todo, hay sacerdotes que pronuncian homilías magníficas, vividas, experienciales y que emplean un lenguaje cercano y asequible a sus fieles.

Pero es curioso: Cristo cogió toda la complejidad y magnificencia del Reino de Dios y la simplificó en parábolas, con el fin de que todo el mundo las entendiera. Y muchos curas han hecho exactamente lo contrario: coger la sencillez de las parábolas de Jesús y elaborar unas predicaciones complicadísimas y aburridas.

¿Por qué no hablar con sencillez y, a la vez, con profundidad, del Reino de Dios? ¿Es posible predicar sobre lo divino sin caer en ñoñerías, en simplezas y frases hechas?

Hace unos años descubrí a varios predicadores evangélicos de Inglaterra y de Estados Unidos. Desde entonces, sigo las homilías de varios de ellos por YouTube: Nicky Gumble, Judah Smith, Rick Warren, etc. Sus predicaciones nunca duran menos de 45 minutos, pero se hacen cortas. De hecho, si en mi ciudad hubiese un sacerdote que hablase así durante sus misas, acudiría sin duda, aunque las homilías durasen tres cuartos de hora.

Hablan con pasión, con autoridad, con sencillez pero con profundidad, con veracidad, con conocimiento, con experiencia, con astucia, enraizados en el Evangelio. A veces, hasta tiran del humor. Sus predicaciones transforman, te hacen descubrir una verdad que permanecía oculta, te encienden. Son evangélicos, sí, pero comparten una gran parte del cuerpo doctrinal con el Magisterio de la Iglesia católica.

Sus iglesias crecen; los jóvenes acuden, el Evangelio es vivido, se forma comunidad. Les tengo una sana envidia. No puedo evitar compararlas con nuestras parroquias católicas, tantas veces impersonales, rutinarias, frías y meras dispensadoras de sacramentos.

Algunos alegarán al leer esto que ataco a los sacerdotes. Nada más lejos de mi intención. Los quiero, los admiro, tengo muchos amigos entre ellos y les ayudo en lo que está en mi mano.Pero veo la realidad de muchas parroquias, y no puedo evitar pensar así.

Pero esto iba de las homilías. Es verdad que no es, ni mucho menos, la parte más importante de la eucaristía. Pero es la que puede tener un mayor poder transformador de los corazones y las conciencias. Y, en ocasiones, pienso que no hay derecho a hacerle perder 15 minutos a los 200 fieles que asisten a la misa diciendo obviedades, ideas vagas y ambiguas, repetitivas y sin vida. Lo que no se vive no se predica. Y la predicación que no se prepara desde la oración y la vivencia realista del día a día no llega a la gente.

Entre los 200 asistentes a la misa que mencionaba antes, hay mujeres que les han puesto los cuernos a sus maridos; maridos que maltratan física o psicológicamente a sus esposas; jóvenes que anoche se emborracharon y se liaron con un par de chicas; empresarios que engañan a sus clientes y empleados; empleados que hacen lo posible por escaquearse de su trabajo; niños que acosan a sus compañeros del colegio.

Por supuesto; no nos escandalicemos: entre los católicos que asisten a misa cada domingo, o incluso a diario, hay mentirosos, corruptos, violentos, fornicadores, adúlteros, criticones, odiadores, egoístas y envidiosos. Y también hay mucha gente herida por la relación con su esposo o esposa, adolescentes que se sienten solos y excluidos de su grupo de amigos, personas a la que les ronda por la cabeza la idea del suicidio, gente deprimida y cansada de vivir.

No; los 200 asistentes a misa no son ángeles. Tienen sus debilidades y sus heridas. Y el problema de los curas y de los políticos, como decía Unamuno hace ya casi un siglo, es que hablan para auditorios que consideran convencidos. Y ahí está el curilla, hablando de florituras y ñoñerías que ni él entiende y que no conectan con la vida real de los feligreses. Y el feligrés sale de misa igual que entró: con sus problemas, sus heridas y sin haber escuchado una palabra de esperanza. Si el fiel no encuentra la esperanza en la Iglesia, ¿dónde la va a hallar?

Quiero a los curas; rezo por ellos; con muchos tengo una relación de profunda amistad e intimidad, les admiro y trato de estar cerca de ellos siempre que lo necesitan. Pero falta en la Iglesia católica ese ardor, esa transmisión de esperanza y de fuerza que los feligreses necesitamos para vivir ardientemente el día a día.

Homilías vividas, apasionadas, claras, sencillas, amables, concretas, incluso amenas. Tomen nota de algunos pastores evangélicos. En predicación tienen mucho que aportar.
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Comentarios

JuanM
23/08/2017
Y por último .
Y por último, encuentro patético que se acuse a la homilía del vaciado de las Iglesias. Si un cristiano se aleja de la Iglesia por la homilía, realmente no es cristiano y en todo caso un mal cristiano o un mal informado cristiano. Un católico va a misa por la Eucaristía. Si la homilía por desgracia es ñoña, pues dedícalo entre tanto o a rezar o a repasar tus pecados. Así no ´´pierdes´´ el tiempo ni te aburres, en espera de mejores tiempos.
JuanM
23/08/2017
Continuación .
Otro sugerente pintor Carl Bloch.
JuanM
23/08/2017
Continuación .
Pintor descubierto (no me quedaban caracteres) : GEBHARD FUGEL.
JuanM
23/08/2017
Más reflexiones III.
Ayer mismo descubrí un pintor cristiano magnífico y del que no había oído hablar nunca. Esa es también responsabilidad de nosotros, los seglares, los feligreses, leer, leer y leer hacernos eco de esos desconocidos apologetas y hacerlos públicos, acercarlos al clero para contribuir según estimen éstos a una mejoría en la elaboración de homilias. No tenemos que ir a copiar nada, simplemente tenemos que saber de lo nuestro y explotarlo, con valentía, sin estúpidos buenismos ni sentimentalismos.
JuanM
23/08/2017
Más reflexiones II.
Encuentro que los católicos tenemos una verdadera mina de oro en teólogos o filosofos cristianos, Gilson, von Hildebrand, santa Teresa Benedicta de la Cruz, Pieper, Guardini, C.S. Lewis (no oficialmente católico), Chesterton, Cardenal Newman, etc.etc. con verdadera savia y que son auténticos desconocidos de la mayoría, empezando por el clero. Yo pido que los obispos faciliten bibliografía, cursillos y conferencias para ILUSTRAR al clero, empezando por ellos mismos y más de un cardenal.
Evaristo
23/08/2017
Evaristo.
Yo soy un cura de Madrid. Voy a buscar esas predicaciones de evangélicos, a ver si me inspiran. Pero, de antemano, no creo que las iglesias evangélicas sean un modelo a seguir: se rompen en pedazos todos los días. Su aparente dinamismo esconde una tendencia cismática diabólica. Uno de los grandes tesoros con los que cuenta la Iglesia Católica es la unidad ( es decir, la catolcidad). Para preservarla hay que ser muy prudente. Aunque se pierda algo de dinamismo.
Os bendigo en el nombre del Se
RockyMarciano
22/08/2017
El Espíritu Santo actúa también con homilías ´malas´.
Un cura acaba de contarme esto:
Un cura amigo suyo esperaba que se acercase alguien al confesonario mientras pensaba ´qué homilía más floja está soltando el compañero que celebra´

Se acerca a confesar un persona. Coversión fulminante, motivada por la ´birria´ de homilía.

ALGUNOS evangélicos predicarán bien, pero ni perdonan pecados ni entregan a Dios en la Eucaristía.

Hay tantos ateos en España porque los católicos nos devoramos unos a otros.
Josep Puig Cabeceran
22/08/2017
Álex Navajas alerta sobre el impacto negativo de las homilías rutinarias, ñoñas, vacías, sin vida.
Yo creo que ante todo la gente debería tener un conocimiento minimo de lo que se celebra en La Misa.
El sacerdote debería explicar de vez en cuando que se celebra y porque, ya que si el feligrés no sabe a que va, se aburre, como es lógico.
Yanka
22/08/2017
Ir a las causas.
La cuestión es que no vas a la raíz de los problemas. Sólo te quedas en la superficie de la realidad.
María
22/08/2017
Y para qué es la misa y para que se leen textos.
Aquí lo que se critica, no es que todos les caiga bien o mal, es que son homilías flojas sin fuste sin contenido son una manera de hablar 20 minutos y muchas veces tergiversando los textos bíblicos o acomodándolos el sacerdote que tampoco es ortodoxo. Las primeras lecturas, se les puede sacar chispas por su pedagogía, pero los sacerdotes pasan de largo, porque la Biblia la consideran un cuento chino. Y qué es la misa más que una profundización, de nuestra fé o tenemos que ir a otro sitio.
Mauricio
22/08/2017
Mira la paja en ojo ajeno y no miras la viga que tienes en el tuyo.
La Palabra de Dios no es para entretenerse es para aplicarla en la vida diaria... Valla que aquí veo muchos críticos, acaso no recuerdan la Parábola donde Jesucristo dice: ´´Mira la paja en ojo ajeno y no miras la viga que tienes en el tuyo´´. Pues primero deben saber que las personas que vienen con problemas son muchas y es muy lógico que la homilía no les caiga a todos por igual pero la enseñanza es igual de valiosa. Si buscan profundizar la Palabra pues únanse a un grupo de oración y listo.
Yanka
21/08/2017
Ni creen ni esperan....
Más del 90 del clero no cree en Cristo. Muchos entraron de niños y se han institucionalizado. No son testigos ni nunca han experimentado la conversión ni han tenido un encuentro personal con el Misterio derramador... Entre ellos hay muchos que creen en Marx y son materialistas y muy egocéntricos y egotistas. La mayoría no convence ni da confianza a la gente. Son muy peseteros y clerocentristas. Así de claro.
María
21/08/2017
Por favor cambien un poco .
El que entra en la iglesia no encuentra esperanza a sus problemas, sólo le hacen sentirse culpable porque ha desembarcado una patera con mujeres embarazadas o porque hay miles de refugiados en las fronteras. Pero es que luego resulta que en Cáritas a todos esos pobres tampoco les dan esperanza espiritual, sólo les dan paquetes de arroz. Los evangélicos a las misiones van con ayuda económica, pero también con Biblias, ¡que no sólo de pan vive el hombre!
María
21/08/2017
Suscribo lo que dices.
Los curas presuponen que los fieles somos personas felices, sin problemas económicos, laborales, matrimoniales, hipotecarios, ni tan siquiera espirituales. Que nuestra vida es un remanso de paz y felicidad, y ellos están en la obligación de saquearnos el bolsillo porque nos sobra el dinero, para redistribuirlo en lo que ellos consideren oportuno y conveniente. Yo me conformaría con que se ajustaran al misal y que las homilías si no las van a suprimir al menos que duren 5 minutos.
JuanM
21/08/2017
Apártate, le dijo la sartén al cazo que me tiznas .
Yo también me aburro y cambio de canal cuando veo que este señor sale en las tertulias de Intereconomía. Porque ya sé lo que va a decir del tema tratado: ñoñerías, buenismo y ´´diálogo´´ cuando España se está cayendo a pedazos. Y como él, la mayoría de esa nueva especie animal llamada ´´tertuliano´´. Aburren hasta la náusea. No todos, afortunadamente.
JuanM
21/08/2017
Bueno...medias verdades .
Cristo no habló en parábolas para que todo el mundo las entendiera. .. ´´A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos, no. Porque al que tiene se le dará más y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran, y no ven; oyen, pero no escuchan ni entienden.´´ (Mt 13, 11-13)´´ No obstante, si un cura habla de Dios y el auditorio se aburre, mejor que se quede en casa, el auditorio.

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