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Jueves, 30 de marzo de 2017

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Vuelve el integrismo


Cierto que el liberalismo hizo muchos méritos desde su aparición en la arena pública a principios del segundo tercio del siglo XIX, para ganarse la hostilidad de la Iglesia católica, que se sentía con razón perseguida y maltratada por esta corriente política. Pero es que aquellos liberales –y hoy los «social liberales»- no eran en realidad liberales, sino jacobinos, comecuras y en su inmensa mayoría masones.



Vicente Alejandro Guillamón

28 junio 2010

Vengo observando, desde hace ya bastante tiempo, algunas actitudes y expresiones que guardan, a mi juicio, cierto parentesco con el integrismo católico, surgido a fines del siglo XIX como una escisión del carlismo que encabezó Ramón Nocedal, director del periódico El Siglo Futuro fundado su padre, Cándido Nocedal. Su ideología quedó reflejada en las palabras que pronunció, como diputado, en el Congreso (marzo de 1902) para combatir el Gabinete liberal de Sagasta, recién constituido: «Yo no predico la guerra civil, ni el motín, ni la algarada, pero a esos y a cuantos oigan mi voz, quiero decir que si no se deciden a ejercitar su voz venida del cielo, y desobedecen la voluntad soberana que nos manda unirnos en apretado haz, y lanzarnos en falange a reivindicar nuestros derechos conculcados, a defender la verdad desconocida, a restaurar el imperio absoluto de nuestra fe íntegra y pura y a pelear con los partidos liberales, a quienes no yo, sino León XIII, llama imitadores de Lucifer, hasta derribar y hacer astillas el árbol maldito». («Diccionario de la Historia de España», tomo 2, pág. 484, Revista de Occidente, edición de 1968) A la muerte de Nocedal le sucedió en la jefatura del integrismo, el abogado alicantino Manuel Senante. El golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923 liquidó este partido, que había entrado ya en franca decadencia al carecer del apoyo de la jerarquía eclesiástica, si es que lo tuvo alguna vez.
 
La verdadera naturaleza del integrismo fue su radical anti liberalismo, postura que compartía con el carlismo, el nacionalismo localista bizcaitarra de Sabino Arana y acaso otros sectores del amplio pero difuso «mundo católico». Desde un punto de vista doctrinal, el integrismo no se diferenciaba gran cosa o nada del tradicionalismo carlista, pero Nocedal renunció a sostener la causa legitimista de los descendientes de don Carlos María Isidro para disponer de un mayor margen de maniobra en defensa de lo que consideraba valores superiores. Hoy encontramos manifestaciones condenatorias del «neoliberalismo» y el capitalismo liberal en boca de muchos católicos, altas jerarquías de la Iglesia incluidas, en extraña coincidencia con marxistas de tendencias varias y otros grupos de extrema izquierda.
 
Cierto que el liberalismo hizo muchos méritos desde su aparición en la arena pública a principios del segundo tercio del siglo XIX, para ganarse la hostilidad de la Iglesia católica, que se sentía con razón perseguida y maltratada por esta corriente política. Pero es que aquellos liberales –y hoy los «social liberales»- no eran en realidad liberales, sino jacobinos, comecuras y en su inmensa mayoría masones, tanto en Europa como en Hispanoamérica. Ahora bien, tampoco los integristas y sus homólogos de etiquetas varias, andaban muy finos a la hora de matizar. El gran problema, o error, del integrismo, fue mezclar y confundir dos planos de la actividad humana: el superior o religioso, y el inferior o pedestre de la política. Ya lo expresó Jesús a una pregunta capciosa de los fariseos: «Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios». Deslindemos, pues, los campos de actuación, proporcionando a cada cual las razones o medios que en cada caso se estimen más pertinentes, sin olvidar nunca que no existe ningún partido perfecto. Ello no significa que el político que se tiene por católico queda exento de actuar en coherencia de su fe, pero dentro de las posibilidades personales en cada lugar y en cada época.
 
Las cosas temporales hay que verlas desde una óptica temporal, opinable, discutible, de ahí que el liberalismo no deba ser juzgado por el pasado de ciertas formaciones políticas que de liberales sólo tenían el nombre, ni confundir sus apariencias, demasiadas veces patológicas y agresivas, con su verdadera esencia. El liberalismo, su filosofía, tiene muchos más nexos de afinidad con el cristianismo de lo que mucha gente pueda creer. Es verdad que el liberalismo es una doctrina antropocéntrica, mientras que el cristianismo, como su propio nombre indica, es cristocéntrica, pero ambas coinciden en un principio fundamental: las dos son básicamente defensoras –acaso las únicas- de las libertades individuales. Libertad responsable se entiende, de manera que cada cual debe dar cuenta ante Dios –se crea o no en Él- y ante los demás miembros de la colectividad, de las consecuencias que acarreen las acciones libremente realizadas.
 
Dios nos crea libres, totalmente libres cuando nos da la vida, y deja que escojamos libremente –si nos dejan el Estado y los demás hombres- el camino a seguir, la conducta que queramos adoptar, sólo que, llegada que sea la hora, tendremos que responder de lo que hicimos o dejamos de hacer. Por su parte, el liberalismo, en un plano mucho más a ras del suelo, también defiende las libertades individuales, las libertades que permiten a los individuales desarrollar todo el potencial creador que todos llevamos dentro por disposición de Dios. ¿No es una forma concreta de colaborar en los planes de la Divina providencia? Llevo muchos años reflexionando sobre estos asuntos, fruto de lo cual es un libro, a punto de concluir, que espero poder publicar a no mucho tardar. Pienso que el tema tiene tanta importancia, que bien merece un ejercicio en profundidad para separa el grano de la paja. En último término no podemos olvidar que la filosofía liberal engendró la democracia, y hoy damos por bueno que la democracia es, según dijo Churchill, el peor sistema de gobierno excluidos todos los demás –cito de memoria-. Atacar las raíces del liberalismo, es cargarse la democracia. La democracia monda y lironda, sin adjetivos ni condicionantes de ninguna clase.
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Comentarios

Cirilo
28/08/2010
Integristas NO gracias.
En total desacuerdo con usted. Verguenza la de usted.
Con referencias al aborto, que es para mirarlo con lupa. Pero usted representa al espiritu más opresor de la Inquisición. Usted anhela el regreso del nacional-catolicismo con sus atropellos.
¿como se atreve? ¡¡que verguenza!!
J.A.
11/07/2010
Sus liberales asesinan miles de inocentes cada año.
De su texto se desprende claramente que usted es un cura de los que no tiene ningún escrúpulo en votar partidos y políticos abortistas del PP y lo que es peor dar la comunión a esos mismos asesinos de inocentes nonatos, lo importante para usted es salvaguardar el sistema ´´democrático-liberal´´, así nos va.
Embajador en el Infierno
30/06/2010
...ya se sabe....
....que los extremos se tocan. Y en el centro se fornica, contra natura las más de las veces.
Embajador en el Infierno
30/06/2010
Querido Museros.
No se que haría sin tus correcciones. A fuerza de insistir estoy convencido que conseguirás, en breve plazo, quitarme el pelo de la dehesa integrista. ¿Vale lo mismo decir ´´interrumpir asépticamente el embarazo no deseado´´, o piensas que lo de ´´embarazo´´ denota cierto tufillo faccioso?. brbrEn cualquier caso, muy de acuerdo con lo de ´´anticlerical´´, de hecho tengo que confesar que uno es bastante anticlerical, pero en la intimidad, selectivamente y por razones que posiblemente no se te escapen. A veces, y como a las rabiosas feministas de otros tiempos, a mi también me han entrado ganas de quemar la conferencia episcopal. ¡Oye, pero que tire la piedra el primero que no haya pensado eso alguna vez!.
museros
30/06/2010
Estimado Embajador..
Comete usted un crimen de lesa modernidad.

No se dice ´´matar niños en el vientre de sus madres´´, sino ´´eliminar una vida humana´´ o ´´atentar contra el derecho a vivir´´. Utilice sustantivos abstractos, por favor, no concretos, que si no la anestesia de las mentes se vuelve imposible.

Sobre el ´´anticlericalismo´´, ya que se ha mencionado, me gustaría puntualizara que no es sinónimo siempre de ´´anticatolicismo´´. Hay políticos de partidos de ideario abiertamente anticatólico que son de lo más clerical (y no hablo sólo de Bono y del PSOE).

De hecho, como me dijo un amigo, en España (y en muchos sitios), a veces, para ser católico, no queda más remedio que tener un cierto tufillo anticlerical.
Católico qe no ador ala democracia
30/06/2010
no a lo idolatras.
´´Vuelve el integrismo´´, dice D. Vicente. Pues ojalá, pero yo creo que, desgraciadamente, la mayoría de los católicos se ha acomodado, como el autor de este artículo, a la democracia liberal, adorando un dichoso sistema político que escinde el libere albedrío de la libertad, haciendo creer que la segunda se consuma en el primero. Es el liberalismo el que hace ley pública la idea de que cualquiera es libre para hacer lo que quiera, aunque haga daño a terceros y perjudique a la sociedad.

A estas alturas, cuando Occidente se muere por la destrucción de los no natos y de la familia, defender el liberalismo es tan estúpido como defender el comunismo.

EL liberalismo es la idolatría del individuo. Pero a ver como convences de ésto al clero que tenemos, empeñado en negar el Magisterio de la Iglesia y de echarse en brazos del sistema político que mata la Fe de millones de personas.
Embajador en el Infierno
29/06/2010
No se engañe.
Dos apuntes:

1. El hecho de dejar de matar curas a la luz del día, y empezar a matar niños ´´higienicamente´´ en el vientre de sus madres, no hace al liberalismo menos perverso, sino más secreto.

2. Para comprobar el feroz anticlericalismo del liberalismo actual solo debe usted pasearse por algunos de los más famosos blogs liberales (los liberales de derechas) y verá como están muy lejos de haber abandonado hábitos pasados.
Jorge-P
29/06/2010
Libertas Praestissimum.
León XIII, don Vicente, León XIII (entre la ingente cantidad de textos del Magisterio de la Iglesia) tiene el antídoto perfecto a su errónea opinión. ´´Libertas praestantissimum´´. Se la recomiendo.
Carlista
29/06/2010
Qué vergenza de artículo.
Qué vergenza. ¿A estas alturas, con la Iglesia y la política desechas por el liberalismo, todavía nos atrevemos a defenderlos? El liberalismo (de izquierdas o de derechas, socialdemocracia o conservadurismo liberal) es el que ha llevado a España y a todo Occidente al nivel moral en el que nos encontramos. Y el liberalismo en la Iglesia es la que tiene los templos vacíos, carcomidos por la herejía, con una liturgia inventada en cada parroquia.

¿Es que pretenden Vds. seguir vendiéndonos la moto de que todo esto es bueno? ¿Es que la experiencia y el solar devastado que están Vds. dejando no les sirve ya? ¿Es que pretenden no dejar ni las piedras?
museros
29/06/2010
Ah!, que lo que dice Churchill es dogma de Fe....
Atacar el liberalismo (lo hace la doctrina de la Iglesia Católica, por cierto) es atacar la democracia liberal, que no ´´la democracia´´. Además, ¿desde cuándo las frasecitas de Churchill son dogma de Fe para un católico e invalidan la doctrina de la Iglesia?.

Pero, bueno, donde esté Churchill...que se quite San Pio X, oiga.

Me gustaría, por otra parte, que prestase atención a su razonamiento y a la jerarquía que implica: La Iglesia no puede condenar el liberalismo porque significaría condenar la democracia (cuando resulta que la Iglesia ha condenado el liberalismo, al que considera la peor de las herejías, hace más de un siglo).

Razonamiento que implica que la democracia liberal (la democracia por antonomasia, para el autor del artículo) está por encima de la Iglesia, que debe someter su doctrina a este sistema político (cuando la causa de los males que presenciamos hoy en día es precisamente esa: que los sistemas políticos liberales, con democracia o sin ella, no aceptan la supremacía de la Fe cristiana y la moral objetiva).

Por cierto, Dios nos da libertad para ser arrianos, si queremos, pero eso no impide que el arrianismo sea una herejía. También nos da libertad para robar o matar, sin que eso signifique que dichos actos deban estar permitidos por la ley del país en el que uno vive.
Museros
29/06/2010
¿La doctrina de la Iglesia tiene fecha de caducidad?..
Es cierto. El arrianismo también hay que verlo desde una ´´perspectiva temporal´´. Seguro que la Iglesia rechazaba el arrianismo hace tiempo, pero el arrianismo y el catolicismo tienen mucho en común, al fin y al cabo. No seamos integristas y rechacemos el arrianismo así como así, aunque la Iglesia haya condenado el arrianismo como herejía (al igual que el liberalismo).
a_enigma
29/06/2010
De acuerdo??.
Alicia, entiendo que cuando dice que está de acuerdo, es por qué ve acertado contradecir el Magisterio de la Iglesia.
Jacinto
29/06/2010
Su biografía de wiki explica sus desvaríos ideológicos.
(...)Durante el franquismo formó parte en la clandestinidad de los grupúsculos democristianos que se oponían al régimen. En 1960 fundó, con antiguos miembros de la JOC (Juventud Obrera Católica), la Federación Sindical de Trabajadores (FST), de inspiración cristiana y actividad subterránea, que acabó fagocitada por la USO (Unión Sindical Obrera), y en 1964 se unió al sector socialista que intentaba articular el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) de aquel entonces.(...)
Debo ser integrista
29/06/2010
Liberalismo vs libertad.
El liberalismo no se fundamenta en las llamadas ´´libertades individuales´´, sino en que -de ahí el nombre- el poder político deja de responder de sus actos ante Dios, se ´´libera´´ de la religión. Esta falsa e imposible neutralidad tiene como consecuencia que las leyes pasan a ignorar la Fe y la moral objetiva. Si el Estado da la espalda a Dios, sus leyes tarde o temprano también. No se le puede exigir a un Estado liberal que proteja la familia, ni a la Iglesia frente a sectas o religiones falsas, ni la Vida desde la concepción... El liberalismo no es libertad.
carlos
29/06/2010
Vd. patina.
El liberalismo y el neoliberalismo, como ideologías, están condenadas por la Iglesia. Contradecir el magisterio católico, como hae este bloguer, repugna al alma fiel a Roma.
Lo dicho, repugnante.
Lucas
29/06/2010
Incluyendo a los Papas.
´´ encontramos manifestaciones condenatorias del neoliberalismo y el capitalismo liberal en boca de muchos católicos, altas jerarquías de la Iglesia incluidas´´

y tanto, incluyendo a Juan Pablo II y Benedicto XVI...
Nova
29/06/2010
Jo, qué vergenza.
Ver a un cura (usted es un cura, ¿No?) defendiendo el liberalismo me produce sonrojo. ´´No, oigan, no eran liberales, en realidad eran jacobinos, comecuras y masones´´; mire padre, eran liberales, se ponga usted como se ponga y el liberalismo fue condenado por la Iglesia. Jamás el liberalismo ha defendido la libertad responsable ante Dios, nunca.

Más le valiera a usted defender la Doctrina Social de la Iglesia, en lugar de intentar lavarle la cara al liberalismo. Por cierto, la actual presunta democracia que tenemos en España es el régimen más sangriento y criminal de toda nuestra Historia, incluida la II República, a los hechos me remito. Eso sí, con mucha limpieza y mucho secreto.

Y ahora, llámeme integrista, si le apetece, me trae sin cuidado. Lo que hay que ver.
Juan Stuse
29/06/2010
En desacuerdo..
Totalmente en desacuerdo.
Alicia
28/06/2010
De acuerdo.
Totalmente de acuerdo.
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