Este website utiliza cookies propias y de terceros. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Política de cookies.
Los blogs de Religión en Libertad
                    Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Accede a nuestros RSS
Inicio / Blog

Santiguarse, signarse... participando en la liturgia

Corazón Eucarístico de Jesús

11 agosto 2017

Desde casi los orígenes cristianos, la cruz se incorporó como un signo eminentemente cristiano para los fieles en la liturgia. Eran marcados en la frente con la señal de la cruz al inicio del catecumenado, indicando ya un primer grado de participación en Cristo y en la vida cristiana. Los fieles trazarán por devoción la señal de la cruz en sus frentes con mucha frecuencia[1].
 
  
          Aún hoy la entrada en el catecumenado –según el Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos- está marcada por la señal de la cruz en la frente del catecúmeno, y si parece oportuno, en los oídos, ojos, boca, pecho y espalda: “Recibe la cruz en la frente: Cristo mismo te fortalece con la señal de su caridad. Aprende ahora a conocerle y a seguirle” (RICA 83)[2]. En el bautismo de párvulos, síntesis de todos los ritos catecumenales y bautismales de adultos, se les dice: “La comunidad cristiana os recibe con gran alegría. Yo en su nombre os signo con la señal de Cristo salvador” (RBN 114).
 
            La cruz será la señal en la frente de los elegidos[3]; con la cruz somos crismados para recibir, por esta señal, el Don del Espíritu Santo, como se realiza en el rito de la Confirmación (RC 34). Por la cruz nos vienen todos los bienes, toda gracia.
 
           Es fácil comprender que el signo de la cruz se fuese multiplicando cada vez más en la liturgia por parte del sacerdote y que los fieles mismos trazasen sobre ellos el signo de la cruz, santiguándose, en distintos momentos.
 
    En el evangelio, el diácono o el sacerdote que lo proclama, traza la cruz sobre el inicio de la página evangélica y a continuación se signa en la frente, labios y pecho. La primera y última de estas cruces provienen del ámbito franco-germánico (siglo X) y más posterior (siglo XIII) la cruz en los labios.
 
 
            Y el pueblo es bendecido por el sacerdote trazando la señal de la cruz.
 
            Acudamos a la Ordenación del Misal para ver los distintos momentos en que los fieles participan trazando sobre ellos la señal de la cruz.
 
            Al inicio de la celebración eucarística, se ha incorporado para todos, sacerdote y fieles, el signo de la cruz: “Concluido el canto de entrada, el sacerdote de pie, en la sede, se signa juntamente con toda la asamblea con la señal de la cruz; después, por medio del saludo, expresa a la comunidad reunida la presencia del Señor. Con este saludo y con la respuesta del pueblo se manifiesta el misterio de la Iglesia congregada” (IGMR 50).
 
            Es el sacerdote, y sólo el sacerdote, el que pronuncia las palabras “En el nombre del Padre y del Hijo…” mientras todos trazan la señal de la cruz, santiguándose, y todos responden: “Amén”. Dice el Misal: “Terminado esto, el sacerdote se dirige a la sede. Terminado el canto de entrada, estando todos de pie, el sacerdote y los fieles se signan con la señal de la cruz. El sacerdote dice: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. El pueblo responde: Amén” (IGMR 124).
 
            Al leer el evangelio, se signa la página y todos, diácono y fieles[4], trazan la cruz en la frente, labios, y pecho, como signo de reverencia a la Palabra que se va a proclamar y acogida disponible y obediente en todo su ser:
 
 
133. Los presentes se vuelven hacia el ambón para manifestar especial reverencia hacia el Evangelio de Cristo.
 
134. Ya en el ambón, el sacerdote abre el libro y, con las manos juntas, dice: El Señor esté con vosotros; y el pueblo responde: Y con tu espíritu; y en seguida: Lectura del Santo Evangelio, signando con el pulgar el libro y a sí mismo en la frente, en la boca y en el pecho, lo cual hacen también todos los demás. El pueblo aclama diciendo: Gloria a Ti, Señor. Si se usa incienso, el sacerdote inciensa el libro (cfr. núms. 276-277). En seguida proclama el Evangelio y al final dice la aclamación Palabra del Señor, y todos responden: Gloria a Ti, Señor Jesús. El sacerdote besa el libro, diciendo en secreto: Las palabras del Evangelio.
 
            Esta signación por parte del lector del Evangelio es uno de los signos de veneración con los que se rodea la lectura del santo Evangelio[5].
 
            Por último, los fieles se santiguan con la bendición que imparte el sacerdote, actualmente, al final de la Misa, como conclusión y despedida:
 
“Después, el sacerdote, extiende las manos y saluda al pueblo, diciendo: El Señor esté con ustedes, a lo que el pueblo responde: Y con tu espíritu. Y el sacerdote, une de nuevo las manos, e inmediatamente pone la mano izquierda sobre el pecho y elevando la mano derecha, agrega: La bendición de Dios todopoderoso y, mientras traza el signo de la cruz sobre el pueblo, prosigue: Padre, Hijo, y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes. Todos responden: Amén” (IGMR 167).
 
 
            También en la Liturgia de las Horas, todos se santiguan al inicio de la Hora, cuando se canta “Dios mío, ven en mi auxilio” o se signan los labios si se abre el Oficio con el Invitatorio “Señor, ábreme los labios”; en los cánticos evangélicos del Benedictus, Magníficat y Nunc dimittis, todos se santiguan por reverencia al cántico[6].
 
            Procuremos con todo cuidado trazar reverentemente la señal de la cruz al santiguarnos, o signarnos bien en la frente, labios y pecho, despacio y conscientes del valor de la Cruz, con gran amor.
 
            “¡Si vuestro sitio es ése: al pie de la cruz! ¿Cómo?... Procurando en vosotras y en las demás signarse y santiguarse bien y lentamente, a ver si hacemos desaparecer esos garabatos que innumerables cristianos trazan en el aire o sobre la cara y pecho en lugar de la cruz” (Beato D. Manuel González, Florecillas de Sagrario, Obras, nº 717).
 
            “Hay una urbanidad de la piedad. —Apréndela. —Dan pena esos hombres "piadosos", que no saben asistir a Misa —aunque la oigan a diario—, ni santiguarse —hacen unos raros garabatos, llenos de precipitación—, ni hincar la rodilla ante el Sagrario —sus genuflexiones ridículas parecen una burla—, ni inclinar reverentemente la cabeza ante una imagen de la Señora” (S. Josemaría Escrivá, Camino, n. 541).
 
 
[1] Cf. Hipólito, Traditio apostolica, 21. 42; Tertuliano, De corona 3,4.
[2] Por ejemplo, en los oídos: “Recibid la señal de la cruz en los oídos, para que oigáis la voz del Señor”; en los ojos: “Recibid la señal de la cruz en los ojos, para que veáis la claridad de Dios”, etc… (RICA 85).
[3] Cf. Ez 9,3-6 y Ap 7.
[4] Cf. Caeremoniale episcoporum, 74.
[5] OLM 17.
[6] Cf. IGLH 266 b.
ReL te regala todos los días un trozo de Cielo… pero necesitamos tu ayuda para seguir haciéndolo
Volver arriba
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter
¡No te pierdas las mejores historias de hoy!
Suscríbete GRATIS a nuestra newsletter diaria
COMENTARIOS
¿Quieres comentar?
Desplegar el formulario
Comentario (máx. 500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)

Título (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Clave (obligatorio)
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado. Para registrarse pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
  
  REGISTRO PARA COMENTARIOS
Para comentar las noticias y artículos de Religión en Libertad es preciso registrarse. Para ello sólo es necesario dar un nombre o apodo ("nick"), una dirección real de correo electrónico y una clave. El usuario recibirá en su cuenta de correo electrónico una petición de confirmación. Una vez confirmado el registro, ya podrá introducir los comentarios que desee, sin más que teclear su clave. El nombre o "nick" se mostrará, no así la dirección de correo electrónico.

Religión en Libertad eliminará del registro a todos los usuarios que reiteradamente introduzcan comentarios inapropiados u ofensivos, que en cualquier caso serán eliminados.

CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de religionenlibertad.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Religionenlibertad.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
RSS   Añádenos a igoogle  Añádenos a Yahoo  Añádenos a Windows Live  Añádenos a Netvibes  Añádenos a Wikio  Añádenos a Bloglines
Javier Sánchez Martínez
Javier Sánchez Martínez, sacerdote de la diócesis de Córdoba, ordenado el 26 de junio de 1999. Ha ejercido el ministerio sacerdotal en varias parroquias, en el Centro de Orientación Familiar de Lucena (Córdoba) y como capellán de Monasterios. Ha predicado retiros, tandas anuales de Ejercicios espirituales a seglares, religiosas y Seminarios e impartido diversos cursos de formación litúrgica; asimismo publica artículos en distintas revistas como "Pastoral Litúrgica" y boletines de formación de ANE Y ANFE.

Licenciado en Teología, especialidad liturgia, por la Universidad Eclesiástica San Dámaso (Madrid), es vicario parroquial de Santa Teresa de Córdoba, profesor del I.S.CC.RR. "Victoria Díez", profesor para la formación permanente de religiosas y vida consagrada, y miembro del Equipo diocesano de Liturgia.

Javier Sánchez Martínez, es autor, editor y responsable del Blog Corazón Eucarístico de Jesús, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com
ARCHIVO
AGOSTO 2017

El ejercicio de la teología en Von Balthasar (y II)

Santiguarse, signarse... participando en la liturgia

"Espero la resurrección de los muertos..." y II

Participar (en la liturgia) recibiendo un sacramento
JULIO 2017

"Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro"

El ejercicio de la teología en von Balthasar (I)

Iglesia y persona

Espiritualidad de la adoración (VII)

Testigos del Dios vivo

Ver posts de otros meses

JUNIO 2017 (6 artículos)

MAYO 2017 (6 artículos)

ABRIL 2017 (6 artículos)

MARZO 2017 (6 artículos)

FEBRERO 2017 (6 artículos)

ENERO 2017 (6 artículos)

DICIEMBRE 2016 (7 artículos)

NOVIEMBRE 2016 (8 artículos)

OCTUBRE 2016 (7 artículos)

SEPTIEMBRE 2016 (8 artículos)

AGOSTO 2016 (8 artículos)

JULIO 2016 (8 artículos)

JUNIO 2016 (7 artículos)

MAYO 2016 (7 artículos)

ABRIL 2016 (8 artículos)

MARZO 2016 (11 artículos)

FEBRERO 2016 (9 artículos)

ENERO 2016 (11 artículos)

DICIEMBRE 2015 (9 artículos)

NOVIEMBRE 2015 (10 artículos)

OCTUBRE 2015 (10 artículos)

SEPTIEMBRE 2015 (10 artículos)

AGOSTO 2015 (10 artículos)

JULIO 2015 (10 artículos)

JUNIO 2015 (9 artículos)

MAYO 2015 (10 artículos)

ABRIL 2015 (10 artículos)

MARZO 2015 (13 artículos)

FEBRERO 2015 (9 artículos)

ENERO 2015 (11 artículos)

DICIEMBRE 2014 (11 artículos)

NOVIEMBRE 2014 (11 artículos)

OCTUBRE 2014 (12 artículos)

SEPTIEMBRE 2014 (11 artículos)

AGOSTO 2014 (11 artículos)

JULIO 2014 (11 artículos)

JUNIO 2014 (10 artículos)

MAYO 2014 (11 artículos)

ABRIL 2014 (7 artículos)

MARZO 2014 (7 artículos)

FEBRERO 2014 (3 artículos)

DICIEMBRE 2012 (2 artículos)

NOVIEMBRE 2012 (8 artículos)

OCTUBRE 2012 (3 artículos)

SEPTIEMBRE 2012 (11 artículos)

AGOSTO 2012 (10 artículos)

JUNIO 2012 (2 artículos)

MAYO 2012 (6 artículos)

ABRIL 2012 (6 artículos)

MARZO 2012 (10 artículos)

FEBRERO 2012 (9 artículos)

ENERO 2012 (9 artículos)

DICIEMBRE 2011 (9 artículos)

NOVIEMBRE 2011 (11 artículos)

OCTUBRE 2011 (9 artículos)

SEPTIEMBRE 2011 (8 artículos)

AGOSTO 2011 (4 artículos)

JULIO 2011 (7 artículos)

JUNIO 2011 (4 artículos)

MAYO 2011 (6 artículos)

ABRIL 2011 (3 artículos)

MARZO 2011 (2 artículos)

FEBRERO 2011 (4 artículos)

ENERO 2011 (4 artículos)

DICIEMBRE 2010 (10 artículos)

NOVIEMBRE 2010 (6 artículos)

OCTUBRE 2010 (6 artículos)

SEPTIEMBRE 2010 (4 artículos)

AGOSTO 2010 (6 artículos)

JULIO 2010 (9 artículos)

JUNIO 2010 (9 artículos)

MAYO 2010 (13 artículos)

ABRIL 2010 (12 artículos)

MARZO 2010 (10 artículos)

FEBRERO 2010 (7 artículos)

ENERO 2010 (13 artículos)

DICIEMBRE 2009 (15 artículos)

NOVIEMBRE 2009 (13 artículos)

OCTUBRE 2009 (3 artículos)

PortadaVaticanoEspañaAmérica LatinaVida y familia Historias de conversiónHistorias de evangelizaciónOpiniónBlogsVídeosHEMEROTECA
Sobre Nosotros Servicios Legal Síguenos en Facebook
Síguenos en Twitter
Accede a nuestros RSS
Accede a nuestros RSS