(José A. Méndez/Alfa y Omega) «Con mi cliente ha pasado lo mismo que con la juez de Denia que puso trabas a un matrimonio de homosexuales, es decir, un acoso para que ningún magistrado se atreva a discutir las leyes estrella del Gobierno. Don Fernando FerrÃn Calamita les resulta incómodo, les incordia y les molesta, y al sancionarlo a él se intenta avisar a los demás jueces, dar una lección ejemplar sobre lo que le puede pasar a un juez que presente una cuestión de inconstitucionalidad a una ley como la de matrimonios homosexuales». Con esta rotundidad se expresa el abogado del juez FerrÃn Calamita, don Javier MarÃa Pérez-Roldán, sobre el calvario -en forma de juicio- que está atravesando su defendido. ¿Su delito? Haber denegado la adopción de una menor a una pareja de lesbianas, después de que los servicios psicosociales del Juzgado no contestasen varias preguntas sobre la idoneidad de que la menor tuviese dos madres, en lugar de un padre y una madre. Con un agravante, al parecer intolerable para la acusación: ser magistrado católico en un Juzgado de Familia.
Velar por el menor
La polémica comenzó cuando Vanesa H., una mujer lesbiana, solicitó adoptar a la hija de otra mujer, Susana M., con la que se habÃa casado tras aprobarse la ley de matrimonios homosexuales y que habÃa concebido mediante inseminación artificial. La solicitud de adopción llegó al Juzgado de Familia de Murcia, donde el juez FerrÃn Calamita ejerce desde hace 15 años. El magistrado «sabÃa que sobre esa ley se habÃa presentado un recurso de inconstitucionalidad, que aún está pendiente, porque puede ser perjudicial para los menores. Mirando en beneficio de la niña, decidió no tramitar la adopción de forma automática, y solicitó un informe a los servicios psicosociales sobre la idoneidad de la adopción», relata Pérez-Roldán. Sin embargo, los servicios psicosociales «dieron su visto bueno sin entrevistarse con la pareja de lesbianas, y mandaron al juez una hoja sobre la buena relación entre las mujeres, pero en la que no se menciona el interés de la niña», dice el abogado. El juez solicitó la intervención de un defensor judicial que mediase en el caso, para esclarecer si la niña resultarÃa perjudicada, además de pedir que todos los psicólogos de la Dirección General de Familia contestasen tres preguntas realizadas en el mismo sentido.
La demora por estos trámites fue considerada negligente para la FiscalÃa, quien, a instancias de la pareja de lesbianas, emprendió acciones legales contra el juez, acusándolo de retardo malicioso y prevaricación. En un primer auto, se consideró que no habÃa delito en la actuación de Calamita, pero se afirmó que se seguirÃa con el proceso -algo ilegal, pues, sin delito, el caso se cierra-. Las protestas de la defensa (¡y de la propia FiscalÃa!) por esta irregularidad retardaron la resolución del Presidente de la Sala que juzgaba a Calamita; Presidente que ya habÃa amenazado y expedientado antes a Calamita para que acelerase la adopción, y le habÃa dicho que «un católico no puede estar en un juzgado de Familia». Para más inri, tras las protestas de Calamita por que no se cerrase el caso tras constatar que no habÃa delito, el Presidente se retractó y donde dijo digo, dijo diego: en un segundo auto consideró que Calamita sà habÃa cometido retardo malicioso. «Lo más curioso es que, entre una y otra decisión -afirma el abogado del juez-, medió un hecho: el abogado de las lesbianas habló con la FiscalÃa y propuso que si Calamita pagaba 10.000 euros y se iba de Murcia, ellas retirarÃan la querella. Dado que el juez se considera inocente, pues sólo se movió por el interés de la menor, se negó a ello cuando la FiscalÃa se lo hizo saber. Entonces, el Presidente de la sala pasó de considerar que no habÃa delito a decir que sà lo habÃa». Además, Pérez-Roldán señala que «hay más irregularidades, como que el juez deberÃa haberse inhibido porque ya habÃa abierto un expediente a Calamita, o que al primer fiscal que intervino y que adoptó la misma postura que Calamita no se le acusa de nada».
Juicio polÃtico
Ante tantas irregularidades en perjuicio de Calamita, el abogado del juez no duda en mostrar su sorpresa: «Mi defendido siempre ha actuado en beneficio de la menor. Y decir que fue contra las lesbianas por ser católico es absurdo, porque él no está a favor del divorcio y como juez de familia ha tenido que ocuparse de muchos casos, atendiendo sólo a la legalidad y al bien del menor. ¿Qué pasarÃa si al final la ley resulta ser inconstitucional? Que esa niña vivirÃa en unas circunstancias que podrÃan perjudicarle. Quieren hacer valer los derechos de la pareja de lesbianas por encima de los de la menor, y eso es ilegal». Por eso, Pérez-Roldán concluye que, «a pesar de que él sólo ha mirado por el interés de la menor, que es la que tiene derecho a tener un padre y una madre, a mi defendido se le está juzgando por un interés polÃtico; estamos viviendo un juicio polÃtico más que un juicio jurÃdico». Juzgue el lector si está en lo cierto.
Publicado el 10 Octubre 2008 - 9:03am
Los enigmas del 11M
La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
NOTA: Los comentarios aparecerán en este espacio tras una validación manual