Este website utiliza cookies propias y de terceros. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Política de cookies.

Viernes, 28 de abril de 2017

  Donar HEMEROTECA CONTACTO REGALA REL SUSCRÍBETE
Religión en Libertad
Inicio / Opinión

Los mandamientos no son límite, sino clave para ser feliz


El hombre moderno no comprende los mandamientos; los toma por prohibiciones arbitrarias de Dios, por límites puestos a su libertad. Pero los mandamientos de Dios son una manifestación de su amor y de su solicitud paterna por el hombre. `Cuida de practicar lo que te hará feliz´



Raniero Cantalamessa

10 marzo 2012

El Evangelio del tercer domingo de Cuaresma tiene como tema el templo. Jesús purifica el antiguo templo, expulsando del mismo, con un látigo de cuerdas, a vendedores y mercaderías; entonces se presenta a sí mismo como el nuevo templo de Dios que los hombres destruirán, pero que Dios hará resurgir en tres días.

Pero esta vez desearía detenerme en la primera lectura, porque contiene un texto importante: el decálogo, los diez mandamientos de Dios. El hombre moderno no comprende los mandamientos; los toma por prohibiciones arbitrarias de Dios, por límites puestos a su libertad. Pero los mandamientos de Dios son una manifestación de su amor y de su solicitud paterna por el hombre. «Cuida de practicar lo que te hará feliz» (Dt 6, 3; 30, 15 s): éste, y no otro, es el objetivo de los mandamientos.

En algunos pasos peligrosos del sendero que lleva a la cumbre del Sinaí, donde los diez mandamientos fueron dados por Dios, para evitar que algún distraído o inexperto se salga del camino y se precipite al vacío, se han colocado señales de peligro, barandillas o se han creado barreras. El objetivo de los mandamientos no es diferente a eso. Los mandamientos se pueden comparar también a los diques o a una presa. Se sabe lo que ocurrió en los años cincuenta cuando el Po reventó los diques en Polesine, o lo que sucedió en 1963 cuando cayó la presa de Vajont y pueblos enteros quedaron sumergidos por la avalancha de agua y barro. Nosotros mismos vemos qué pasa en la sociedad cuando se pisotean sistemáticamente ciertos mandamientos, como el de no matar o no robar...

Jesús resumió todos los mandamientos, es más, toda la Biblia, en un único mandamiento, el del amor a Dios y al prójimo. «De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas» (Mt 22, 40). Tenía razón San Agustín al decir: «Ama y haz lo que quieras». Porque si uno ama de verdad, todo lo que haga será para bien. Incluso si reprocha y corrige, será por amor, por el bien de otro.

Pero los diez mandamientos hay que observarlos en conjunto; no se pueden observar cinco y violar los otros cinco, o incluso uno solo de ellos. Ciertos hombres de la mafia honran escrupulosamente a su padre y a su madre; pero se permitirían «desear la mujer del prójimo», y si un hijo suyo blasfema le reprochan ásperamente, pero no matar, no mentir, no codiciar los bienes ajenos, son tema aparte. Deberíamos examinar nuestra vida para ver si también nosotros hacemos algo parecido, esto es, si observamos escrupulosamente algunos mandamientos y transgredimos alegremente otros, aunque no sean los mismos de los mafiosos.

Desearía llamar la atención en particular sobre uno de los mandamientos que, en algunos ambientes, se transgrede con mayor frecuencia: «No tomarás el nombre de Dios en vano». «En vano» significa sin respeto, o peor, con desprecio, con ira, en resumen, blasfemando. En ciertas regiones hay gente que usa la blasfemia como una especie de intercalación en sus conversaciones, sin tener en absoluto en cuenta los sentimientos de quienes escuchan. Además muchos jóvenes, especialmente si están en compañía, blasfeman repetidamente con la evidente convicción de impresionar así a las chicas presentes. Pero un chaval que no tiene más que este medio para causar impresión en las chicas, quiere decir que está realmente mal. Se emplea mucha diligencia para convencer a un ser querido de que deje de fumar, diciendo que el tabaco perjudica la salud; ¿por qué no hacer lo mismo para convencerle de que deje de blasfemar?
Si crees que la lectura de Religión en Libertad te ayuda… ayúdanos a seguir ayudándote
Volver arriba
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter
¡No te pierdas las mejores historias de hoy!
Suscríbete GRATIS a nuestra newsletter diaria
5 COMENTARIOS
¿Quieres comentar?
Desplegar el formulario
Comentario (máx. 500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)

Título (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Clave (obligatorio)
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado. Para registrarse pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
  
  REGISTRO PARA COMENTARIOS
Para comentar las noticias y artículos de Religión en Libertad es preciso registrarse. Para ello sólo es necesario dar un nombre o apodo ("nick"), una dirección real de correo electrónico y una clave. El usuario recibirá en su cuenta de correo electrónico una petición de confirmación. Una vez confirmado el registro, ya podrá introducir los comentarios que desee, sin más que teclear su clave. El nombre o "nick" se mostrará, no así la dirección de correo electrónico.

Religión en Libertad eliminará del registro a todos los usuarios que reiteradamente introduzcan comentarios inapropiados u ofensivos, que en cualquier caso serán eliminados.

CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de religionenlibertad.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Religionenlibertad.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.

Comentarios

esteve serra
13/03/2012
Sólo queda un resto.
Los diez mandamientos de la Ley de Dios se resumen en Ntro Señor Jesucristo en dos:1.- Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con todas tus fuerzas y con toda tu mente.-2.-Y al prójimo como a tí mismo.-Es cierto, los 10 mandamientos entregados por Dios a Moisés son mandamientos de vida,que los israelís no cumplieron,porque te iluminan quién eres y que haces,pero en el hombre no es posible cumplirlos y el Señor los resumió magistralmente,.Y mi pregunta es ¿quién es capaz de AMAR a 5 personas, de su alrededor, hasta el punto de dar su propia vida, por cualquiera de estas 5 personas?¿conocéis a alguien?.-El drama de los cristianos es que vivimos de palabras muertas,porque muerta esta nuestra capacidad de amar.-Sólo decimos parole, parole, parole, vacías.-SOLO QUEDA UN RESTO.-
Alejandros
12/03/2012
Obediencia.
(1 Corintios 13,2): Si hago milagros (mover montañas), y no tengo Caridad-Amor no soy nada, y el amor es cumplir con sus Mandamientos (Romanos 13,10).
Muchos me dirán en aquel día: Señor ¿no hemos profetizado en tu nombre y en tu nombre hemos echado a los demonios y hecho muchos milagros en tu nombre?. Entonces yo les diré: Nunca os conocí. Apartaos de Mi, agentes de injusticias, porque no me habéis obedecido. (Mateo 7,22).
1 San Juan 5,2: Amar es obedecer.
1 S. Juán 2,3: Sabemos que le conocemos en que guardamos sus Mandamientos. El que afirma que le conoce, pero no guarda sus Mandamientos, es un mentiroso y la Verdad no está en el.
Nova
11/03/2012
Sobre la obediencia.
Todos, creyentes o no, cuando nos casamos y tenemos hijos, a poco que nuestros hijos nos importen, les mandamos cosas por su bien, para protegerles y educarles. A veces, los hijos lo entienden así pero, muchas otras veces, no. Y, sin embargo, los padres saben bien por qué dicen las cosas a sus hijos.

Con los Mandamientos de la Ley de Dios pasa exactamente igual. Dios es nuestro Padre, quiere lo mejor para nosotros y nos manda lo necesario para nuestra felicidad, como dice el padre Cantalamessa. Nuestro deber de hijos es obedecer siempre a Dios, incluso aun cuando, a veces, no entendamos los propósitos del Señor o éstos sean difíciles de cumplir.

La obediencia está estrechamente relacionada con la confianza en aquél que nos manda algo. Pues, ¡Cuánto más habrá que confiar en Dios, que es Amor infinito!

Si todos obedeciéramos siempre a Dios, el mundo sería un Paraíso. Gracias por tus Mandamientos, Señor, ellos nos muestran el camino hacia Ti.

Por cierto, me parece muy pertinente la advertencia final del padre Raniero sobre la blasfemia; un pecado tan horrible como frecuente, en estos tiempos...
Lucho
11/03/2012
Paradoja.
Los mandamientos no son límite ni problema. Mientras no haya que cumplirlos, claro.
JOAN
10/03/2012
Muy claro y comprensible.
Este artículo me ha llamado mucho la atención por la manera comprensible que el autor lo expone. Realmente me desvela algunas dudas que tenía. Gracias.
PortadaVaticanoEspañaAmérica LatinaVida y familia Historias de conversiónHistorias de evangelizaciónOpiniónBlogsVídeosHEMEROTECA
Sobre Nosotros Servicios Legal Síguenos en Facebook
Síguenos en Twitter
Accede a nuestros RSS
Accede a nuestros RSS