Este website utiliza cookies propias y de terceros. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Política de cookies.
Los blogs de Religión en Libertad
                    Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Accede a nuestros RSS
Inicio / Blog

La piedras de Santa Hildegarda: el Ónice

Santa Hildegarda, Doctora de la Iglesia

28 enero 2013

Ninguno recordábamos exactamente como se llamba, probablemente María Algo. Tampoco hacía mucha falta, salvo para dirigirse directamente a ella, porque su aspecto de muñeca infantil, delgadísima, elegante, conjuntosa y tan peinada que parecía porcelana la designaba sin problemas: Barbie, una señora bien que sabe estar y se viste estupendamente (porque puede, todo hay que decirlo) .

No obstante, dicho ésto y contra lo que parece espontáneo suponer, Barbie no es idiota sino una gran mujer sincera, sin dobleces, aguda, comprensiva, inteligente y con unas reacciones de la mejor calidad. Una joya.

Lo que pasa es que nadie es perfecto. Barbie no se da chutes ni fuma ni se atiborra a pastillas, pero vivía en permanente estado de ansiedad. Nunca hemos tenido suficiente confianza para preguntar por qué, pero la ansiedad es terrible y se manifiesta en síntomas físicos. Buena parte de esa silueta evanescente de Barbie se debe probablemente a lo delgada que está de pura ansiedad.

Cuando empezamos con el libro de las piedras, Barbie nos pidió algo para la ansiedad, y a bote pronto respondimos que no como niños, cuando lo que debíamos haber dicho es que no lo sabíamos. La verdad es Santa Hildegarda no habla de ansiedad para nada, sino de Angst, palabra que se parece mucho pero que solo es la forma alemana de decir miedo. Pero la ansiedad de nuestras compatriotas no es miedo, sino otra cosa diferente, y mucho peor, más mordaz y a la vez más sutil.

Más adelante, y a medida que fuimos internándonos en este mundo de piedras, la dimos un ágata y una calcedonia para que probara, que Barbie se apresuró a ponerse dentro del suje en contacto con la piel. Dos semanas después nos dijo que aquello ni fu ni fa, y que seguía con su angustia.

Pero entretanto ya habíamos reparado en que Santa Hildegarda dice que el que está oprimido por la tristeza, lo mire fijamente y se lo ponga enseguida en la boca, y cesará la opresión de su mente, y esta opresión de la mente es una de las características típicas y más desagradables de la ansiedad. Barbie se lo puso, y menos mal que nos interesamos a la vuelta del verano, porque a ella no se le había ocurrido decirnos cómo le iba: su ansiedad había desaparecido y estaba tan contenta.

Santa Hildegarda dice que el ónice tiene gran poder contra las enfermedades que "nacen" del aire; aclara los ojos que por cualquier razón se han enturbiado; quita el dolor de costado y de corazón; purga y sana el estómago; sana el bazo, quita suavemente la fiebre y (aunque ésto no va a necesitarlo la mayoría de los lectores) mejora los bueyes aquejados de epidemia.
El Dr Strehlow ("Die Edelstein Heilkunde...) lo recomienda para los ojos azules sensibles, las anginas de pecho desencadenadas por bruscos cambios de tiempo, todas las dolencias estomacales y del bazo, fiebres y depresión, y aporta un caso clínico interesante: "Sobre todo en invierno y con las primeras nieves me duele el corazón, dolor que me baja por el brazo y me preocupa, para lo cual siempre tengo preparado caldo de gallina y vino de ónice. Llevo además un collar de ónice que me quita la tristeza; el collar negro sienta muy bien a mi piel blanca y neutraliza mi miedo y mis pensamientos negativos...".

Hoy llamamos generalmente ónice al cuarzo negro microcristalino que presenta bandas blancas, pero no siempre ha sido así. Según Gienger, en el pasado llamaban ónice a lo que hoy llamamos ágata (cuarzo de bandas concéntricas); y para complicar más el asunto, todavía hoy se llama ónice a cierto tipo de mármol jaspeado, a manchas, que es un género de piedra absolutamente distinto que está compuesto de calcita. Por otra parte, un ónice sin bandas blancas, solamente negro, podría confundirse con el azabache, pero no si ambos están juntos, porque el ónice tiene más brillo, y el azabache un negro más macizo.

Pero en lo que se refiere a curar, podemos tener razonable seguridad en que el ónice negro funciona bien en caso de ansiedad. Que no es poco.

José María Sánchez de Toca y Rafael Renedo Hijarrubia

(Más sobre piedras en Santa Hildegarda de Bingen, "El Libro de las Piedras que curan", Libros Libres, 2012; y en el Libro Cuarto de la Physica de Santa Hildegarda, www.hildegardiana.es)
Si crees que la lectura de Religión en Libertad te ayuda… ayúdanos a seguir ayudándote
Volver arriba
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter
¡No te pierdas las mejores historias de hoy!
Suscríbete GRATIS a nuestra newsletter diaria
COMENTARIOS
¿Quieres comentar?
Desplegar el formulario
Comentario (máx. 500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)

Título (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Clave (obligatorio)
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado. Para registrarse pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
  
  NOTA: Los comentarios son revisados por la redacción a diario, entre las 9:00 y las 21:00. Los que se remitan fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente.
REGISTRO PARA COMENTARIOS
Para comentar las noticias y artículos de Religión en Libertad es preciso registrarse. Para ello sólo es necesario dar un nombre o apodo ("nick"), una dirección real de correo electrónico y una clave. El usuario recibirá en su cuenta de correo electrónico una petición de confirmación. Una vez confirmado el registro, ya podrá introducir los comentarios que desee, sin más que teclear su clave. El nombre o "nick" se mostrará, no así la dirección de correo electrónico.

Religión en Libertad eliminará del registro a todos los usuarios que reiteradamente introduzcan comentarios inapropiados u ofensivos, que en cualquier caso serán eliminados.

CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de religionenlibertad.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Religionenlibertad.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
RSS   Añádenos a igoogle  Añádenos a Yahoo  Añádenos a Windows Live  Añádenos a Netvibes  Añádenos a Wikio  Añádenos a Bloglines
Santa Hildegarda, Doctora de la Iglesia
Dos laicos libres, padres de familia, que actúan sin otra obediencia que la que deben a sus legítimas respectivas: Rafael Renedo Hijarrubia, comandante piloto del Ejército del Aire y de Líneas aéreas, perpetuo viajero, que ha traducido todas las grandes obras de Santa Hildegarda del latín al castellano, menos el Scivias que ya estaba hecho; y José María Sánchez de Toca Catalá, lector impenitente y curioso, que descubrió a Santa Hildegarda allá por 1980 y está empeñado desde entonces en que la gente conozca los tesoros de esta santa fascinante.

Rafael Renedo Hijarrubia y José María Sánchez de Toca Catalá, gracia.catala@terra.es, son autores, editores y responsables del Blog Santa Hildegarda doctora de la Iglesia, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com
ARCHIVO

Ver posts de otros meses

ENERO 2013 (5 artículos)

DICIEMBRE 2012 (5 artículos)

NOVIEMBRE 2012 (4 artículos)

OCTUBRE 2012 (8 artículos)

SEPTIEMBRE 2012 (2 artículos)

JUNIO 2012 (1 artículos)

MAYO 2012 (2 artículos)

ABRIL 2012 (6 artículos)

PortadaVaticanoEspañaAmérica LatinaVida y familia Historias de conversiónHistorias de evangelizaciónOpiniónBlogsVídeosHEMEROTECA
Sobre Nosotros Servicios Legal Síguenos en Facebook
Síguenos en Twitter
Accede a nuestros RSS
Accede a nuestros RSS