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Uno de los pocos países sin dispensa para matrimonios mixtos

La antigua Saigón, hoy comunista, bautiza más de 6.000 adultos cada año… aunque tiene «truco»

La antigua Saigón, hoy comunista, bautiza más de 6.000 adultos cada año… aunque tiene «truco»
Vietnamitas católicos en adoración eucarística... 1 de cada 4 nuevos católicos es adulto

P.J.Ginés/ReL

8 mayo 2014

Ho Chi Minh City, la antigua Saigón, es la ciudad más grande de Vietnam, por delante incluso de la capital, Hanói. Fue la ciudad más occidentalizada durante el periodo colonial francés y la que tiene mayor presencia católica, con bastante más libertad que en otras partes del país.

Es una diócesis de 9 millones de habitantes, de los que 680.000 son católicos, en una iglesia diocesana tremendamente viva: 670 sacerdotes, más de 5.000 religiosos y religiosas, más de 7.000 catequistas… y cada año se bautizan en ella más de 6.000 adultos.

En 2012, por ejemplo, se bautizaron 6.736 adultos, llegados del ateísmo, el budismo o el culto a los antepasados. Por cada adulto se bautizan 3 bebés. Es decir, un 25% del crecimiento de la Iglesia es por conversiones de adultos.

Para entender mejor esta cifra, pensemos que en toda Francia hay unos 3.700 bautizos de adultos, o que en diócesis grandes y plurales como Los Ángeles y Nueva York la Iglesia crece con entre 1.300 y 1.600 adultos al año.

¿Bodas católicas? Que ambos sean católicos
La Iglesia Católica en Vietnam (7 millones de habitantes sobre un total de 90 millones) tiene una peculiaridad: no concede dispensas para celebrar matrimonios católicos con personas no católicas.

En Estados Unidos, España o Francia, cuando un católico quiere casarse por la Iglesia con un no-católico (protestante, musulmán, no bautizado…) debe pedir un permiso especial o dispensa al obispado, que lo concede casi automáticamente. Por supuesto, al cónyuge no católico se le pide que entienda y acepte qué es un matrimonio católico, a qué se compromete: una unión indivisible, en exclusividad y fidelidad, de uno con una, abierto a la vida y que educará cristianamente a los hijos.

Si el cónyuge acepta esto, aunque no crea en Dios, el matrimonio es válido. Si el cónyuge –tenga o no fe- no acepta esto (no quiere tener hijos, no piensa dejar que los hijos se eduquen en la fe, no cree que sea una unión inseparable…) y finge aceptarlo en la ceremonia, se trataría de un matrimonio fingido o nulo.

La Iglesia en la mayor parte de los países no pide al cónyuge no católico que se haga católico… aunque tiene la esperanza de que se convierta con el tiempo, la oración y el buen ejemplo del otro miembro de la familia. Y de hecho, estadísticamente, en Francia, en Estados Unidos y en casi todo el mundo los matrimonios mixtos (y los noviazgos) son la mayor fuente de conversiones de adultos.

La peculiaridad de Vietnam es que las diócesis del país tienen como norma propia no conceder esta dispensa. Si un budista o ateo en Vietnam quiere casarse “católicamente” con un católico, ha de hacerse católico, tenga poca, mucha o ninguna fe.

Y eso crea un “remanente” de conversos reticentes, que aceptan sin gran convencimiento el sacramento del bautismo, para poder acceder al otro, el sacramento del matrimonio.

Falsos conversos... un problema
La diócesis de Ho Chi Min City detalla –según un artículo de Joachim Pham para el National Catholic Register- que de sus 6.736 bautismos adultos de 2012 sólo 851 se convirtieron por razones matrimoniales. Parece poco, y daría una idea del atractivo de la fe católica para muchos vietnamitas que buscan más allá de la propaganda vacía del comunismo estatal y del budismo o la simple veneración a los antepasados.

Pero para los matrimonios con “falsos” conversos esta práctica vietnamita puede ser una fuente de sufrimiento.

En el artículo en el NCR se recoge el caso de Teresa Pham, de 36 años, que se casó con un budista, que admitió bautizarse pero sin tener ninguna fe cristiana ni ganas de adquirirla. Su marido insiste en que no cree en Dios.

Más aún, no le deja tener un altarcito con devociones católicas en la habitación, como es común en Vietnam, y aunque prometió en la boda educar cristianamente a los hijos, luego no quiso bautizarlos. Los hizo bautizar Teresa, a escondidas de su marido. Toda la familia paterna, budista, es hostil a lo católico.

Un sacerdote de 75 años con una parroquia de 4.000 parroquianos explica que él bautiza a unos 30 adultos al año que lo piden para poder casarse por la Iglesia. “Es muy difícil para ellos tener una experiencia de fe”, admite. Cada año hay algunos que no sólo prescinden de cualquier práctica católica, sino que la dificultan a sus cónyuges.

Además, los católicos vietnamitas, en cuanto se asoman a Internet o consultan con católicos de otros países, se dan cuenta que la negación de dispensas para matrimonios mixtos es una práctica absolutamente minoritaria en la Iglesia mundial hoy. ¿Por qué los católicos europeos sí y los vietnamitas no?

Por otra parte, al contrario de lo que sucede en Corea, donde cada converso adulto queda casi automáticamente incorporado en alguna asociación católica de fieles que le da un grupo pequeño de oración, formación y acompañamiento, en Vietnam esto es infrecuente. El nuevo converso, especialmente el reticente, es difícil que encuentre un grupo de referencia si no lo había buscado antes o no tiene un llamado o buen ejemplo.

Cuando la fe se contagia en familia
Por supuesto, hay esposos que se convierten sinceramente, o al menos dando una oportunidad a Cristo, abiertos a dejar que actúe. La fe sincera de un esposo tiende a contagiar al otro.

Es el caso de Teresa Nguyen Thuy Kieu, que se convirtió desde el budismo en 2005 y admiraba la firmeza católica de su novio.

Hoy Teresa es una militante de la Legión de María que también es catequista dos tardes a la semana, comparte su fe y proceso de conversión con catecúmenos adultos e intenta ir a misa casi cada día pese a su negocio de bodas y el ajetreo de tener dos hijos pequeños.



Teresa Kieu con su segundo hijo a los 10 meses; el doctor quería hacer que lo abortase porque "tendría discapacidades"; se negó, oró y nació sano

Ya ha tenido su “bautismo de sangre” con el clásico ginecólogo del sistema vietnamita, rutinariamente abortista. Su segundo bebé, le dijo, tendría discapacidades y le presionaba para que lo abortase. Pero ella ahora era católica y sabía que eso era asesinar un bebé. Se negó al aborto y se confió a Dios y la oración. El niño nació prematuro y pequeño, pero ya tiene casi un año y está fuerte y sano.

Teresa Kieu “contagió” la fe en su entorno: inspirados por ella y su testimonio, su madre, su cuñada y 11 sobrinos también se bautizaron en los últimos años.

Todo esto sucede en un país donde el catolicismo es minoritario y las autoridades lo miran con desprecio, desdén y desconfianza. Y con todo, 1 de cada 4 nuevos católicos, es un vietnamita adulto.
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Comentarios

Enrique Rodríguez
10/05/2014
Se me olvidó trminar mi anterior post....
Por lo tanto, la solución de estos casos ´´hacia atrás´´ (los ya sucedidos) es complicada, pero la solución de estos casos hacia adelante, la prevención, la tiene el Obispado de Saigón en sus manos. Solo tienen que empezar a conceder dispensas.
Enrique Rodríguez
10/05/2014
Todo esto suena raro....

Pero todo esto me suena muy extraño.

a) El problema de los falsos bautizados por matrimonio se soluciona muy fácilmente: concediendo dispensas. Solo con esa simple medida, dejaría de haber ´´bautismos de conveniencia´´.

b) El problema de los contrayentes que luego no pueden ejercer su fe (porque su cónyuge no se convirtió de verdad), se soluciona pidiendo la nulidad del matrimonio. Antes se debe declarar la nulidad del bautismo. No es una solución fácil, pero sí es posible.
La Rosa Blanca
09/05/2014
Sangre de mártires,semillas de nuevos cristianos.

Observo como países que han sufrido el terror de la persecución cruel y dolorosa,lejos de extinguirse su Fe católica se han multiplicado y esta es solida y autentica,como nos enseña la Iglesia ´´sangre de martires--por asesinatos,torturas o rechazo social--semilla de nuevos cristianos´´,lo que no consiguió el Ejercito sudvietnamita,que perdió en el campo de batalla,abandonado a su suerte por los estadounidenses,lo están consiguiendo los católicos fieles al Magisterio y Doctrina de la Iglesia.
Eddy René Calvillo Díaz
08/05/2014
La dispensa es una gracia de la Iglesia.
La dispensa no es un derecho, ciertamente, sino una gracia que concede el Obispo u Ordinario del lugar. Pero debe darse cuando hay certeza de la buena fe del no católico para asumir sus compromisos.
El problema, entonces, es la falta de diálogo y acompañamiento a estas personas, para que, sin tener la misma fe de su futuro conyuge, sepan reconocer como buenas sus prácticas religiosas. Por tanto, si no existe esa disponibilidad en el no católico, debe disuadirse al católico de no contraer matrimonio sagrado con esa persona, que no sabrá respetarla, en tanto no respeta su libertad de conciencia.

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