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Lunes, 24 de julio de 2017

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Artículo y réplica, y aclaración posterior

Intensa discrepancia entre Yago de la Cierva y José Luis Restán por la renuncia del Papa

El director ejecutivo de la JMJ 2011 y el director editorial de la Cadena COPE aportan sus razones a favor y en contra.

ReL

13 febrero 2013

Intensa discrepancia entre Yago de la Cierva y José Luis Restán por la renuncia del Papa
A la izda. De la Cierva; a la dcha, Restán.
El ex director ejecutivo de la JMJ de Madrid 2011, Yago de la Cierva, profesor de la Universidad de la Santa Cruz, ha escrito un artículo en El Mundo sobre la renuncia de Benedicto XVI al que ha respondido el director editorial de la Cadena Cope, José Luis Restán, en Páginas Digital.

Posteriormente De la Cierva remitió a Religión en Libertad un tercer artículo que completa el anterior.

Ofrecemos los tres textos para consideración de nuestros lectores.

Yago de la Cierva
Una traición a la tradición

Una decisión así no se improvisa. Quizá deberíamos haber prestado más atención a sucesos que podrían haber encendido la luz roja. Como su respuesta en una entrevista de 2010 diciendo que podría llegar a ser un deber de conciencia dimitir, si no se es capaz de llevar a cabo la misión. Después, la paulatina pero constante cancelación de tareas que son centrales en el ministerio papal.

Benedicto XVI se ha ido encerrando en su mundo cada vez más, el mundo de un profesor interesado sobre todo en el desafío intelectual de explicar la fe cristiana a los que ya creían, y presentar un Dios razonable a tantos que le desconocen. Y, progresivamente, la Secretaría de Estado ha ido asumiendo el gobierno de la Iglesia. En el último periodo, incluso los temas centrales en su Pontificado (la liturgia, la vuelta a la Iglesia de los tradicionalistas, las fronteras de la ortodoxia católica) han ido adquiriendo forma sin su intervención directa.

Pero renunciar es harina de otro costal. Porque por mucho que otros cinco papas lo hubieran hecho antes, no se pueden comparar.

Por mencionar sólo la última: no tiene nada que ver la dimisión de Celestino V, un monje prácticamente secuestrado para ser Papa y que duró poco más de un día en el trono de Pedro, con la trayectoria de Ratzinger, uno de los colaboradores de Juan Pablo II en Roma durante 26 años, y que ha dirigido la Iglesia por casi dos lustros. Ni el mundo ni la Iglesia de hoy tienen puntos en común con la de hace siete siglos. No: la decisión de Benedicto XVI no tiene precedentes.

Descartemos una enfermedad sobrevenida, por un motivo muy sencillo: lo habría dicho explícitamente. Descartemos también que tenga algo que ver con la crisis de los abusos sexuales, porque él mismo había dicho que en ningún momento dimitiría por ese motivo: «No se puede huir en el momento del peligro», afirmó tajante.

Tampoco la fuga de documentos pontificios, que puso contra las cuerdas la seguridad del Vaticano y la fidelidad de los colaboradores más cercanos al Papa. A diferencia de su antecesor, Benedicto XVI hablaba con muy pocas personas. Descubrir que gente de su más estrecha confianza había abusado de ella ha debido de ser un golpe terrible. Pero no parece suficiente.

¿Será entonces la falta de fuerza física para dirigir la Iglesia católica? Muchos han interpretado que han impulsado al Papa motivos de salud: camina con dificultad, arrastrando los pies; no ve por el ojo derecho; y los problemas cardiovasculares que le aquejan desde los años 90 los ha mantenido a raya sólo gracias a un régimen de vida muy estricto; y todos los achaques de casi 86 años.

Sin embargo, habría sido muy sorprendente que la causa principal fuera una enfermedad, sobre todo después de haber presenciado la agonía de años y en directo de Juan Pablo II.

Joseph Ratzinger ha sido testigo en primera fila de que la decadencia física no es obstáculo para ser Papa. En plena agonía de Wojtyla, afirmó que el magisterio del Papa, cuando no podía ni hablar, era más elocuente que la mejor de las encíclicas.

En realidad, Benedicto XVI ha hablado de falta de vigor de cuerpo y de espíritu. Si hubiera que poner el acento en uno de los dos, elegiría el segundo. El único modo en que se consigue entrever qué puede pasar por la mente y el corazón del Papa es una crisis espiritual.

Crisis espiritual, porque si hay algo que este Papa ama es la tradición. Se ha esforzado con denuedo para que las reformas del Concilio Vaticano II no se interpreten en clave rupturista sino en comunión con la tradición; se ha volcado para que la liturgia actual no rompa sus lazos con la de siglos anteriores. Y ahora rompe con esa tradición de manera neta, completa, radical. Ha tomado una decisión que cambia el futuro del Papado para siempre: a partir de ahora, sus sucesores se verán presionados como nunca hasta ahora.

Ha roto con su predecesor, Juan Pablo II, que siguió a pesar de los pesares. Y si ese «seguir hasta el final» fue una de las manifestaciones más elocuentes de la santidad de Carol Wojtyla, ahora muchos fieles no comprenderán por qué su sucesor, en mucho mejor estado de salud que Juan Pablo II, entiende que su deber es renunciar.

Ruptura también con el pensador al que Benedicto XVI más debe: San Agustín. Uno de las principales aportaciones del santo de Hipona al cristianismo es la doctrina sobre la gracia. En polémica con Pelagio, que subrayaba la importancia de las fuerzas del hombre para hacer el bien, San Agustín destaca que lo más importante es la gracia, lo que hace Dios y no lo que hace el hombre. Y Benedicto, al renunciar por falta de fuerzas, da más peso a lo que pueda hacer un Papa que a lo que pueda hacer Dios a través de él.

Sabemos ahora que Benedicto XVI ha rumiado durante un año esta decisión. Ha debido de ser un periodo horrible para él, de contradicción interna, de debate entre la tradición que había recibido de sus predecesores, y lo que él veía como mejor para la Iglesia.
Los problemas de dentro y de fuera le han convencido de que hace falta un Papa vigoroso. Pero la crisis ha de ser profundísima: se ha debido sentir completamente inerme ante la fuerza de la Historia, y ni siquiera su fe en la providencia le ha convencido para continuar «hasta que Dios quiera».

Su conocimiento de la historia pasada y de la situación actual de la Iglesia le impiden ignorar que la elección del siguiente Papa será mucho más «política» y menos espiritual.

Para algunos, ha tenido el coraje de romper con los precedentes: un tradicionalista contra la tradición. Para otros le ha faltado la coherencia hasta el final, y deja la tristeza que se aprecia cuando se escucha la noticia de un hombre de 85 años que se divorcia, porque ya no puede aportar nada a su matrimonio.

Pero en cualquier caso, deja una Iglesia sorprendida, entristecida y dolorosa por la punzante noticia, que no se atreve siquiera a pensar si el Papa ha hecho bien o ha hecho mal, sino que confía en que el Espíritu Santo sepa guiar a la Iglesia para escribir una página completamente nueva de su bimilenaria historia.

José Luis Restán
Ninguna crisis espiritual

Algunos me habéis preguntado (como mínimo perplejos) por el artículo que firma hoy en El Mundo Yago de la Cierva, titulado "Traición a la Tradición".

Y aunque no me apetece entrar en refriegas, creo que no es momento para silencios calculados y componendas. Debo reconocer algo más que perplejidad: irritación y escándalo, por lo que se dice del Papa y por la firma que lo rubrica.

Entiendo perfectamente que es muy saludable la diversidad de sensibilidades en la Iglesia, el propio Benedicto XVI lo acaba de decir a sus seminaristas. Pero esa diversidad se torna destructiva cuando implica decir del Papa "que ha traicionado", cuando se sugiere que sufre una grave crisis espiritual, que abandona a su esposa, o que se apunta al credo pelagiano. Vamos, que esto además de disparatado me parece intolerable.

Difícilmente se puede traicionar la tradición cuando el Código de Derecho Canónico (expresión jurídica de la Tradición católica) contempla con toda normalidad la posibilidad de la renuncia del Papa. Se puede opinar si es oportuno, si se equivoca o no. Hace falta tentarse la ropa, ¿eh? pero se puede opinar. Lo que es inadmisible es acusar de "traición" al sucesor de Pedro por acogerse a una previsión de la ley de la Iglesia, que por otra parte ya ha sido utilizada anteriormente. Además, ¿quién define lo que es la Tradición? No será el articulista...

Decir que Benedicto XVI sufre una crisis espiritual profunda cuando acabamos de escuchar con verdadera conmoción su Lectio Divina a los seminaristas de Roma o sus homilías de esta Navidad es patético. Resulta que este hombre "en crisis" nos ayuda a vivir, ilumina nuestro camino, nos sostiene en la esperanza y nos confirma en la fe cada día. Como Pedro caerá y pecará (por eso pide perdón), pero su grandeza es estar siempre con los ojos fijos en Jesús. Por eso le esperamos cada día cuando habla. ¡Menuda crisis!

Y lo del pelagianismo es que raya la aurora boreal. El mayor discípulo de San Agustín, el que nos lo ha hecho conocer y gustar, resulta que es ahora "pelagiano", o sea, que confía más en sus fuerzas que en la gracia de Dios. Me parece que el firmante no ha seguido jamás a Joseph Ratzinger, no lo ha leído, ni escuchado, ni visto. El gesto de la renuncia implica la máxima confianza en la gracia de Dios: frente a quienes están asustados por el cambio, porque la barca se mueve, Benedicto XVI dice: quien guía la Iglesia, su verdadero Pastor, es el Espíritu Santo. La Iglesia es el árbol de Dios, por eso no muere nunca; no por la astucia y el coraje de sus líderes (empezando por el pobre pescador galileo) sino porque lleva en su seno la semilla de la vida eterna.

Espero que esta colección (digámoslo piadosamente) de desatinos no signifique más que eso: que todos podemos tener un mal día, aunque hay cosas que conviene hacérselas mirar... por si acaso.

Yago de la Cierva 
La Tradición y las tradiciones 

Quien tiene boca se equivoca. Ayer El Mundo publicó un artículo mío sobre la renuncia del Papa, que ha disgustado a algunos amigos, señal de que no supe explicarme con la finura necesaria para que personas que me conocen entendieran el mensaje. Sirvan estas líneas de cribado del artículo, para quitar la paja y dejar el grano.

Adelanto que, en mi opinión, el título distorsiona completamente el sentido del artículo. Como casi todo el mundo sabe, los títulos no los pone el autor, sino que dependen muchas veces del espacio disponible, de los artículos de alrededor, del tono que quiera dar el periódico a toda la noticia, y hasta de las preferencias del redactor de cierre. En mi caso, el título natural, Ruptura de la tradición, fue “robado” para la portada del diario, y a mi artículo se le llamó “Traición a la tradición”. Pienso que el uso del término “traición”, que no aparece ni una sola vez en mi artículo, tiene tal carga semántica que predispone a interpretar lo que he escrito en una clave que no es la mía.

¿Y qué he querido realmente decir? En modo alguno he querido criticar la decisión del Papa, sino intentar explicar los motivos por los que pienso que ha tomado esa decisión. El punto de partida, mantenido a lo largo de todo el artículo, era que Benedicto XVI ha renunciado con plena conciencia y con total seguridad de que eso es lo que le pedía Dios. Son sus palabras, repetidas en todas partes, y que no repetí porque aparecen en el cuerpo de la información publicada por ese medio. El artículo no lo pone en duda para nada.

Tras desechar algunas razones aducidas sobre la causa de la dimisión (una enfermedad sobrevenida, una huida ante la dureza de los abusos o por el escándalo de los Vatileaks, o la falta de fuerzas físicas), me centro en explicar cómo lo he entendido yo. En modo alguno he pretendido calificar su decisión ni entrar en la conciencia de nadie, y menos aún en la del Papa, por el que nutro una especial veneración. Ni una sola frase del artículo le juzga, sino que describo –quizá con acierto, quizá equivocadamente– el dilema de Benedicto XVI como el de quien se siente aplastado entre dos planchas de acero: ve con claridad que la guía de la Iglesia necesita una persona vigorosa, y entiende que una renuncia supone una ruptura con la tradición. Ha debido de ser tremendo para él, por la radicalidad de las consecuencias y por el tiempo en que lo ha meditado: casi un año de reflexión.

Romper las tradiciones no es malo, es… completamente nuevo. Y Benedicto XVI lo ha hecho, con plena conciencia de que lo hacía, y con plena seguridad de la bondad de esa decisión, tomada en la presencia de Dios. Y decirlo no es ninguna ofensa al Papa, sino poner de manifiesto… lo que todos tienen ante los ojos.

Es más: si hace una semana alguien me hubiera hecho la pregunta hipotética de si un Papa podía dimitir, hubiera respondido como respondió la Santa Sede entre octubre de 2002 (fecha en que Juan Pablo II dejó de celebrar la Misa de pie) y su fallecimiento en abril de 2005. Posible jurídicamente, altamente improbable… por la fuerza de la tradición en la Iglesia.

El meollo de la discusión está en entender la diferencia en la Iglesia católica, y para Benedicto XVI en particular, entre Tradición, con mayúscula, y las tradiciones. Benedicto XVI –y lo mencionaba en el artículo– ha sido siempre el mejor guardián en la Iglesia de la Tradición con T mayúscula, que ha defendido a capa y espada siempre que alguien la ha puesto en entredicho: en la liturgia, el dogma, la moral. Pero ante las tradiciones con minúscula en la Iglesia se ha comportado con enorme libertad de espíritu, y no se ha sentido vinculado por ellas. Se saltó a la torera la tradición de que no se podía criticar al clero públicamente y que ante una acusación de abusos, lo tradicional era ocultarlo a la comunidad cristiana y a las autoridades públicas; pasó por encima de la tradición de que los sacerdotes que se habían equivocado podían ser castigados, pero los obispos no; y mandó a paseo la tradición de que un Papa no tiene opiniones personales, sino que habla siempre con la autoridad del Pontífice, y como teólogo escribió lo que le vino en gana y pidió expresamente que estaba abierto a debatir sus tesis.

Como ha titulado el ABC, Joseph Ratzinger es un hombre libre, tan firme en sus convicciones que puede dialogar con quien haga falta, sea filósofo agnóstico como Habermas, teólogo rebelde como Hans Küng, rezar con el gran muftí de Estambul o dialogar sobre los escritos de Lutero con los obispos luteranos.

Quizá haya podido sorprender que describa la situación del Papa como “crisis”. Uso la palabra crisis como el momento de incertidumbre ante una situación grave, trascendental y apremiante, que es el sentido de las siete definiciones del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Decir que el Papa ha sufrido una crisis espiritual (y no física) pienso que no es ofenderle, sino todo lo contrario: lo incomprensible sería pensar que ha tomado esta decisión en una situación sin ningún tipo de presión. Crisis espiritual no es una pérdida de fe, sino la situación ante un cruce de caminos en que las dos opciones tienen gran trascendencia. Y nadie mejor que él para saberlo.

Dicho todo esto, reconozco que el símil del divorcio es desacertado, y que la revisión final a toda prisa para ajustar el texto al espacio realmente disponible dejó fuera muchas frases que lo hacían más discursivo y suave, con lo que el resultado final parece una razonamiento a uña de caballo. Culpa mía.

Si alguien se ha sentido ofendido por lo que he escrito, es señal de que no he sabido explicarme bien, y le ruego que acepte mis disculpas más sinceras.
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Comentarios

Javier N
07/03/2013
A años luz.
No he visto un ejemplo mejor de confianza en la Providencia que la renuncia de Benedicto XVI al papado.
Compruebo el abismo que existe entre el Santo Padre; autor de altura, de palabra viva y liberadora, transmisora de Cristo como encuentro, como don gratuito; asistido también y muy especialmente en su renuncia por el Espíritu Santo y... ¿de qué iba esto?
´´la luz brilla en la tiniebla´´
Antonio Fabregat
19/02/2013
Glorificad a Dios con vuestras vidas.
Me gusta que se dialogue de esta manera. Aplaudo a ambos dialogantes y les felicito por dar ejemplo de cómo hacer bien cosas tan serias y tan importantes. Pido a Dios que les dé humildad y santidad para defender a la Iglesia con humilde elegancia.
Alejandros
15/02/2013
continuacion-3.
Habrá sido insinuado previamente a todos los votantes como mejor postor, ya que es joven, dinámico, atrayente físicamente, es decir como hacen en otras religiones. Como ejemplo tenemos el articulo de ReL: ´´Liderar iglesias en una época global no es cosa de ancianos: Patriarcas de 40 a 60 años´´, de Pablo J. Gines de fecha 13-2-2013.
De esta forma engañará a la mayoría, porque son los que se dejan llevar por las apariencias.
Alejandros
15/02/2013
continuacion-2.
cualquier católico, ya que entonces no siempre está inspirado por el Espíritu Santo.
Ademas, cuando el anticristo usurpe el trono sagrado, aparentando por sus ropajes y séquito ser el nuevo Papa, no habrá que obedecerle porque con su astucia nos irá conduciendo a su doctrina satánica. El no habrá sido nombrado segun el ritual de la Iglesia Católica, habrá sido elegido por hombres, es decir saltandose las normas del ritual.
Andres
15/02/2013
Alejandros.
El Santo Padre Benedicto ha sido traicionado por casi todos y donde la Masoneria controla todo. El Papa tiene que marchar para no confundir; si se queda con la tropa en puestos clave Ej: Monseñor Múller adulterando la Religion y supestamente nombrado por el, la cofusion seria muy grande. Con su salida. las cosas quedaran claras, se vera con claridad a los malos y sus seguidores..
Un Saludo
Alejandros
15/02/2013
continuacion.
en la persona del bienaventurado Pedro, goza de aquella infalibilidad de que el Redentor divino quiso que estuviera provista su Iglesia en la definición de la doctrina sobre la fe y las costumbres; y, por tanto, que las definiciones del Romano Pontífice son irreformables por sí mismas y no por el consentimiento de la Iglesia´´ (Denzinger 1836).
Ese dogma no significa que todo lo que diga el Papa es infalible. Porque cuando no se pronuncia ex cátedra se puede equivocar como
Alejandros
15/02/2013
Dogma de la Infabilidad..
Enrique Molina:
La definición dogmática del Concilio Vaticano I. Dice así: ´´Con aprobación del sagrado Concilio, enseñamos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que el Romano Pontífice, cuando habla ex cátedra, esto es, cuando cumpliendo su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos, define por su suprema autoridad apostólica que una doctrina sobre la fe y las costumbres debe ser sostenida por la Iglesia universal, por la asistencia divina que le fue prometida
Mario
15/02/2013
Basta de mentirnos, Dios es la verdad..
No deja de asombrarme el desmesurado miedo a reconocer la verdad que tenemos la mayoría de los católicos, aunque si no fuera así, nuestra iglesia no estaría como está. Y la verdad en este asunto es que el Papa se borro, se fue, nos dejó bailando con la más fea. Embadurnar todo con merengue y pintura rosa, no cambia las cosas.
Bernard
15/02/2013
De la Cierva, ¡profesor en una Universidad Pontificia!.
Don Yago de la Cierva, según LinkedIn, es profesor de Gestión y Comunicación de Crisis en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma) y Secretario general del IESE (Campus de Madrid).

Ha sido Director de Comunicación Corporativa del IESE, Director ejecutivo de la Jornada Mundial de la Juventud 2011 y Project Manager de la Oficina de información de la Prelatura del Opus Dei.
Enrique Molina
15/02/2013
La Voluntad de Dios la conocen Dios y el interesado. No los demás..
Lo siento, Alejandros. No quiero discutir, ni ahora ni nunca, pero no puedo pasar por alto tu afirmación categórica: ´´Eso no es hacer la voluntad de Dios´´. Lo siento, pero doy más crédito al Papa, que piensa que sí lo es y tiene una asistencia de Dios que ni tu ni yo tenemos, que la tuya. No se debe decir eso de nadie; menos de una Papa; menos de este Papa. Al menos, así lo veo yo.
Alejandros
14/02/2013
Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen....
Al Papa le han obligado a renunciar los infiltrados que el ya no puede controlar.
En Fátima el 13-5-2010, nos dejó dicho: A partir de ahora los ataques vendrán desde dentro de la propia Iglesia.
El Papa se marcha y deja la Iglesia en manos del enemigo. Eso no es hacer la voluntad de Dios. Asi que dentro de poco tendremos a un Papa missing y al anticristo sentado en el trono sagrado, marcando con el sello de la bestia (666), a todos los necios que prefieren condenarse.
Carmen Galdón
14/02/2013
No es de recibo, y duele.
En su segundo artículo se disculpa también porque tuvo que hacer la revisión a toda prisa y ajustar el texto al espacio que le daban. escribir sobre un Papa grande como el que gracias a Dios tenemos, no es compatible con prisas ni chapuzas para comprimir textos.
Lo siento, no es de recibo y duele.
Carmen Galdón
14/02/2013
Rectificar BIEN, es de sabios.
Su rectificación, lo siento pero me parece corta y poco ponderada,Insuficiente, otra vez por las prisas y falta de espacio será...
Vd. no ha escrito para unos amigos que le conocen, sino en un periódico de tirada nacional. Dice que no se mete en la conciencia de nadie y se ha paseado por la conciencia de nuestro Papa como si fuera la suya propia, !señor mío, cuanta ligereza ! De verdad, recapacite.
Carmen Galdón
14/02/2013
Rectificar BIEN, es de sabios.
Su rectificación, lo siento pero me parece corta y poco ponderada,Insuficiente, otra vez por las prisas y falta de espacio será...
Vd. no ha escrito para unos amigos que le conocen, sino en un periódico de tirada nacional. Dice que no se mete en la conciencia de nadie y se ha paseado por la conciencia de nuestro Papa como si fuera la suya propia, !señor mío, cuanta ligereza ! De verdad, recapacite.
Carmen Galdón
14/02/2013
La decisión de un Papa fiel no se puede tratar con prisas.....
Dice Vd.que el Papa se ha ido encerrando en su mundo...se necesita estar descentrado para soltar semejante perla.
que muchos fieles no entenderán por qué no hace como su antecesor... está Vd. muy alejado del cristiano de a pié.
Que el Papa rompe con S.Agustín porque ... reflexione, que la cosa no va por ahí..
Enrique Molina
14/02/2013
Hablemos, no nos peleemos.
Profundamente desacertado el primer artículo de Yago. Su rectificación lo corrige. Vemos una vez más que no se puede escribir a la ligera de cosas importantes y sensibles; no se puede entrar en la ´´tiranía´´ de los medios de comunicación....y tampoco se debe criticar a la ligera. Intuyo qué entre uno y otro hay más acuerdo que desacuerdo. El espectáculo dado es triste. Vamos a aprender la lección: hablemos, no peleemos....y no hablemos a la ligera.
José
14/02/2013
Es un buen argumento. .
Alejandros, estoy contigo. Es algo razonado lo que dices, como debe ser.
Charo
14/02/2013
No somos quienes para meternos en la conciencia del Papa. Nadie.
Alejandros, no sabíamos que estás en posesión de la verdad absoluta.
Alejandros
14/02/2013
continuacion.
Y eso no fue por una materia menor, sino que fue más bien por la propia esencia de la Fe. San Pedro no había dicho nada herético, sino había actuado como si una herejía fuera cierta, dando lugar a una falsa interpretación. Sin duda San Pedro estaba haciendo eso de buena fe, pero, sin embargo, estaba equivocado. Y San Pablo se vio obligado a corregir a San Pedro y a hacerlo públicamente.
Alejandros
14/02/2013
Yo no juzgo, es Dios quien nos juzgará a todos.
Dice Sto. Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia Católica:
La obligación de defender nuestra Fe, es tan onerosa que requiere que corrijamos a los Obispos y Cardenales o aún al Papa en público, si eso fuera necesario. ¿Eso es ser rebelde o irrespetuoso? Al contrario, la Sagrada Escritura nos enseña que San Pablo censuró a San Pedro en su propia cara en público.
Jose
14/02/2013
Cuanto inquisidor.
¡Curiosos los comentarios estos!
Verto
14/02/2013
Mi humilde reflexión.
Quizá como católicos, debiéramos reflexionar que por encima del Papa no hay otra autoridad que la de Dios. Quizá cuando lo enjuiciamos, estamos usurpando un dominio que no nos corresponde, y una potestad que son precisamente aquellas de las que Cristo vino a salvarnos. Quizá y solo quizá, todo esto solo sea para que nos podamos reconocer así en nuestra pequeñez y miserias, y suplicar por ello la eterna e inquebrantable misericordia de Dios. Es tiempo de cuaresma: Tiempo de conversión.
Verto
14/02/2013
Mi humilde opinión.
¿Respeto a la voluntad del Santo Padre? Si
¿Debemos reflexionar que contiene de bueno para el plan de Dios y para la Iglesia esta decisión? Si.
¿Debemos enjuiciar sus actos y conciencia? No.
¿Debemos enjuiciarnos los unos a los otros? No.

´´Sea vuestro lenguaje: ´´Sí, sí´´; ´´no, no´´: que lo que pasa de aquí viene del Maligno.´´
Norberto Gonzalez Gaitano
14/02/2013
Oportuna rectificación.
Rectificar es de sabios
enric
14/02/2013
El SPBXVI trasmite serenidad y paz. Se percibe, trasciende.
Muchas personas deben reflexionar en profundidad.
La máxima prueba del Amor nos la dio Jesús: dando Su vida por todos, perdonando a sus agresores y sobre todo Él quiso dejar constancia de Su regalo, de Su legado, de Su sentir como lo más importante que alguien puede dejar a los demás: Su Paz. La Paz que reside en el interior de las personas que están unidas a Dios. Por ello dijo:
´´Mi paz os dejo mi paz os doy´´
Un abrazo
Cristiano Rogando
14/02/2013
Comprensión.
Creo que nuestro Señor Jesucristo habría sido más comprensivo con el Sr. de la Cierva que algunos comentaristas. Personalmente, no dudo de le Fe -ni de la buena fe- del Papa, del Sr. de la Cierva y del Sr. Restán. Confío en el Papa. Dicho esto, a todos nos ha dolido y pesado su renuncia en plenas facultades. Pero si lo hubiera hecho más tarde le reprocharían no estar en plenas facultades. Benedicto XVI confía Dios, en la curia y debe tener alguna idea de los retos los que se enfrenta la Iglesia
Rosío
14/02/2013
Fe y razón....
Cómo se nota quien habla desde la fe y quien no!! Lo siento Yago, pero tenía otra opinión de tí... Hoy por hoy, no hay una persona más humilde que Benedicto XVI. El poder a él no lo ha corrompido, y, si ha decidido dar este paso, puedes estar seguro de que hay un motivo muy poderoso, nosotros no lo sabemos, ni tenemos por qué, pero Dios, que todo lo sabe, si ha permitido esto, es porque está de acuerdo con él. No pasa nada que Dios no permita.
M del Pilar
13/02/2013
Los católicos no tenemos porqué entrar a juzgar.
Desde el momento en que el Santo Padre Benedicto XVI dijo que había tomado la decisión ante Dios y en oración, no hay más que hablar. ¿quien como Dios?
Juan
13/02/2013
Antes meditar y rezar para poder opinar con sensatez y caridad.
Se aceptan las disculpas del Sr. De La Cierva pero a partir de ahora sería mejor que se dedicara a algo más inofensivo que la comunicación para no volver a escandalizar a las personas de buena voluntad.
Cesar
13/02/2013
¿Me he perdido algo?.
Pues hoy he ido a misa, y Cristo era el mismo: entregado, muerto y resucitado. No me he sentido huérfano, ni abandonado, ni escandalizado. He dado gracias a Dios y me he encomendado a María. Y para adelante - qué cuesta arriba se me hace lo del ayuno. ¡Ah! Y que Dios Dios bendiga a Benedicto XVI; cuánto me gustaría abrazar a ese anciano cuyos hombros decrépitos han soportado la carga de una Iglesia inmensa - porque no eran sus hombros, sino los hercúleos de nuestro Redentor.
Mauricio Artieda.
13/02/2013
¿Dónde disparamos?.
No todo cazador, por el hecho de tener una bala plateada y una escopeta bonita, debe disparar. Mucho menos si lo hace dentro de su propia casa.
Mario
13/02/2013
El sentimentalismo no es bueno.
Estoy de acuerdo con la apreciación del señor Yago de la Cierva. Creo que hay católicos tan asombrados, e impactados por la renuncia del PAPA, que ni siquiera se percatan de que se trata simplemente de eso ´´renuncia´´. La razón la aclaró perfectamente el mismo PAPA cuando lo anunció, dijo: ´´falta de vigor´´ físico y espiritual, y esto significa falta de Fe, pues de donde viene el vigor si no es de la Fe en la asistencia divina. Me parece ilegítimo recurrir al sentimentalismo para justificar t
clara
13/02/2013
A Almudena.
Mi voto para el comentario del Almudena. Que sirve para Yago, para mi y para cualquiera.
Gracias, Almudena.
antonio Gutierrez Gonzalez
13/02/2013
La renuncia de Benedicto XVI.
Es peligroso confundir la Tradición con las tradiciones. Benedicto XVI, que es un teólogo de raza, sabe que todo cristiano es libre porque para ser libres nos liberó Cristo. Sabe por tanto que todo cristiano goza de una absoluta libertad de conciencia. Su opción es tan válida como la de Juan Pablo II. Por lo demás es gracioso ver cómo le niegan la libertad aquellos que habitualmente suelen identificar la palabra del Papa con un dogma indiscutible.
Almudena
13/02/2013
Gracias Sr.Restan.
Por Dios! Sr.de la Cierva.
Cuanto ha rezado usted antes de escribir este artículo? Cuantas horas de reflexión ante Dios en Su Sagrario?
El Papa para su renuncia bastantes, cientos.
Esa es una diferencia que se debería mirar.
Chimo Vicej
13/02/2013
El analfabetismo religioso del diario EL MUNDO.
Grotesca diatriba la del señor De la Cierva. El diario EL MUNDO entusiasmado con ser el altavoz y vocero de cualquiera que vocifere contra la Iglesia, la Esposa de Cristo
Nieves
13/02/2013
Osadía.
Qué osadía la del señor de la Cierva!!!! Hay que tener valor para juzgar tan ´´apasionadamente´´ a una persona como BXVI que nos ha dado a todos una lección de humildad, de libertad interior, de rectitud de conciencia y de coraje. Siento mucho el daño que ha podido hacer este artículo a muchas personas en esta sociedad tan alejada de Dios. ¿Crisis espiritual? Hace falta complicarse la cabeza para sugerirlo. Espero que el Papa desde su retirada a la oración rece mucho por todos nosotros.
Lorenzo García Gumiel
13/02/2013
¿Crisis? ¿Quién Crisis?.
El Señor Yago de la Cierva tiene una fuerte crisis espiritual y se la debe mirar. Si él no es capaz espero que un buen amigo, alguien de su entorno le ayude a verla y a entrever el daño que ha hecho a la Iglesia con su artículo. Quizá pretendía ser original, en ese caso esa es su crisis: con temas tan serios la originalidad está de más. Rectifique, por favor, públicamente
clara
13/02/2013
Y ahora juzgo a Yago de la Cierva.
Yago, decepción total. No por pensar lo que escribe sino por hacerlo público. Ha sido para mayor gloria de la Iglesia...? Pues ha conseguido escandalizar a los sencillos, -yo entre ellos-, traicionar la fidelidad que por su situación, Yago, debe al Santo Padre. Si tiene claro que el Papa ha sido infiel, y su conciencia le dice que debe saberlo, la carta tendría que haber llegado privadamente al Papa. Publicarla en prensa..., no entiendo qué recta razón de conciencia le ha guía.
Delia
13/02/2013
Católicosque creemos en Dios y le creemos a Dios..
Todos sabemos las presiones con afán secularizador de un sector de la Iglesia y basta ver como la demagogia y el respeto humano es colocado por encima del respeto divino en nuestra Iglesia. Los seminaristas de hoy salen muy mal formados mientras los vientos del modernismo soplan fuerte. Y es que quieren una doctrina a la medida del egocentrimo, para que al final no quede nada. Mal que les pese la Iglesia prevalecerá. Directamente, el que cuestiona la Doctrina dada por Cristo no es católico.
Matilde
13/02/2013
No todos los santos siguen a Dios de igual modo.
El fenómeno de ´´ser más Papista que el Papa´´. A veces la soberbia juega estas malas pasadas de hacernos creer que podemos juzgar y conocer la conciencia de las personas, en grado tan ostentoso hablando del Papa, en nombre de una tradición mal digerida. Suena a fariseo. JPll llevó un camino sufriente reivindicando, con su entrega, la dignidad del enfermo y BXVl con su renuncia, antepone el avance de la Evangelización sin que sus limitaciones la frenen. Dios es alabado en los dos.
Delia
13/02/2013
A los que la religión le importa un bledo dicen: crucifíquenlo! .
De la Cierva , es un un arrogante que poco debe importarle quién sea el Papa, pero sí es capaz de instalar un juicio sin fundamento. Sabiendo de la humildad, la responsabilidad y de la coherencia con la que Benedicto XVI ha llevado su mandato, si ha tomado esta decision será para evitar que sus limitaciones personales puedan derivar en errores de juicio. El verdadero católico intenta hablar con benedicencia... Así pues, Benedicto XVI , Gracias!!!
ostraspedrín
13/02/2013
Pues va a ser que no.
Admiro profundamente el amor a Dios y la capacidad intelectual de nuestro actual Papa. ¡Vaya esto por delante!
Cristo es Dios como queda clarito, clarito en el Evangelio, con mayúscula, faltaría más. El Papa es un hombre, amado y bendecido por Dios, pero hombre al fin y al cabo y por tanto expuesto a la enfermedad, a la fatiga y a la vejez y por supuesto condicionado por su tipología, al igual que su
Predecesor y todos cuantos moramos en la Tierra.
clara
13/02/2013
A Alejandro.
Alejandro, uno puede empeñarse en hacer algo bueno, que como no sea voluntad de Dios, no debe hacerlo. Buscar la voluntad de Dios es lo que debe hacer un hombre para ser santo. Y a cada uno Dios le pide una cosa, y le da dones distintos. Es simplista hacer comparaciones, y osado entrar a juzgar la conciencia de BXVI,
clara
13/02/2013
Sorpendida con Yago de la Cierva II.
Yago Cierva yerra en su comparación, el Papa ha sido fiel a leyes de la Iglesia que no pueden contradecir la Tradición. Luego, no es Tradición lo dicho x Yago sino tradiciones humanas que no vinculan la conciencia del Papa. BXVI me recuerda a Tomás Moro, fiel a a la inalienable libertad de su conciencia; ante Dios responderá no por lo que piense Yago ni Jose Luis sino por haber actuado conforme a su recta conciencia. Con el historial de nuestro querido BXVI es increíble dudar de ello.
Alejandros
13/02/2013
Quien marca la pauta es El Crucificado..
Si lo miramos desde otro punto de vista, JPII fue un Santo Mártir y este no ha querido serlo. Estoy de acuerdo con el primer articulo, porque ante la adversidad un Católico ha de confiar mas en la Gracia como indica el evangelio. Si Jesucristo no se hubiese dejado crucificar ahora no podríamos entrar en el cielo. A quien debemos imitar es a Dios, no debemos confiar jamás en nuestras fuerzas. Ratzinger sabía el compromiso que asumía. Que no hubiera aceptado.
Paloma de la Rica
13/02/2013
Escribir con calma de las cosas importantes.
Gracias a José Luis Restán por haber respondido al artículo de de la Cierva que ayer, a más de uno, nos dejó desconcertado. Tambien entiendo que todos podemos tener un mal día, pero a lo mejor otra cosa que podemos aprender del Papa es a meditar las cosas con calma antes de hablar, ya que la inmediatez de los medios de comunicación da lugar a patas de este tipo.
Tati Quieta
13/02/2013
Totalmente de acuerdo con Restán.
Lo pelagianismo sería seguir, aunque desfalleciendo imaginándose que de tu esfuerzo depende algo. La Iglesia es de Dios, y el papa es uno más de los trabajadores de Su viña. Dios es para siempre y no renuncia nunca, y lo humano sólo es lo humano. Y de sabios es comprenderlo.
clara
13/02/2013
Sorpendida con Yago de la Cierva.
Tristemente sorprendida con las durísimas palabras de Yago de la Cierva. Semipelagiano es él, que está convencido de que querer es poder. Pues no, hay veces que la gracia de Dios no llega porque no son esos los planes de Dios. Y a esta conclusión ha llegado el Papa.
Fco. Javier Mller de La-Chica
13/02/2013
Mi opinión.
No estoy de acuerdo con el Sr. de la Cierva y, por el contrario, totalmente de acuerdo con el Sr. Restán, a quien felicito por dar una opinión tan acertada.
Alexander
13/02/2013
Pero qué?.
No entiendo el primer artículo. Cómo vende así sus desvaríos semi intelectuales a un medio laicista como El mundo? No se ha dado cuenta de la semilla de crítica que ha implantado a los indecisos que le hayan podido leer? O lo hace a sabiendas?
Estoy al 100 con lo que dice Restán.

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