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Lunes, 26 de junio de 2017

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¿Hacia una monarquía laica?


Si la tradición vale para la pervivencia de la Corona, vale igualmente y con mayor razón para la presencia de la religión, en nuestro caso católica, en la vida pública.



Vicente Alejandro Guillamón

21 junio 2014

El discurso de Felipe VI ente las Cortes vino a ser una declaración de principios de su reinado, el programa de la Monarquía renovada que pretende encarnar. Por eso me llamó gendemente la atención su impecable formulación laica.

Dentro de su brevedad tocó casi todos los palos de la política nacional e internacional de esta España del siglo XXI, incluso se refirió a la bobadita del medio ambiente y hasta un ligero toque feminista cuando se comprometió a “afianzar el papel de la mujer”.

Reiteró que quería ser el rey de todos los españoles, pero, al parecer, más de unos que de otros. Como en la novela de George Orwell, Rebelión en la granja, todos eran iguales, sólo que unos lo eran mucho más que otros.

No tuvo una sola palabra de reconocimiento, ¡ni una! del papel fundamental que desempeñó la Iglesia a lo largo de los siglos en la vertebración de la sociedad española y la configuración de esta nación llamada España. Tanto o más importante que el de la propia monarquía, que siempre fue católica, desde la conversión de Recaredo (año 587).

Transmitió su “cercanía y solidaridad a todos aquellos ciudadanos a los que el rigor de la crisis económica ha golpeado duramente hasta verse heridos en su dignidad como personas. Tenemos con ellos el deber moral de trabajar para revertir esta situación y el deber ciudadano de protección a las personas y a las familias más vulnerables”. Se olvidó, sin embargo, de reconocer el inmenso esfuerzo y ayuda que presta la Iglesia a ese sector maltrecho de la población, para mitigar sus graves carencias.

Cierto que la Constitución vigente proclama (art. 16.3) que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”, aunque “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y las consiguientes de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”. El nuevo rey pasó por alto este dato. Ninguna referencia a los sentimientos religiosos de la mayoría de los españoles.

En la jura del cargo no hubo ni una Biblia, o unos evangelios, o un crucifijo. Nada de nada. Todo signo religioso excluido de aquella ceremonia. El laicismo más puro y duro. Ítem más: ni una misa de inicio del reinado ni un Te Deum dando gracias a Dios y pidiendo la asistencia del Espíritu Santo a su difícil tarea. Acaso el nuevo monarca y su augusta esposa y antigua colega no lo estimen necesario. Deben considerarse espiritualmente autosuficientes.

En EE.UU., la primera de las democracias modernas, paradigma de aconfesionalidad y modelo que han seguido después todos los que se tienen por demócratas, los presidentes, así como otros altos dignatarios juran, con la mano puesta sobre la Biblia, la asunción de sus funciones. También estamos hartos de ver en las películas que los acusados en un juicio, y los testigos, tienen que jurar con la mano sobre la Biblia “decir la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad”.

La Monarquía, vista desde un punto de vista conceptual, no tiene acomodo en un régimen democrático. En él, todo poder y mando emana del pueblo. O lo que es lo mismo, en la democracia no caben los derechos, prerrogativas o privilegios hereditarios, transmitidos de padres a hijos, en el disfrute de la más alta magistratura de la nación.

Sin embargo, el derecho público admite la excepción de la monarquía por dos motivos o causas. Una de carácter práctico: favorece la estabilidad institucional en la jefatura del Estado, al sustraerla de las luchas y rivalidades de los partidos políticos, Otra de fundamento histórico: mantiene las tradiciones y costumbres de un país, fuente de consenso social.

Pero si la tradición vale para la pervivencia de la Corona, vale igualmente y con mayor razón para la presencia de la religión, en nuestro caso católica, en la vida pública. España no es un país laico y mucho menos laicista. Es de tradición y mayoría ampliamente católicas, a pesar de los esfuerzos que se hacen desde diversas instancias para borrar la fe y los sentimientos religiosos de la gente. Si el nuevo rey y su esposa quieren sumarse a esta corriente, será cosa de tomar nota de ello.

¿Qué han querido transmitir con sus gestos de desapego a la Iglesia católica? ¿Un guiño a los republicanos de barricada que ahora proliferan en nuestros lares? Pues van listos. Esos le darían una patada en sálvese la parte en cuanto tuvieran una mínima oportunidad, como hicieron a su bisabuelo los advenedizos de la II República, la mayoría de ellos monárquicos hasta la víspera. Ya se sabe: cría cuervos y te sacarán los ojos.

De todos modos, es mejor así. Las churras por un lado y las merinas por otro. A la Iglesia le favorece distanciarse del poder y el boato políticos. Para llevar a cabo su función apostólica, asistencial, educativa, etc., le basta con que no la persigan. Pero si la ningunean y la marginan, que no vengan después los poderosos en apuros a pedir árnica. Nosotros no tenemos que ser bomberos políticos. Y menos de aquellos a quienes tendemos la mano y la rechazan o nos la muerden.

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Comentarios

La Rosa Blanca
23/06/2014
O farsa o sumisión al NOM III.
Que sana envidia tengo de los estadounidenses que en sus juras como Presidentes, tanto del Partido Demócrata como del Republicano,exclaman:!Dios salve a los Estados Unidos¡
La Rosa Blanca
23/06/2014
O farsa o sumisión al NOM II.
Después vendrá el prohibir a los legionarios portar al Cristo de la Buena Muerte,y a los cadetes de la Academia honrar a Dios escoltándolo.
La Rosa Blanca
23/06/2014
O farsa o sumisión al NOM.
Tras el aluvión de criticas constructivas de los católicos por avergonzarse de poner el Crucifijo y la Biblia en lugar de dar testimonio de su título de Católica Majestad---!ay del que se avergüence de Mi¡,nos dice Dios en la Biblia---,intentan vendernos que harán una Misa privada,o sea que de ser cierto y no propaganda borbonica,han aceptado el Nuevo Orden Mundial,a los católicos--de momento---se nos permite vivir nuestra Fe,única y exclusivamente dentro del Templo, de forma vergonzante.
xiela
23/06/2014
Felipe, muchos no estaremos ahí para apoyarte cuando te echen.
Cuando caiga la monarquía, yo no estaré ahí para defenderla. Ya me tienen hasta las narices con sus complejos o complicidades con la izquierda más sectaria y radical que hay en Europa.
rosalia
23/06/2014
EL CRUCIFIJO.
TODO LO QUE SE HA ESCRITO U OPINADO COMO CATOLICA APOSTOLICA Y ROMANA ,ME GUSTAN LAS COSAS CLARAS QUE SE ENTIENDAN ,POR ESO ,EL JURAMENTO CON CRUCIFIJO Y BIBLIA TE AUMENTA LA FE,Y SE ES COERENTE CON LA RELIGION Y LO MAS IMPORTANTE CON DIOS QUE ES NUESTRO DIOS YSEÑOR
Carlos Rivas
23/06/2014
POBRE REY SIN DIOS!.
Excelente análisis!

Puede ocurrirle a este rey lo mismo que a Joás a quien el espíritu de Dios, revistiendo a Zacarías, hijo del sacerdote Iehoiadá, le dijo a él y a su pueblo: ´Así habla Dios: ¿Por qué quebrantan los mandamientos del Señor? Así no conseguirán nada. ¡Por haber abandonado al Señor, él los abandonará a ustedes!´.´´ (II Crónicas 24, 20)

Pobre pueblo y pobre rey sin la protección de Dios!
José Manuel
22/06/2014
MONARQUÍA: ¡QUÉ INMORALIDAD!.
VED ESTOS DOS ENLACES:

https://www.facebook.com/josemanuelrosa100

https://www.facebook.com/josemanuel.rosa.77

Javi
22/06/2014
Vista esta Monarquía, prefiero una República.
Charo
22/06/2014
No se puede imponer ninguna religión a nadie.
María, no hace falta jurar sobre la Biblia. Jurar es poner a Dios por testigo, jurar por Dios es una redundancia. Y el rey juró.
Y otra cosa es que quieran comparar algunos la antigua monarquía absolutista, donde es el rey quien manda al pueblo, a la parlamentaria que tenemos ahora, que es el pueblo quien manda al rey. Estoy segura de que si hubiese sido por don Felipe sí hubiera habido Misa. De hecho la van a tener hoy para él y su familia. En un estado aconfesional no se puede mezclar la política con la religión, aunque ésta se respete.
rosalia
22/06/2014
de pena.
no entiendo como el Rey que desde pequeño ,ha sido educado catolico,ha dado la vuelta como un calceti ,mejor dicho ,ha cambiado de chaqueta.
y va a ver PAPA ¿que le va a contar ? DIOS lo ve todo ,el discorso no puede ser mas lai .D Felipe el pueblo Español no somos tontos y

ud ha hablado para unos pocos Rosa
Lucho
21/06/2014
Sobre el tema.
Los españoles erre que erre, me hizo recordar lo del gran marino Méndez Núñez, que dijo eso de ´´Más vale honra sin barcos que barcos sin honra´´. Fue profético: treinta años después, en Cuba, los dejaron sin honra... y sin barcos. No saben, no pueden, no quieren transigir. Piensan que poco menos es una traición hacerlo. En fin, es cómico, pero triste también.
Jose Ignacio Bailly-Baillière y de Tro
21/06/2014
Mejor sin Dios.
Mas vale no poner a Dios por testigo del bodrio que ha jurado. Su padre, cuando fue proclamado sucesor a título de rey, juró ante el crucifijo y sobre los Evangelios, y en cuanto murió el abuelo, perjuró. brSu discurso fue un brindis al Sol pues no tiene poderes para hacer nada, todo palabras bonitas pero ná de ná
Bárbara
21/06/2014
Medio ambiente.
Me parece que lo del medio ambiente no es una bobadiya sino un guiño a esa Carta de la Tierra que el NOM pretende imponernos como ´´mandamientos´´. ¡Hay tantos ´´guiños´´ estremecedores en el discurso regio...!
maria
21/06/2014
Que pena por España.
que tristeza setí al ver al rey no jurar sobre la BiBLIA ¿debe escoder su fe o no la tiene? , pena la amada España. Dios le otorgue al rey la valetia de expresar su fe , dar testimoio de ella y vivirla en plenitud.
Torquemada
21/06/2014
Los hay que tardan en enterarse de la realidad.
¿Hacia? La pseudo-monarquía española es laica y laicista desde el 6 de diciembre de 1978.
pacg
21/06/2014
La pérfida secta (01).
El periodístico grupo ´´Prisa´´, rectal apéndice de la masónica secta, obcecada en la destrucción y desmembramiento de todo vestigio de Fe y Cultura Católicas, allí donde éstas existan, habría puesto todo su empeño en que (según leo en la Prensa -no en ésa, naturalmente) D. Felipe leyese en las Cortes el discurso que ellos le tenían ya preparado. Al no acceder el Rey a semejante disparate, éstos se despiertan con monumental pataleo escrito en su panfleto ´´independiente de la mañana´´.
pacg
21/06/2014
Por la Gracia de Dios.
En cuestiones de Monarquías, ¿quién tiene potestad para crear una Dinastía Real? El Rey (D. Juan Carlos lo hacía) tiene potestad para otorgar títulos de Nobleza. Puede nombrar nuevos Duques, Marqueses y Condes (si no me equivoco; no soy experto en la materia, en absoluto), pero no transforma una familia ´´plebeya´´ en Real; ni aun siendo de la Nobleza. Los derechos dinásticos los pasa el Rey a su Heredero, generación tras generación. ¿Quién se los otorgó al primer miembro de cada Dinastía?
D. Felipe, piense V.M. en ello.
Dios guarde a V.M. muchos, muchos años, y le colme, a V.M., y a vuestra esposa e hijas, de toda bendición y virtud.
Rafael de Córdoba
21/06/2014
Aconfesionalidad y laicismo.
Excelente comentario. Enhorabuena.
Nuestros dirigentes siguen sin atreverse a distinguir entre aconfesionalidad y laicismo. Y, desde luego, no tienen ni idea de lo que es el ´´laicismo bueno´´, o sea, la libertad religiosa.
Una pena que el texto constitucional haya salido mutilado
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