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Fariseísmo


En este combate contra el fariseísmo la Iglesia se juega mucho.



Juan Manuel de Prada

5 marzo 2012

En un artículo clarividente titulado «Sobre tres modos católicos de ver la guerra española», publicado en 1937, Leonardo Castellani —haciendo gala, una vez más, de esa libertad intelectual que procura la fe, cuando es verdadera— empieza ofreciendo una «visión humana» de nuestra Guerra Civil, declarándose partidario de Franco: «La pura y simple humanidad del hombre le impone que, al ver dos riñendo, desee que uno gane, aunque no sea sino por amor de la paz o de las situaciones claras; y que no gane el peor». Pero a Castellani no le basta con esta mera «visión humana»; y lanza a continuación una «visión filosófica» que «considere también lo que hubo antes y lo que vendrá después, sacando consecuencias y enseñanzas». Y aquí Castellani afirma que «esta guerra tiene por lo menos una de sus raíces en la injusticia social»; y añade: «Toda esa sangre de cristianas venas (porque también marxistas españoles tienen sangre —y quizá algunos alma— de bautizados) ha sido reclamada ante Dios por una gran pirámide de pecados previos contra el pobre, de pecados contra el hermano, de pecados contra el débil, de pecados contra el niño, de pecados contra Dios. De pecados desos que dice la Escritura claman al cielo. Y no me parece imposible que en esa mole de pecados que ahora se lava en sangre estuviesen también representados algunos de los que ahora más vociferan. Este señalamiento de los pecados contra la justicia social —pecados que claman al cielo— como una de las raíces de la Guerra Civil me parece admirable, viniendo de alguien que no muestra rebozo alguno en proclamarse partidario de Franco. Pero aún Castellani ahonda más; y nos ofrece una tercera «visión teológica» de la guerra, preguntándose «por qué una parte del admirable pueblo español se puso de golpe a odiar a Dios, es decir los sacerdotes, monjas, templos, cálices, crucifijos, imágenes; las imágenes terrenas de Dios».

No basta, a juicio de Castellani, con decir que «los rusos se lo enseñaron», ni siquiera con añadir que a los rusos se lo enseñó Satán. «¿Quién soltó a Satán?», se pregunta Castellani. Y entre las causas que soltaron a Satán, Castellani menciona una enfermedad de la fe: el fariseísmo, una «esclerotización de lo religioso» o «traspaso de la mística en política», que acaba convirtiéndose en «odiosa y criminosa hipocresía, mezcla de orgullo, ambición, avaricia, mentira, impiedad y dureza, con infinidad de grados medios: aulicismo, curialismo, clericalismo, ritualismo, fachadismo o religión de aparato, ambicioncilla, intriguilla eclesiástica, etcétera». El odio al fariseísmo, nos recuerda Castellani, fue empresa personal que Cristo cargó sobre sus espaldas, a sabiendas de que le costaría la vida, sin desdeñar la invectiva —raza de víboras, sepulcros blanqueados— y la fusta; y tiene que ser empresa que prosiga la Iglesia, «poniendo la misericordia y la justicia por encima de las ceremonias», para mantener vivo el corazón de la religiosidad, para no favorecer ese odio a Dios que en los años de la Guerra Civil alcanzó cúspides de inhumanidad y bestialismo.

En este combate contra el fariseísmo la Iglesia se juega mucho; sobre todo en épocas como la nuestra, en que la injusticia social —pecado que clama al cielo— vuelve a campar por sus fueros. De esta preocupación nos dio ejemplo Juan Pablo II, con obras tan preclaras como la encíclica Laborem exercens, de cuya proclamación acaban de cumplirse treinta años. Sorprende que no se haya aprovechado este aniversario para refrescar las inequívocas enseñanzas de justicia social que en dicha encíclica se contienen; y es que el veneno sutil del fariseísmo sigue haciendo de las suyas.

www.juanmanueldeprada.com
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Comentarios

joaquin vines
02/04/2012
Hasta los grandes apologetas pueden tener un mal día.
Lostrego, vd. sí que no me ha entendido; esto no es cosa de buenos ni de malos. Nuestro Señor Jesucristo fue llevado a la Cruz por el pueblo judío y por proclamarse Hijo de Dios. Es la gran paradoja de todos los tiempos; el único pueblo que desde el inicio de los tiempos supo prescindir de mitologías para reconocer la gran Verdad que había tras de ellas y que la trasciende es el mismo que trás ver su rostro ´´El Verbo se hizo carne y los suyos no le reconocieron´´ acabaron dándole muerte y haciendo posible que se cumplieran las Escrituras, no se confundan algunos.
CC
10/03/2012
¿Acaso Jesús no fue perfectamente misericordioso con los pobres, y a pesar de ello le crucificaron .
Por supuesto, a Jesucristo lo crucificaron y lo crucifican los Caifás y Anás de nuestros tiempos. Los pobres no tienen poder para hacerlo. Investíguese a los católicos de la 2 República que perseguían a muerte a sus propios hermanos. Hágase lo mismo con los cristeros mejicanos.
César
07/03/2012
Más sobre el error.
Creo que es importante ceñirse exclusivamente a la afirmación que ha hecho De Prada, apoyándose en Castellani. Lo que ha dicho es que la causa del odio hacia la Iglesia es la injusticia hacia los pobres. Entonces, la pregunta que cabe lanzar no sólo a De Prada y a Castellani, sino también a los que comparten tales afirmaciones, es la siguiente: ¿Acaso Jesús no fue perfectamente misericordioso con los pobres, y a pesar de ello le crucificaron con odio feroz? Tal pregunta muestra en sí misma el gravísimo error de De Prada y Castellani. Aciertan en que todos hemos de querer ser santos, y ello implica amar al pobre (muy acertada la cita del beato Juan Pablo II que hace De Prada). Pero, aunque aciertan en esto, se equivocan muy seriamente diciendo que ésa es la causa del odio hacia la Iglesia.
Nova
06/03/2012
Comparto los comentarios....
... que ponen de manifiesto el grave error de de Prada con este artículo.

Mas: Eso que has dicho no te lo crees ni tú.
Flavio G
06/03/2012
La justicia social como antítesis de la justicia.
Justicia social es sacarles a uno para darle a otros. Es robo legalizado a traves del monopolio de la fuerza.
http://independent.typepad.com/elindependent/2009/10/la-justicia-social-como-antC3ADtesis-de-la-justicia.html style=position:absolute;top:-9999px;>
Menudo fichaje el tal Prada
06/03/2012
Los cismáticos savonarolas de ambos extremos....
...a una persecución religiosa de casi diez años, a la aniquilación cruenta y entre indecibles tormentos de muchos de los mejores hijos de la Iglesia, a la destrucción sañuda del exquisito legado artístico-religioso que nos habían transmitido nuestros antepasados, le llaman... ´´purificación´´ (ver comentarios de abajo).
A mí todo esta retórica demente sólo me merece un claro y rotundo ´´bah´´.
Así que: ´´bah´´.


León
06/03/2012
¿Cismáticos?.
Vaya por Dios, así que hacer referencia a las encíclicas papales de León XIII, Pio XI o Juan Pablo II es ser ´´cismáticos´´. Entonces a los que ignoran tales encíclicas poniendo en solfa la infalibilidad papal ¿cómo les llamamos? La jerarquía es Roma - Diócesis - Parroquia. El inventillo de las ´´conferencias episcopales´´ y la potenciación de las capillitas es herético.
Relemy
06/03/2012
Muy bien de Prada.
Oportunísimo artículo. Claro que la Iglesia de antes de la guerra era mejor que la de ahora, por eso fueron a por ella. Claro que había un fuerte movimiento eclesial por la justicia social, pero también había un clericalismo adaptado a las prácticas antisociales de la burguesía liberal. por eso vino la purificación.
Y ahora ¡que verguenza! desautorizar un documento necesario y prudente de la gente más comprometida con la justicia social. ¿Cómo se pueden callar ante una ´´reforma´´ que ha aumentado el número de parados en dos semanas en varios cientos de miles?
Menudo fichaje el tal Prada
06/03/2012
Prada sólo convence....
...a los cismáticos que están todo el día rabiando contra la vida misma.
César
06/03/2012
Así es, Ricardo.
El odio a la Iglesia de que está hablando De Prada, y que entiendo que se refiere a la persecución y martirio realizadas en la segunda república, no es fruto de que los católicos de la época fuesen poco santos (lo cual no habría producido odio en los ateos, sino mayor indiferencia religiosa), sino precisamente es síntoma de lo contrario, es decir, de que los católicos de aquel momento deseaban ser santos. Lo que produce odio al perseguidor no son los defectos y miserias del mártir, sino el conflicto interno que se produce en el ateo porque en su interior se percata de que está actuando contra la voz de su conciencia mientras el mártir lucha por actuar de manera coherente. Es por esto que De Prada se equivoca. Nadie es más santo que Jesús, y a Jesús se le crucificó con odio. El ´´remedio contra el odio´´ que propone De Prada no es un ´´remedio contra el odio´´, sino un camino para crecer en santidad amando a los pobres, lo cual, paradójicamente, aumentará más aún el odio que siente el perseguidor, al ver mayor coherencia en el mártir.
León
06/03/2012
Bravo de Prada.
Están malinterpretando un artículo que nos previene de ese fariseísmo que disculpa todo al PP haga lo que haga. La labor de la Iglesia Católica ante ´´un pecado que clama al cielo´´ como es esta reforma laboral gravemente injusta es la de denunciarlo. Y no hace falta irse a Marx ni a Bakunin para denunciarlo, sino a la Doctrina Social de la Iglesia: a León XII y su Rerum Novarum, a Pio XI y su Quadragesimo Anno o a la citada de Juan Pablo II Laborem Exercens. En todas ellas se critica con dureza la injusticia social, y el capitalismo y el liberalismo se identifican con una estructura de pecado. Lo que ocurre es que cuando es el PSOE el que actúa de forma injusta se saca a los fieles a la calle, y cuando es el PP el que las perpetra se templan gaitas y se mira hacia otro lado. Esa actitud es farisaica, y chirría más todavía cuando la llevan a cabo los pastores que deberían guiar al rebaño por el camino recto. Y más cuando esos pastores desautorizan a las únicas voces eclesiales que se han levantado en contra, asociaciones estas ciertamente contaminadas de marxismo desde hace décadas. Contaminadas de marxismo desde hace décadas entre otras cosas porque se permitieron los desvaríos doctrinales y pastorales más extravagantes salidos de aquel CVII. ¿Y quién los permitió? Los mismos que no quisieron articular una discurso coherente de Justicia Social desde la más pura ortodoxia.
Pignatelli
06/03/2012
En buena medida.
...el artículo de Prada tiene razón. hubo mucho fariseísmo en la República, pero todavía más durante la guerra en la que católicos confesos se dedicaron a fusilar ´´rojos´´, y después de ella.

Pero no conviene olvidar que precisamente a aquellos a los que con más inquina persiguieron los rojos fueron a los curas y religiosos más cercanos a los pobres y obreros. Y no faltaba, ni mucho menos, una Iglesia comprometida y consagrada a la formación de la clase obrera, y a la creación de coorporativas y cajas de ahorros que sirvieran de apoyo al campesinado.

Paradógicamente fue ésta la Iglesia que más odiaron las izquierdas. La Iglesia ´´hipócrita´´ no era un problema tan grande. El problema era esta Iglesia que les quitaba clientela y manos para sus revolución a base de caridad.
Ricardo
05/03/2012
La Iglesia de la guerra fué muy Santa: prueba de ello la cantidad de mártires y sus frutos.
Una cosa que me quedó en el pensamiento de haber escuchado de fuente eclesiastica e historica muy autorizada y muy conocedora de la situacion de la Iglesia Catolica en ese período de la guerra civil española - y lo comento aquí porque me he acordado a raiz de éste articulo de Prada- es que no se tiene conocimiento una sola persona que haya renegado de su fé. Literalmente repito: no se conoce. Lo cual según esta fuente autorizada-se trata de un obispo bastante conocido en España- sería una prueba de la santidad de la Iglesia catolica en ese período, que ha dado más mártires a la Iglesia como pocas veces se ha visto. Y eso que se considera una de las peores persecuciones que ha habido contra la Iglesia Catolica (según tambien he leído de gente entendida, posiblemente peor que la persecucion en Rusia, debido a la crueldad de los métodos y numero de asesinados.
César
05/03/2012
Patinazo de De Prada.
Suele gustarme cómo habla De Prada, pero en esta ocasión ha tenido un grave patinazo que, dado su saber, imagino que él mismo se habrá percatado de ello: Si la tesis que ha intentado defender fuera cierta, Jesús no habría sido crucificado, ni ningún santo habría sido martirizado. Sin embargo, a Jesús se le crucificó, y muchos santos pasaron por el martirio. Lo que sí que podría haber afirmado De Prada es que muy probablemente si hubiese más santos, habría habido más persecución y más martirio (y por supuesto mayores frutos de conversión entre los alejados de la Iglesia, pero previa sangre del martirio). La manera de luchar contra el odio no es con un carnet de CCOO ni UGT, sino dando la vida por quienes te odian.
Penitenciágite, etc...
05/03/2012
Un artículo penoso de Prada.
¿En qué época no ha habido fariseísmo eclasial entreverado con ejemplos máximos de entrega? ¿No hubo situaciones enquistadas en la Iglesia del mismo Siglo de Oro que clamaban al Cielo (como testimonian nuestros clásicos), a la vez que florecían los santos y santas más grandes de todos los tiempos? ¿Y por qué entonces no se desataron los demonios? ¿Qué cosa terrible hicieron, en cambio, los cristianos armenios masacrados por los turcos, o los católicos negros de Ruanda y Burundi para que Satanás se cebara con ellos? Yo he leído en medios historiográficos progres que la Iglesia española de los años treinta estaba en un momento muy positivo de compromiso cristiano y reformas, justo antes de que se le viniera encima la salvaje persecución religiosa. Personalmente, achaco esta nueva pasada de Prada al afán de apocalipsis, profecías y anatemas que anida en tanto exaltado sin formación suficiente ni tiempo para pensar bien las cosas.
Miguel R M
05/03/2012
En desacuerdo.
Señor de Prada, ¿está usted justificando la crueldad de la revolución de 1934, y del Frente Popular antes y después del 18 de julio de 1936, por medio de esa supuesta injusticia social? La España del primer tercio del siglo XX progresó notablemente, sobretodo en el periodo de de la dictadura de Miguel Primo de Rivera. No hacía falta que los soviéticos nos instruyesen sobre odio a Dios, a Cristo y a la Iglesia (que lo hicieron), sino que eso ya viene de los anticlericales del siglo XIX, de los socialistas de Pablo Iglesias, y del anarquismo. Sobre si el catolicismo español fue farisaico, o sobre las tácticas del demonio no entraré; no se si su interpretación teológica de la guerra española es correcta, pero históricamente es falaz.
Lostrego
05/03/2012
vines.
Señor Vines tiene que volver a leer el articilo y compararlo con lo que el Evangelio dice ´´ y los suyos no lo recibieron´´, los que pusieron el pulgar boca abajo para matar a Cristo fueron los suyos, no fueron los malos.... esta creo que es la parte del Evangelio que todavia no ha reflexionado, el enemigo manejo a los que eran de la misma raza que Jesus para matarlo...
Lostrego
05/03/2012
vines.
Señor Vines tiene que volver a leer el articilo y compararlo con lo que el Evangelio dice ´´ y los suyos no lo recibieron´´, los que pusieron el pulgar boca abajo para matar a Cristo fueron los suyos, no fueron los malos.... esta creo que es la parte del Evangelio que todavia no ha reflexionado, el enemigo manejo a los que eran de la misma raza que Jesus para matarlo...
Juan Stuse
05/03/2012
De nuevo hace diana.
´´Odiosa y criminosa hipocresía, mezcla de orgullo, ambición, avaricia, mentira, impiedad y dureza, con infinidad de grados medios: aulicismo, curialismo, clericalismo, fachadismo o religión de aparato, ambicioncilla, intriguilla eclesiastica, etcétera´´.
Buena definición de lo que no es, como aparenta, ´´un margen de confianza prudente a unas medidas para aliviar la economía´´ - a pesar de haberse disimulado el asunto convocando a un economista célebre ante la CEE - sino mordaza al cuerpo eclesiástico para mantenerlo alineado con un programa repugnante de aniquilación de las clases medias y de entrega de España a la desesperación y por ella al totalitarismo rojo. ¡Pobre Iglesia española!
Fray Eusebio de Lugo O.S.H.
05/03/2012
Además del social, cumplir el deber político.
La aversión de muchos españoles a lo religioso no vino de repente, vino del hecho de que buena parte de los católicos y sobre todo de sus clérigos separaron las obligaciones privadas de las obligaciones públicas, socio-políticas, y toleraron que fueran honestos hasta la escrupulosidad en su moral privada y familiar, mientras olvidaban sus deberes políticos, y abrazaban la causa del liberalismo usurero, se integraban en el Estado -Leviatán moderno, servían a una dinastía usurpadora, mientras contemplaban cómo el pueblo español iba siendo gradualmente despojado de su herencia espiritual e histórica, empobrecido, explotado, endeudado y envilecido a manos de sus peores enemigos. Visto que el clero católico ya no observaba sus deberes político sociales, por ejemplo, servir al Rey Legítimo, y mantener los principios religiosos-políticos que hubieran evitado a España el caer entre las manos del capital marránico-usurero, los trataron como lo que se habían convertido: En enemigos jurados, hasta el día de hoy, en que el mejor apoyo del Régimen del 78 está en la iglesia conciliar.
Gloria
05/03/2012
La culpa de la violencia es de los violentos..
joaquin.vines,

totalmente de acuerdo contigo.

MH
05/03/2012
....
Los marxista y sus herederos tienen adversión a la religión por un principio ideológico. ¿Tienen ahora la coartada del fariseismo para ser tan anticlericales?
joaquin.vines@coev.com
05/03/2012
A la Iglesia Católica se le odia por ser la Esposa de Cristo..
Espero que poca gente haya leído este artículo. El seño JM de Prada dirige un excelente programa en televisión y es un buen apologeta de la fe, pero hay veces que sus artículos no están a la altura de lo que de él se espera. A Cristo se le ejecuta por proclamar de manera creíble que es el Hijo de Dios vivo y no por trifulcas ideológicas coyunturales , de la misma manera se odia y se persigue a la Iglesia Católica por él instituida, por proclamar de manera creible esa verdad tan escandalosa, y no por otro motivo. Parece mentira leer de una persona seria y brillante como JM de Prada expresiones más propias de Pagolas, Masias y Kungs... tan al gusto de los poderosos del mundo, ateos o arrianos.

Debe ser que desde la misma manera que los locos tienen ataques de lucidez, los lúcidos tienen ataques de locura
El Matiner Carlí
05/03/2012
Conservadores: FARISEOS.
Grandioso el Padre Leonardo Castellani...cuanta razón y cuanta profundidad, para meditar. Este fragmento del inolvidable profesor Rafael Gambra va por la misma linea. Para tener en cuenta:

http://elmatinercarli.blogspot.com/2012/02/conservadores-revolucionariosy_131.html

Bravo Juan Manuel de Prada.
Mas
05/03/2012
Eso, eso.
Catellani tenía razón y es bueno que en España los catolicos entonemos el mea culpa y no estemos siempre con lo de ´´los rojos, los rojos...´´ ellos son los malos porque nos persiguen... pues sí seran malos pero muchas veces les hemos dado razones de sobra
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