Este website utiliza cookies propias y de terceros. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Política de cookies.

Sábado, 23 de septiembre de 2017

  Donar HEMEROTECA CONTACTO REGALA REL SUSCRÍBETE
Religión en Libertad
Inicio / Opinión

Churchill, o cómo no acomplejarse ante el pensamiento único


Se convirtió durante meses en un apestado de la política; en un leproso al que se debía evitar.



Álex Rosal

13 septiembre 2017

Dicen los cronistas de la época que ningún Primer Ministro inglés había sido tan popular y querido como Chamberlain. Se empeñó en pasar a la Historia como el gran pacificador y movía todos los hilos a su alcance para lograr una paz duradera con la Alemania de Hitler. Los británicos le seguían a pies juntillas. Apenas tenía críticos en el Parlamento y la opinión pública había sucumbido a sus encantos. Sin embargo, su tenaz y voluntariosa lucha se dirigía contra la realidad de los hechos.

La maquinaria de guerra de los nazis estaba bien engrasada y la invasión de Renania, además de poner en solfa el tratado de Versalles, suponía no un simple aviso, sino una constatación de las beligerantes intenciones del Führer. Parece como si Chamberlain e Inglaterra se hubieran abonado a ver la realidad con lentes de color de rosa. Tal era el optimismo que se respiraba en la isla que hasta en tres ocasiones viajó el Primer Ministro a Berlín para «seducir» al Dictador.

Chamberlain, que presumía de conocer la psicología de Hitler, logró que éste le firmara la «paz». Regresó a Londres y la muchedumbre se echó a la calle para celebrar el éxito de Chamberlain. Nunca antes se había visto cosa igual. Las gentes gritaban: «No habrá guerra, no habrá guerra». Todo era júbilo. El Primer Ministro agitaba ante la multitud la declaración que había hecho firmar a Hitler mientras decía: «Creo que es la paz para nuestro tiempo». Tan sólo Winston Churchill, con el apoyo de otros tres o cuatro diputados, logró liberarse del esclavizante ambiente de histerismo triunfalista que se respiraba en Londres para afirmar: «Hemos sufrido una derrota total y absoluta». Naturalmente fue abucheado e insultado por casi todos. Se convirtió durante meses en un apestado de la política; en un leproso al que se debía evitar. Lo que pasó después ya se conoce: Inglaterra acabó declarando la guerra a Alemania, y las proféticas palabras de Churchill contra Chamberlain se cumplieron: «Por evitar la guerra habéis perdido el honor… ahora tendréis deshonor y guerra».

Hoy, como ayer, seguimos teniendo entre nosotros a los Chamberlain del momento. Encantadores de serpientes que encadilan al pueblo con promesas imposibles y los llevan al precipicio. 

Los que tienen el arrojo de denunciar esa falsa ruta son satanizados y arrojados a la hoguera televisiva para darles muerte civil y, así, dejan de molestar.

Es el pensamiento único que todo lo invade. Casi nadie quiere ser señalado por ser diferente, o pensar diferente, o tener una opinión diferente.

Por eso hay que reivindicar a Churchill, que tuvo muchos defectos y no es nada modélico en algunos aspectos de su vida, pero que es un faro y un ejemplo sobre como quitarse de encima los complejos de una opinión pública paralizada ante el pensamiento único. 
Religión en Libertad es gratis… pero necesita de tu ayuda para que siga existiendo
Volver arriba
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter
¡No te pierdas las mejores historias de hoy!
Suscríbete GRATIS a nuestra newsletter diaria
1 COMENTARIO
¿Quieres comentar?
Desplegar el formulario
Comentario (máx. 500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)

Título (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Clave (obligatorio)
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado. Para registrarse pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
  
  REGISTRO PARA COMENTARIOS
Para comentar las noticias y artículos de Religión en Libertad es preciso registrarse. Para ello sólo es necesario dar un nombre o apodo ("nick"), una dirección real de correo electrónico y una clave. El usuario recibirá en su cuenta de correo electrónico una petición de confirmación. Una vez confirmado el registro, ya podrá introducir los comentarios que desee, sin más que teclear su clave. El nombre o "nick" se mostrará, no así la dirección de correo electrónico.

Religión en Libertad eliminará del registro a todos los usuarios que reiteradamente introduzcan comentarios inapropiados u ofensivos, que en cualquier caso serán eliminados.

CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de religionenlibertad.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Religionenlibertad.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.

Comentarios

José Antonio Aguado
15/09/2017
Sir Wintson Churchill.
Las polémicas en Comentarios son inútiles pero vale la pena precisar que la verdad es el Siniestro señor Wintson Churchill es el estadista más perjudicial que tuvo el Imperio Británico pues fue él quien lo enterró y un ejemplo de como la tozudez personal por sus propios intereses personales sin Previsión puede causar Cataclismos pese a las advertencias y desde luego no estar para nada del lado del Bien. Hay que leer Historia de Verdad y no Propaganda.
PortadaVaticanoEspañaAmérica LatinaVida y familia Historias de conversiónHistorias de evangelizaciónOpiniónBlogsVídeosHEMEROTECA
Sobre Nosotros Servicios Legal Síguenos en Facebook
Síguenos en Twitter
Accede a nuestros RSS
Accede a nuestros RSS