Jueves, 18 de abril de 2019

Religión en Libertad

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Televisión Española prepara una miniserie sobre el Cardenal Tarancón

por Alberto Royo Mejia

Leo que la emisora oficial del gobierno español, la TVE, ha comenzado esta semana el rodaje de una "miniserie" que buscará narrar la vida del Cardenal Vicente Enrique Tarancón, desde una perspectiva que los críticos temen será favorable al actual régimen socialista. La serie, de dos capítulos y titulada "Tarancón. El quinto mandamiento", estará protagonizada por el actor Pepe Sancho y coproducida por TVE, Radiotelevisió Valenciana y la productora valenciana "Nadie es Perfecto", que ha producido algunos largometrajes y un reportaje con una visión favorable del cine comunista español durante los años de la Guerra civil.

David Martínez, director de Ficción de TVE, ha señalado que con este proyecto quieren recuperar "algo de la memoria histórica de una figura tan necesaria que, por encima de luchas e ideologías, ha sabido hacer prevalecer la tolerancia y el respeto"; pero los críticos de la televisora estatal señalan que la miniserie parece deliberadamente dirigida a presentar al Cardenal Tarancón como un "modelo" opuesto al actual liderazgo de la Iglesia en España, cuya línea de defensa del espacio público del cristianismo en el país ha irritado al gobierno socialista. Bajo el timón socialista, TVE ha lanzado una línea de miniseries que buscan revisar la historia reciente de España, obviamente arrimando el ascua a la sardina de la historiografía socialista, de la que tenermos ejemplo perfecto en la la ley de la "Memoria Histórica".


De todas formas, la noticia de la nueva serie que se aproxima pone en el candelero a una figura que se iba poco a poco olvidando, la del Cardenal Tarancón, y digo que se olvidaba por dos razones: Desde el punto de vista político, porque el espíritu de la transición, a juzgar de los expertos (que yo no lo soy), está lejos de las mentes, de la boca y del corazón de los políticos españoles del momento. Y desde le punto de vista eclesial, porque la archidiócesis de Madrid que dejó Tarancón hoy él no la reconocería si se levantase de la tumba: Un seminario fuerte (que él dejó medio vacio, en pisitos), sacerdotes jóvenes vestidos de sacerdotes, una facultad de San Dámaso de buena doctrina y un Comillas que languidece, etc... Han cambiado mucho las cosas en Madrid desde que don Vicente dejó este mundo (es una constatación "amateur", algunos no estarán de acuerdo).

Y sin embargo, creo que es bueno recordar al bueno de Don Vicente, que amó a España y creyó en la reconciliación -aunque hoy a muchos no interese ese espíritu- y amó a la Iglesia, si bien en un estilo postconciliar que quizás ya no se lleva. Fue un eclesiástico de buena voluntad, pero hay que reconocer que fue objetivamente un hombre polémico y temo que la TVE aproveche esto para amañar la figura como les plazca.

Hijo de una familia de labradores de Burriana (Castellón), estudió en el seminario de Tortosa, donde fue ordenado sacerdote el 1 de noviembre de 1929; se doctoró en Teología por la Universidad Pontificia de Valencia. En 1931, coincidiendo con el inicio de la Segunda República, el obispo de Tortosa lo destina temporalmente a la Casa del Consiliario en Madrid, donde participó en la campaña itinerante de promoción del movimiento de Acción Católica. En 1938, con 31 años, regresa a Vinaròs, pero ya como párroco y arcipreste. La guerra entre los españoles marcó el carácter de Tarancón y cinceló su compromiso a favor de la reconciliación.

Fue nombrado obispo de la pequeña diócesis de Solsona a los treinta y ocho años, en 1945: el más joven de la España de entonces. La publicación en 1950 de la pastoral social "El pan nuestro de cada día" contra el estraperlo le hizo caer en desgracia ante los políticos locales; sin embargo, en su diócesis dejó de especularse con el precio del trigo y hubo menos hambre. Tal vez por esto su carrera eclesiástica permaneció estancada durante 18 años en esa misma diócesis, como afirmó en sus Memorias,

Pese a ello, fue nombrado a mediados de los años 50 secretario de la Conferencia Episcopal Española; fue relator del Sínodo de Obispos en Roma; participó en el Concilio Vaticano II (19621965), durante el cual fue nombrado papa Pablo VI en 1963, quien habría de proteger su carrera desde entonces. Su labor pastoral la continuó posteriormente en Oviedo, a donde pasó como arzobispo (19641969). Se convirtió en arzobispo de Toledo (19691971) por un breve periodo de tiempo, por donde pasó sin pena ni gloria, y luego pasó al frente de la archidiócesis de Madrid (19711983); Pablo VI le había entregado ya el capelo cardenalicio en abril de 1969, lo que no dejó de sorprender en los círculos políticos de la dictadura. Su influencia se hizo notar sobre todo cuando comenzó a presidir la Conferencia Episcopal Española, cargo que ostentó desde 1971 hasta 1981, en el trascendental periodo que fue desde la Dictatura hacia la Democracia, popularmente conocido como Transición. Durante el funeral de la mano derecha de Franco, Luis Carrero Blanco (1973), fue insultado por los ultras al grito de "Tarancón, al paredón", varios ministros le negaron el saludo y tuvo que salir por la puerta trasera de la Iglesia de San Francisco el Grande para evitar agresiones.

En 1975, con ocasión del Caso Añoveros, el obispo de Bilbao al que el régimen detuvo para mandarlo al exilio a causa de una pastoral, Tarancón hizo llorar a Franco -murió meses más tarde- cuando le comunicó que se le excomulgaría si ejecutaba semejante orden de expulsión. Como afirmó en sus Confesiones, sus memorias, publicadas de forma póstuma en 1996, intentó desligar a la Iglesia de la dictadura porque creía que la misma había pagado un precio moral por apoyar al régimen que los ciudadanos no llegaron a perdonar nunca. Su homilía en el acto religioso celebrado en la Iglesia de Los Jerónimos tras la proclamación de don Juan Carlos I como rey (noviembre de 1975), simbolizó la apertura de la Iglesia española a la democracia, facilitando el periodo conocido como transición. En 1983, por razones de edad (aunque se encontraba bien y querría haber seguido algún año más) dimitió de su cargo como arzobispo de Madrid, retirándose a su tierra natal, donde falleció en 1994, siendo enterrado en la Colegiata de San Isidro, en Madrid.

El cardenal Tarancón, como era conocido por todos, desempeñó un importante papel conciliador durante la transición de la dictadura al régimen democrático como presidente de la Conferencia Episcopal, cargo que ejerció desde 1971 hasta que dimitió en 1981. Su nombramiento supuso un punto y aparte en las relaciones entre la Iglesia católica y el franquismo, consumado con su homilía el día de la misa de coronación del rey Juan Carlos I. Miembro del Consejo Valenciano de Cultura y Presidente de la Comisión de Promoción Cultural, fue miembro de la Real Academia Española desde 1969, ocupando el sillón b.
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