Domingo, 19 de mayo de 2019

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Del futuro patrón de Castilla-León: ¿Santo Domingo de Guzmán?

por En cuerpo y alma

 
 
 

           El ayuntamiento de la ciudad burgalesa de Caleruega en la que nació, va a proponer a la Diputación de Burgos y a la Junta de Castilla y León que Santo Domingo de Guzmán sea proclamado santo patrono de la región, ha informado su alcalde José Ignacio Delgado, para quien “sería muy bueno que Castilla y León, que ni siquiera tiene un himno, tuviera al menos un patrono común”. Santo Domingo de Guzmán es, según él, la opción ideal, pues creó una orden con “presencia en 99 países y un gran peso histórico en las nueve provincias de Castilla y León”. Así que llegados a este punto la pregunta es: ¿y quién fue Santo Domingo de Guzmán?
 
            Domingo de Guzmán Garcés nace en Caleruega en 1170, en una familia en la que lo más fácil era acabar siendo santo. Su padre es el Venerable Félix Núñez de Guzmán; su madre la Beata Juana de Aza, y sus hermanos son el Venerable Antonio de Guzmán y el Beato Manés de Guzmán, dominico también.
 
            Tras su formación infantil en Gumiel de Izán, bajo la tutela de su tío materno el Arcipreste Gonzalo de Aza, Domingo estudia nada menos que diez años en los estudios generales de Palencia, precedente de la que será la primera universidad española, en los que se ve ante las humanidades, la filosofía y la teología. Santo Domingo venderá sus libros, un bien muy valioso en su época, destina todo el dinero que obtiene a la caridad. Durante otros cuatro años enseña en el mismo lugar.
 
            En 1190, a los veinte años de edad se hace canónigo regular de la catedral de Osma, y cuatro años después se ordena sacerdote, siendo nombrado regente de de la cátedra de Sagrada Escritura del estudio de Palencia
 
            En 1205 le vemos realizar un importante trabajo diplomático al presentarse en Dinamarca junto con el Obispo de Osma para concertar la boda del príncipe Fernando, hijo de Alfonso VIII, lo que de manera indirecta marcará su vida. Y es que durante sus idas y venidas por las tierras francesas, entrará en contacto con la herejía (concretamente con los cátaros), y aunque es seleccionado para recibir hasta tres obispados, Conserans, Béziers y Comminges, decide instalarse en el Languedoc y dedicarse a la evangelización y a lo que será la gran obra de su vida: la fundación de la Orden de los Predicadores, simultánea a la de los franciscanos en Italia, comúnmente conocidos como dominicos en honor a su fundador, la cual ha rendido no pocos sabios, papas y santos a la historia de España y del mundo.
 
            En 1215 establece en Tolouse la primera casa masculina de la Orden de los Predicadores, con la especial misión de la evangelización, a la que se dedicarán en el Languedoc y luego muy especialmente en América junto con franciscanos y jesuítas sobre todo.
 
            Con ocasión del IV Concilio de Letrán al que acude, solicita al Papa la aprobación de su orden, a la que decide dar la regla de San Agustín. En 1216 mediante la bula “Religiosam Vitam” el Papa Honorio III la aprueba.
 
            Estando en Roma en 1217 se manifiesta la capacidad taumatúrgica de Santo Domingo. En 1220, acude en Bolonia al primer capítulo general de su orden de los predicadores.

Tumba de Santo Domingo de Guzmán en Bolonia
 
            Sólo un año después, en 1221, en un convento de la misma Bolonia, una rápida enfermedad se lleva su vida el 6 de agosto, quedando sepultado en la basílica boloñesa que lleva su nombre, bien que sus reliquias se hayan esparcido mucho por el mundo: así, por ejemplo, la entregada a la comunidad dominica de Alhaurín el Grande en Málaga, sacada en procesión cada año.
 
La Virgen del Rosario y Santo Domingo
de Guzmán. Bartolomé Murillo (1640).
            Su canonización va a ser muy rápida, pues sólo trece años después, en 1234, es canonizado por el Papa Gregorio IX, emplazándose su festividad el 8 de agosto. Es patrono de la provincia de Burgos y de la Bolonia en la que murió, así como de los astrónomos y de los científicos. Nada menos que todo un país lleva su nombre, República Dominicana, por así decidirlo sus moradores cuando en 1844 acceden a la independencia, país del que, naturalmente, es también patrón. Y como el país la capital, conocida como Santo Domingo, en realidad llamada Santo Domingo de Guzmán, a la que dio nombre tal su fundador, Bartolomé Colón, quien por cierto, murió en ella. Existen varias teorías acerca de la elección del nombre. Según Bartolomé de las Casas lo habría hecho así por haber llegado a la isla en el día de la festividad del santo. Según su sobrino, Fernando Colón, por llamarse así su padre.
 
            Santo Domingo se halla muy vinculado a la tradición del rosario (pinche aquí si desea profundizar en el tema), ya que fue una aparición de la Virgen a su persona la que le enseñó a utilizarlo.
 
 
            ©L.A.
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