Religión en Libertad
Murió en Piacenza
Capitán Uncino, el hombre que hablaba con los párpados
A pesar de sus impedimentos, era un símbolo de la lucha por la vida, en la cual apoyaba al Papa.
Actualizado 30 octubre 2011 - 0:0  
ReL   
Se llamaba Giampiero Steccato, aunque todos le conocían como Capitán Uncino: esto es, en italiano, Capitán Garfio, en alusión al célebre personaje de Peter Pan. Con ese nombre firmaba sus obras y conferencias, en las que él mismo se convertía en testimonio vivo de lo que quería transmitir.

Tenía 62 años y desde los 48 padecía el conocido como Síndrome de Locked-In o Síndrome de Enclaustramiento, un término acuñado por los neurólogos en 1966 para describir un estado que puede asemejarse al coma, pero que consiste en una tetraplejía con alguna parálisis adicional para la expresión oral, de forma que la conciencia está como encerrada por su cuerpo. Unos síntomas similares a los que padeció Olga Bejano, la joven pentapléjica riojana que dejó varios libros escritos sobre su experiencia.

Al igual que Olga con sus pequeños movimientos de rodilla, el Capitán Uncino había desarrollado un sistema de comunicación moviendo levemente un párpado o la comisura de la boca.

Su mujer, Lucía, se convirtió así en su ventana expresiva hacia el mundo exterior. Ella recitaba el alfabeto, y él respondía con ese leve gesto para asentir a la letra correcta. De esta forma, palabra por palabra, penosa pero ilusionadamente, Giampiero logró escribir textos largos e intervenir en actos en los que transmitía su voluntad de vivir y de ayudar a los demás.

En 2009, con el Papa.
El pasado 11 de marzo voló hasta la Plaza de San Pedro en un C-27J de la Aviación Italiana, acompañado por sus familiares, para entregar a Benedicto XVI un mensaje por el derecho a la vida. Según informa la agencia Ansa, su último desafío era navegar por las aguas de Génova en un velero acondicionado especialmente para ello. No llegó a tiempo, pero su ejemplo de tesón y fe caló hondo en la sociedad italiana.