A finales del mes de enero de 2010, el grupo demoscópico brasileño
Sensus realizó una encuesta sobre la aceptación civil del aborto y la pena de muerte en Brasil. Los
resultados reflejaron que el 73,5% de la población se oponía a la legalización del aborto y el 55,2% a la pena de muerte. Brasil es actualmente el país con el mayor número de católicos en el mundo.
Meses atrás, en mayo de 2009, el grupo demoscópico americano
Gallup dio a conocer los resultados sobre la postura de los ciudadanos estadounidenses respecto al aborto: por primera vez desde 1995, los pro vida o contrarios al aborto eran mayoría en la Unión Americana (51% pro vida contra el 42% que es pro aborto).
Un artículo de ACE PRENSA sobre los resultados de Gallup (cf. 18.05.2009) resaltaba que “El cambio a favor de la postura pro vida se atribuye sobre todo a que entre los seguidores del Partido Republicano los pro vida han aumentado un 10% respecto al año pasado (del 60 al 70 por ciento), mientras que entre los demócratas no se ha advertido ningún cambio”.
Un par de meses más tarde, a mediados de julio de 2009, los Caballeros de Colón y el Marist Institute Opinion dieron a conocer los datos contundentes de otra encuesta en la que más del 80% de los estadounidenses se mostraba partidario de poner restricciones al aborto y de proteger el derecho a la objeción de conciencia por parte de los agentes sanitarios. Estos resultados venían a confirmar los arrojados por Gallup, semanas atrás. Estados Unidos es, junto a Filipinas, el tercer país con mayor número de católicos en el mundo.
La situación de dos países con un número significativo de católicos como Brasil y Estados Unidos contrastan con el segundo país que más católicos posee, México, y los datos más recientes sobre la postura de sus ciudadanos respecto al tema del aborto.
Los grupo de edades discrepan: así, el de 18 a 29 está de acuerdo con el aborto en un 53.6% (mientras que se opone en un 40,9%); el de 30 a 49 acepta el aborto en un 51% (son contrarios en un 44,3%); y el de 50 años está de acuerdo apenas un 37,2 (se opone el 54,4%).
Por regiones, sólo el centro de México presenta una marcada tendencia a aceptar el aborto (62.6% contra el 29% que se opone); las otras tres zonas (norte, Bajío y sureste) son contrarias al aborto (por 48,7%, 59,7% y 53,9%, respectivamente, frente a porcentajes de 43,8%, 37,1% y 42,8%).
A la pregunta “Con base en lo que usted piensa ¿debe ser un delito o no deber un delito el aborto?”, el 45,7% opina que no debe ser un delito y el 41,1% piensa que sí debe serlo. Estos resultados discrepan de los obtenidos en abril de 2007 cuando, formulando la misma pregunta, apenas el 19,7% decía que el aborto no debía ser un delito y el 73,9% opinaba que sí.
En Estados Unidos y Brasil los movimientos ciudadanos han estado apoyados por las Conferencias Episcopales Católicas y han logrado crear sinergias con creyentes de otras confesiones que también defienden del derecho a la vida del concebido. España, un país de más de 40 millones de habitantes, la mayoría católico, ha mostrado recientemente con masivas manifestaciones el rechazo popular a leyes impuestas desde el gobierno para ampliar los motivos para abortar. El despertar ciudadanos y las iniciativas nacidas desde el ámbito civil, si bien respaldadas por el episcopado, han sido clave en el revés al sí por la vida.