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Actualizado 4 febrero 2010
De cómo va cundiendo el ejemplo litúrgico de Benedicto XVI |
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Se ha hablado mucho de lo que se ha venido a llamar la "reforma de la reforma" litúrgica por parte de Benedicto XIV o "contrarreforma litúrgica", todos ellos términos un poco pomposos para expresar por un lado la liberalización total del rito antiguo, hoy llamado rito extraordinario, y por otro lado las disposiciones que el Pontífice ha dado a través de sus ceremonieros para la liturgia vaticana: velas en el altar, cruz en medio, comunión de rodillas y en la boca, el regreso de las casullas de guitarra -hasta hace poco pudriéndose en los armarios- etc. Quitando la liberalización del rito antiguo, que ya Ratzinger llevaba defendiendo desde hacía años como símbolo de libertad litúrgica, los grandilocuentes términos antes citados de reformas y contrarreformas, usados para expresar estos discretos gestos litúrgicos que el Papa hace en el Vaticano, expresan más bien un deseo de algunos que una realidad reformadora, pues el mismo Papa no ha querido emanar documentos sino simplemente celebrar el rito del Vaticano II como cree que debe hacerse, de modo que lo vean muchos y tomen ejemplo.
Y poco a poco algunos van tomando ejemplo. Como suelo decir, para muestra un botón, tomado de lo que yo he podido observar: Me contaba un amigo sacerdote norteamericano que la Conferencia Episcopal de aquel país ha tomado la decisión de volver a poner en el centro del presbiterio de las catedrales el sagrario, que normalmente había sido relegado a capillas laterales, a veces remotas. Sin ir tan lejos, aquí en nuestro país, visité hace poco la Catedral de Sigüenza con un nutrido grupo de fieles y nos las vimos y deseamos para encontrar la capilla del Santísimo, que al final resultó estar en una zona especialmente oscura (y en obras) del regio templo, donde nadie pensaría que estaba el Tabernáculo con la presencia real de Cristo, sino más bien un almacen de escobas y fregonas. Pues bien, en los USA, aunque haya capilla lateral, en las catedrales lo están poniendo también en el centro del presbiterio. De rebote, observé en mi último viaje a aquellas tierras que en otras parroquias conocidas donde el Santísimo estaba más o menos esquinado, recientemente lo han colocado bien céntrico en el presbiterio. Hablando de los Estados Unidos, casi todos los signos litúrgicos escogidos por este Papa para el Vaticano ya los venía proponiendo y haciendo desde hace tiempo la Madre Angélica desde su canal de televisión, pero siempre es distinto cuando es el Papa el que los hace.
Paseando, también en tiempos recientes, por Roma, he visto que la cruz en el centro del altar está reapareciendo poco a poco en los altares de la Urbe, no cruces grandísimas, sino discretas, pero que antes no estaban (no me equivoco, conozco bien esas iglesias). No es una cosa unánime, pero poco a poco va cundiendo la cosa. Por otro lado, me dijeron que en altar de la tumba de San Felipe Neri -que siempre ha estado de espaldas porque la capilla es pequeña y los oratorianos optaron desde el principio por no poner una mesita hortera que rompiese el estilo de la hermosa capilla- ahora se puede celebrar el rito extraordinario sólo con pedirlo al sacristan, cosa que antes estaba absolutamente prohibido. Lo mismo ocurre en la Basílica Vaticana, donde en tiempo del Cardenal Virgilio Noé se vigilaba para que nadie celebrase ese rito y ahora se puede libremente. En el fondo, como decía al principio, es una muestra de libertad en la Iglesia, consecuencia de un Papa como el actual que siempre se ha sentido libre para expresar las opiniones que creía convenientes, aunque a algunos no les gustase.
Pero son dos botones de muestra, en otros muchos lugares el ejemplo no ha cundido para nada y en general queda mucho por hacer, no para volver al pasado sino para mejorar la liturgia. Sin embargo, el objetivo del Papa, según sus ceremonieros, se está cumpliendo: Dar un ejemplo que muchos puedan seguir para dignificar lo más posible las celebraciones litúrgicas. Se puede no estar de acuerdo con todas las "novedades" que está introduciendo el Papa, siempre es cosa opinable si a uno le gusta el comulgatorio o no le gusta y su prefiere la casulla gótica o de guitarra. Cierto es que el centro de la liturgia no son estas cosas, más bien periféricas, pero que no dejan de ser significativas cuando es el Papa el que las promueve. Si tengo que elegir, me quedo con estos gestos de Benedicto en vez de ciertas celebraciones asamblearias de la Misa, sin casulla ni lavabo y con oraciones inventadas "ad casum" según la originalidad del celebrante.
Para concluir con estas experiencias mías de distinas iglesia, que sin duda cualquiera podrá decir que son experiencias limitadas y parciales pero que no dejan de ser indicativas de algo, me ocurrió hace unas semanas de ir a celebrar en la parroquia de un amigo en un lugar de poca tradición litúrgica y todavía menor tendencia tradicionalista como es Móstoles (Madrid), ciudad en la que yo también tengo mi feligresía. En aquella iglesia, en el momento de la comunión pusieron un comulgatorio -cosa que realmente me sorprendió, no me lo esperaba- y casi todo el mundo comulgó de rodillas, aunque algunos no. Me dijeron que habían empezado a usarlo recientemente, siguiendo lo que hace el Papa en Roma. Pues si hasta Móstoles ha llegado el ejemplo de Benedicto XVI, quiere decir que ciertamente ha cundido.
ALBERTO ROYO MEJÍA
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Francisco Delgado.M. 09/05/2010 |
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Gracias Santo Padre por proteger a nuestra Iglesia Católica.. Gracias Santísimo Padre Benedicto por salvar la tradición, por salvar a nuestra Santa Madre Iglesia, a la liturgia y por evitar que se vaya corrompiendo la Iglesia con Obispos desobedientes y que dan verguenza, que practica cualquier rito que lo que menos tiene es de católico, como en mi pais Chile, que obispos como Arteaga Manieu se han transformado en unos modernistas seguidores de la teologia de la liberación y otras practicas aberrantes. Gracias Padre santo tú eres Pedro y a tí debo mi obedencia incondicional. Amén. |
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Hypatia 05/02/2010 |
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Creo que como está queda muy bien. Espero que no nos mareen demasiado. La idea de tomar la Eucaristia con la mano para ingerirla introduciéndoLA en la boca me parece más expresiva y activa que la pasiva de recibirLA en la lengua. Esencialmente Dios es mi Padre, Hermano, Amigo y no un señor que nos lo representan tomando como modelo al emperador de la China, ebrio de muestras de pleitesía y sumisión que nunca veríamos en un Dios de Amor. Resulta curioso eso de que únicamente el sacerdote puede tocar a la Hostia con la mano, pero sí la lengua, el tubo digestivo, el estómago...
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Torquemada 05/02/2010 |
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Cada uno hace lo que quiere. Estimado Gabriel García: pues ya que tienes tanta alegría con lo que hace Benedicto XVI, podía haber hecho Pablo VI lo mismo y haberse limitado a imponer la reforma litúrgica con su ejemplo, sin imposiciones ni prohibiciones Pero ¿Quién le hubiera hecho caso entonces? Lo mismo va a ocurrir con la presunta reforma de Benedicto XVI porque como bien dices ´´todos pueden celebrar como quieran´´ y no hay ninguna norma cuyo cumplimiento práctico de exija a todos y en todas partes |
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Torquemada 05/02/2010 |
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Falsa reforma. Lo más triste de todo esto es que se nos quiere contentar con una cierta dignificación exterior para obligarlos a aceptar el caramelo envenenado de la liturgia renovada y que ninguna de estas cosas se convierten en ley sino en puras modas y vaivenes que ahora se imitan como se imitan los encuentros ecuménicos o las oraciones sincretistas o las liturgias inspiradas en ritos paganos como las celebradas en los viajes del Papa a África. Frente a las falsas reformas no hay otra alternativa que la restauración íntegra y en toda su dignidad de la Liturgia Católica |
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Sergio 04/02/2010 |
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Que cunda el ejemplo y se generalize..basta ya de modas neoprotestantes. No es una cuestion de gusto,lo del comulgatorio,es un derecho,el poder recibir el cuerpo de Cristo de rodillas y por lo tanto deberia estar en todas las iglesias,para garantizar ese legitimo derecho de todo fiel. |
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Gabriel García 04/02/2010 |
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Alegría. Da mucha alegría comprobar como se nota que Benedicto XVI es una padre. No sólo abre la puerta a que vuelvan a la Iglesia anglicanos o levfebrianos, sino que da libertad para que, dentro de unas reglas, todos puedan celebrar como quieran. Y aunque a Su Santidad le gustaría que en todo el mundo se celebrase de una forma concreta, no impone nada (si bien podría reiterar la utilización del lavabo, que es obligatorio), sino que intenta que a través de su ejemplo, la liturgia vuelva a ser bien aplicada. Es cierto que aún falta mucho por conseguir, pero la figura de un Padre hace que poco a poco todo cambie |
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Pedro Rodrìguez Ocampo 04/02/2010 |
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Mèxico. En Mèxico, la Comisiòn Epìscopal de Liturgia hace como que ni oye, ni vè.
Los Liturgistas mexicanos tienen ´´otra liturgia´´: Solo la conciliar. Lo que no sea conciliar, aunque venga del Papa.
Si es un Papa muy conservador, no perdamos la esperanza: Ya morirà y le impondremos al nuevo Papa, ´´el espìritu conciliar´´.
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Joel 04/02/2010 |
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A ver si aprenden. Hay ciertos curas a los que no les venrdía mal tomar ejemplo del Papa y celebrar algo que no sea lo que a ellos les de la gana sino la liturgia de la iglesia |
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Lucacs 04/02/2010 |
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.... ¡¡Exurge Domine!! |
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