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Los matrimonios con musulmanes

En la concepción católica ambos cónyuges tienen igual obligación y derecho respecto a todo aquello que pertenece al consorcio de la vida conyugal, pero no es así en el Islam.


Actualizado 15 diciembre 2009  
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Dado que en estos momentos en España hay aproximadamente un millón de musulmanes, conviene recordar que son especialmente problemáticos los matrimonios entre católicos y musulmanes, sobre todo el de musulmán con cristiana, que es muy difícil que resulte bien por la mentalidad que tiene el varón musulmán. En la concepción católica ambos cónyuges tienen igual obligación y derecho respecto a todo aquello que pertenece al consorcio de la vida conyugal, pero no es así en el Islam. Ante todo se ha de tener constancia documental que el varón musulmán  no tiene otro vínculo conyugal, ya que recordemos que el Islam admite la poligamia, lo que atenta directamente contra nuestra concepción del matrimonio y contra los derechos humanos, por lo que nuestro ordenamiento jurídico no puede aceptarlo, como tampoco puede aceptar que la situación de la mujer no sea precisamente de igualdad con el hombre, pues en derecho musulmán hombres y mujeres no son precisamente iguales,  ya que «de hecho los hombres están un grado por encima de ellas, y los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Dios ha dado a unos más que a otros» (Conferencia Episcopal Española, El matrimonio entre católicos y musulmanes nº 12), sin olvidar «la fragilidad de tales uniones, los problemas específicos que se presentan al cónyuge católico para la vivencia de su fe en contextos culturales o familiares musulmanes, la delicadísima cuestión de la educación religiosa de los hijos, la diversa concepción de la institución matrimonial en cuanto a deberes y derechos recíprocos de ambos cónyuges, el diferente punto de vista respecto del papel de la mujer en la familia y en la sociedad, así como del ejercicio de la patria potestad, diversos asuntos de patrimonio y herencia o las posibles interferencias familiares» (C. Episcopal Española, El matrimonio entre…” nº 4). No olvidemos además que la mujer musulmana tiene totalmente prohibido casarse con un no musulmán, limitación gravísima del derecho a contraer matrimonio.
 
Todo esto hace que haya que desaconsejar las bodas con musulmanes porque las diferencias culturales y religiosas hacen estas uniones muy problemáticas, pues «presentan dificultades debidas a los usos, costumbres, mentalidad y leyes islámicas sobre la posición de la mujer con respecto al hombre e incluso sobre la misma naturaleza del matrimonio. Es necesario, por tanto, considerar atentamente que los novios tengan una justa concepción del matrimonio, en particular sobre su naturaleza monogámica» (Directorio de Pastoral Familiar de la Conferencia Episcopal Italiana nº 89). De hecho, estos matrimonios presentan un elevadísimo índice de rupturas, aunque al ser el musulmán un no bautizado, ese matrimonio no es sacramento y por tanto puede disolverse. Tengamos además en cuenta la unión y confusión existente en el Derecho musulmán entre lo religioso y lo civil, así como las diferencias existentes en el Derecho patrimonial y hereditario.
 
Los inconvenientes son todavía mayores si el matrimonio va a vivir en un país musulmán. Es casi imposible que una mujer europea logre adaptarse a la vida en ese ambiente. En el Corán se afirma la superioridad del hombre sobre la mujer y esta concepción encuentra aplicación en el derecho familiar de casi todos los países musulmanes donde el hombre tiene autoridad absoluta sobre la mujer y ésta ni siquiera tiene derecho a heredar si no se convierte al Islam. La religión y cultura musulmanas no admiten la libertad de conciencia ni la libertad religiosa tal como la entienden la Declaración de Derechos Humanos y la Iglesia Católica. Recordemos que en caso de ruptura, que el varón puede realizar unilateralmente,  el padre va a pretender quedarse con los hijos de ambos sexos, pues según el derecho islámico se los queda el marido musulmán. Es desde luego recomendable que si una mujer va a vivir al país de su marido musulmán o perteneciente al Tercer Mundo antes de casarse matrimonio visite la casa de la familia de su marido para enterarse in situ de cuales van a ser sus condiciones de vida.
 
Todos estos matrimonios pueden verse afectados además por los motivos ordinarios de nulidad matrimonial.
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Andrés Rodríguez Martínez
05/01/2010
De risa loca.
@ Carlos: el comentario de ´´El matrimonio no es un sacramento, ya lo justificó Lutero´´ suena como si dijéramos ´´El comunismo es malvado y perverso, ya lo justificó MacCarthy´´. ¿Sería mucho pedirle, don Carlitos --y también a ustedes: don Cabo Menor, don Agustín López y don Jacinto-- un mínimo de seriedad?
OCHSJJ
02/01/2010
Ánimo.
DOn Pedro, no haga caso usted. Tiene la mayor camarilla de ´´críticos´´ de todos los blogs de REL (o tal vez es que se reunen en su blog para comentar al unísono). Mis felicitaciones por esta entrada, es muy difícil se políticamnete incorrecto ahora mismo. Y ya sabe: ´´Ladran, luego cabalgamos´´.

A los demás: Un simple consejo, no os lancéis tan a la ligera a atacar a la Iglesia católica, porque entre tanto ´´carca´´ y ´´retrógrado´´ alguno hay que puede daros vuelta y media y haceros quedar como unos ignorantes. Prudencia en las críticas, que es una virtud.
Cabo Menor
16/12/2009
Evolucionando que es gerundio sin zotes.
Don Pedro:
Hace años, cuando se aprobó la ley del divorcio es España, el entonces obispo auxiliar de Santiago de Compostela declaró a los periodistas que según la doctrina de la Iglesia los casados por lo
civil vivían ´´ amancebados´´. Usted, es más amable: considera el compromiso civil como ´´matrimonio incompleto´´. O sea, que no estarían amancebados del todo, algo es algo.
Agustín López
16/12/2009
Se le presume un gran desconocimiento sobre el tema.
Quédeme asombrado y perplejo al comprobar como Ud. puede hablar de temas que le son totalmente desconocidos. Desconocimiento que supongo en base a lo que he leído.
Instrúyase e infórmese mejor querido amigo.
Pedro Trevijano
15/12/2009
Continuación.
Por ello, quien contrae este tipo de matrimonio tiene obligación, cuando cae en la cuenta de la ausencia del sacramento y de la necesidad de corregir esta carencia, de dar a su matrimonio esa dimensión religiosa de la que había carecido hasta ese momento, normalizando cuanto antes su situación también en este plano. En consecuencia, el matrimonio civil, más que un matrimonio nulo o inexistente, convendría considerarlo como un matrimonio incompleto. En esta línea va la sanación en raíz, es decir la convalidación de un matrimonio nulo, sin que haya que renovar el consentimiento, concedida por la autoridad competente (Código de Derecho Canónico cc. 1161-1165), y desde luego es muy distinta una relación como el matrimonio civil, en el que hay verdadera voluntad de contraer matrimonio, de la relación sin esa intención.
La ruptura del compromiso contraído por el matrimonio civil sólo es justificable moralmente cuando hay razones muy serias.
Pedro Trevijano
15/12/2009
Matrimonio civil.
A Cabo menor: Casarse por lo civil significa tomarse en serio una serie de cosas: la dignidad de la persona humana y las consecuencias sociales de un matrimonio; la autoridad civil o del Estado; esa realidad tan profundamente humana como es el casarse un hombre y una mujer, aunque a ese casarse le falte la dimensión religiosa, pues el sí en el juzgado es un sí significativo de un compromiso de por vida, ya que establece un lazo legal que no tiene que romperse. Desgraciadamente, actualmente, con la cada vez mayor facilidad del divorcio, el matrimonio civil está perdiendo esa estabilidad que le diferenciaba y le ponía en otro plano que la pareja de hecho o el simple ajuntarse.
Pero, a pesar de la seriedad que debe tener, es indiscutible que la Iglesia no puede ver en el matrimonio civil entre bautizados un matrimonio que ha alcanzado su plenitud sacramental.
carlos
15/12/2009
Matrimonio ´´natural´´.
1. La distinta naturaleza del matrimonio, según la visión musulmana y católica, es un prueba palmaria de que NO EXISTE el matrimonio NATURAL, y que la ley natural es relativa.
2. El propio autor dice: ´´Todo esto hace que haya que desaconsejar las bodas con musulmanes porque las diferencias culturales y religiosas hacen estas uniones muy problemáticas, pues presentan dificultades debidas a los usos, costumbres, mentalidad y leyes islámicas sobre la posición de la mujer con respecto al hombre e incluso sobre la misma naturaleza del matrimonio´´.
3. El matrimonio no es un sacramento, ya lo justificó Lutero.
4. Las nulidades canónicas representan un malabarismo y la prueba del fracaso de miles de católicos que intentaron ´´cumplir´´ con la receta mágica que les enseño la iglesia. Ahí están, todos rehenes de la burocracia clerical.
5. Decir que un matrimonio nunca existió - ese es uno de los efectos de la sentencia de nulidad - es una burla a la historia personal de los cónyuges y sus hijos.
6. Asimismo, la iglesia aplica el ´´favor iuris´´ de que el matrimonio es válido hasta que se demuestre lo contrario, señal de que no le gustan las nulidades y que se avalan todas las aberraciones e injusticias posibles dentro del matrimonio. Se defiende la forma; les importa un pito las personas.
7. El matrimonio no es indisouble, es permanente. Decir lo contrario es negar la autonomía y libertad del hombre.
Cabo Menor
15/12/2009
Zarzuela de palabrejas al estilo tomista.
Padre Trevijano:
Su disquisición libresca sobre el asunto de los matrimonios canónicos no disipa un hecho incuestionable: la Iglesia no acepta como verdadero matrimonio el contraido civilmente, aunque sea rato y consumado. Por eso administra el sacramento del matrimonio a los divorciados que se lo piden. Hay una quiebra lógica en su argumentación: lo que es intrinsecamente indisoluble no puede ser disuelto extrinsecamente.
Jacinto
15/12/2009
La verdad es justo la contraria.
La verdad es justo la contraria. En la concepción católica la mujer siempre ha sido la sirvienta del marido. El Corán dice que los casados son cooperantes e iguales entre sí. La libertad de conciencia es uno de las bases del mensaje del Corán, algo desconocido por la Iglesia, desde el momento que establece un magesterio dogmático al cual los católicos deben obediencia. Y la infalibilidad del Papa!!
Pedro Trevijano
15/12/2009
Disolubilidad extrínseca.
El matrimonio rato y consumado entre cristianos es absolutamente indisoluble.Todos los demás matrimonios, incluso consumados, pero que no son sacramento, puesto que al menos una de las partes no es cristiana, o si ambos lo son actualmente, no lo han vuelto a consumar desde que ambos son cristianos (consumados y ratos), son indisolubles intrínsecamente, pero disolubles extrínsecamente por intervención de la Iglesia. Ello se debe a que no han alcanzado la plenitud sacramental y por tanto su simbolismo es imperfecto y no significa sino de manera aproximada e incoativa la unión de Cristo con la Iglesia.
Ahora bien, no es del todo exacta la afirmación que la Iglesia puede disolver cualquier matrimonio natural o legítimo. La indisolubilidad permite percibir más fácilmente la sacramentalidad del matrimonio cristiano y, a su vez, desde el punto de vista teológico, la sacramentalidad constituye el fundamento último, aunque no el único, de la indisolubilidad del matrimonio. Al igual que en el matrimonio rato, se exige para el ejercicio válido de esta facultad, el cumplimiento de determinados presupuestos que motivan haya causa justa y proporcionada. Y por supuesto también hay que evitar las injusticias materiales, especialmente con respecto a los hijos del primer matrimonio.Pedro Trevijano
Cabo Menor
15/12/2009
Relativismo moral.
Don Pedro:
Los prejuicios le llevan hasta la incoherencia más descarnada: quien sostiene que el matrimonio es indisoluble por derecho natural no puede alegrarse de que una de las partes contratantes en un matrimonio mixto no sea bautizada para poder disolver el vínculo.
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