Este website utiliza cookies propias y de terceros. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Política de cookies.
Religión en Libertad
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Accede a nuestros RSS
PortadaVaticanoEspañaAmérica LatinaVida y familiaOtras noticias Historias de conversiónHistorias de evangelizaciónOpiniónBlogsVídeos
  Jueves, 17 de abril de 2014 | 1:56 Suscríbete a ReLRegala ReLDifúndenosContactoHemerotecaAYUDA A REL 
Buscar
Preguntas sobre el aborto

Este derecho no se reconoce ni salvaguarda por el Proyecto, que, por lo demás, mereció un rechazo popular muy grande el sábado 17 de este mes.


Actualizado 28 octubre 2009  
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 1
  

En los últimos días he recibido diversas llamadas planteándome algunas preguntas acerca del aborto procurado y de su nueva legislación en España. Entresaco algunas de ellas. Algunos me preguntan «si es lícito a un legislador católico legislar en  favor del aborto». Me remito a la enseñanza de Juan Pablo II en su Encíclica «Evangelium Vitae», la mayor y mejor apuesta por el hombre y la vida de todo ser humano, que dice: «Las leyes que favorecen el aborto y la eutanasia se oponen radicalmente no sólo al bien del individuo, sino también al bien común y, por consiguiente, están privadas totalmente de auténtica validez jurídica. En efecto, la negación del derecho a la vida es lo que se contrapone más directa e irreparablemente a la posibilidad de realizar el bien común. De esto se sigue que, cuando una ley civil  legitima el aborto o la eutanasia deja de ser, por ello mismo, una verdadera ley moralmente vinculante»(EV, 72-73).

Otra pregunta que me han hecho es acerca de «la objeción de conciencia».  De nuevo me remito a la encíclica  citada en defensa de la vida de Juan Pablo II, que dice, entre otras cosas: «Leyes de este tipo no sólo no crean ninguna obligación de conciencia, sino que, por el contrario, establecen una grave y precisa obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de conciencia. En el caso, pues, de una ley intrínsecamente injusta, como es la que admite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito someterse a ella, ni participar en una campaña de opinión a favor de una ley semejante, ni darle el sufragio del propio voto»(EV, 73).

El texto de Juan Pablo II, pensando precisamente en los parlamentarios, plantea lo siguiente: «Un problema concreto de conciencia podría darse en los casos en que un voto parlamentario resultase determinante para favorecer una ley más restrictiva, es decir, dirigida a restringir  el número de abortos autorizados, como alternativa a otra ley más permisiva ya en vigor o en fase de votación. No son raros semejantes casos. En efecto, se constata el dato de que mientras en algunas partes del mundo continúan las campañas para la introducción de leyes a favor del aborto, apoyadas no pocas veces por poderosos organismos internacionales, en otras naciones van apareciendo señales de revisión. En el caso expuesto, cuando no sea posible evitar o abrogar completamente una ley abortista, un parlamentario, cuya absoluta oposición al aborto sea clara y notoria a todos, puede lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a ‘‘limitar los daños’’ de esa ley y disminuir así los efectos negativos en el ámbito de la cultura y de la moralidad pública» (EV, 73).

El  Papa de la vida, Juan Pablo II, nos recuerda, además, que «el rechazo a participar en la ejecución de una injusticia no sólo es un deber moral, sino también un derecho humano fundamental. Si no fuera así, se obligaría a la persona humana a realizar una acción intrínsecamente incompatible con su dignidad y, de este modo, su misma libertad, cuyo sentido y fin auténticos residen en su orientación a la verdad y al bien, quedaría radicalmente comprometido. Se trata, por tanto, de un derecho esencial que, como tal, debería estar  previsto y protegido por la  misma  ley civil». Este derecho no se reconoce ni salvaguarda por el Proyecto, que, por lo demás, mereció un rechazo popular muy grande el sábado 17 de este mes, en la manifestación del «Sí a la vida», en defensa del hombre.


* El cardenal Antonio Cañizares es prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

*Publicado en el diario La Razón

¿Te ha gustado este artículo? Coméntaselo a tus amigos y conocidos:
en twitter
Compartir: Acceder al RSS Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   Comentar 1
 Otros artículos de Cardenal Antonio Cañizares
En los umbrales de Semana Santa
Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón
Hechos providenciales
Un hombre de firme y sólida fe
Cuaresma
A favor de la vida, la familia...
El Evangelio de la vida
«¡Dadles vosotros de comer!»
Recordando a Benedicto XVI
Una clave de Benedicto XVI
Comentario (máx. 1000 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)

Título (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Clave (obligatorio)
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado. Para registrarse pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
  
  REGISTRO PARA COMENTARIOS
Para comentar las noticias y artículos de Religión en Libertad es preciso registrarse. Para ello sólo es necesario dar un nombre o apodo ("nick"), una dirección real de correo electrónico y una clave. El usuario recibirá en su cuenta de correo electrónico una petición de confirmación. Una vez confirmado el registro, ya podrá introducir los comentarios que desee, sin más que teclear su clave. El nombre o "nick" se mostrará, no así la dirección de correo electrónico.

Religión en Libertad eliminará del registro a todos los usuarios que reiteradamente introduzcan comentarios inapropiados u ofensivos, que en cualquier caso serán eliminados.

CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de religionenlibertad.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Religionenlibertad.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.


ADOLFO D. M.
18/09/2012
EL ABORTO INJUSTICIA SOCIAL.
Estimado D. Antonio: brGracias por esclarecer esta serie de puntos a cerca del aborto y los problemas de conciencia que ocasiona. Otro de ellos es el de la Seguridad Social que tanto bien genera para nuestra sociedad. Tengo entendido que desde la Seguridad Social ya se financian clínicas abortistas. Si esta práctica sigue en eumento y no se corrige. ¿Qué sentido tiene seguir apoyando este sistema que apoya legalmente y hasta financia una injusticia social peor aún que la del terrorismo y de la que no se habla lo suficiente? Es muy grave lo que está pasando. Y creo que la crisis económica es consecuencia de la crisis económica y de valores. Decía la madre Teresa de Calcuta que no puede existir paz si no de defiende la cultura de la vida, que no puede existir paz mientras exista el aborto. No nos extrañe que vengan peores cosas si alguien no tiene el valor de acabar con este tipo de leyes, que amenazan seriamente a nuestra propia especie, la especie humana. Por favor reponda a mi pregunta
Lo más leído
1 Los 14 textos que meditará Francisco en el Via Crucis, escritos por un obispo que desafió a la mafia
2 Juan Pablo II: el amigo de toda la humanidad
3 De la importancia de la fiesta de la Pascua en la vida de Jesús
4 Triduo Pascual: Jueves Santo
5 ¿Qué sabemos de Barrabás?
6 «Rabia» en la izquierda porque «Cásate y sé sumisa» es perfectamente legal, según la fiscalía
7 Ver con el corazón inmundo
8 Finkielkraut: «Quieren ser ciudadanos del mundo y son, en realidad, puros consumidores planetarios»
9 En torno a los derechos humanos, ¿en qué escuela nos matriculamos?
10 Francisco en el Miércoles Santo: «Mirar a la Cruz y pensar "lo ha hecho por mí­"»